Dígame señora, si usted,
aun se acuerda de mí,
yo partí, de su tierra
sin decirle un adiós,
se acuerda,
que fueron pegando
afiches de mi rebelión,
yo era el indicado
para que todo terminara
y llegara la paz a su pueblo,
yo señora,
ya he caminado mucho,
ya tengo los huesos gastados
de ir cometiendo pecados,
maté mil esperanzas
en tiempos mozos,
si se acordará usted de mí,
fui prisionero de sus brazos,
de sus ojos y de sus labios,
caí preso en su lecho
por el perfume
de sus aposentos,
no hubo remedio señora,
no hubo cura
para mí mal de amores,
el tiempo se detuvo
y la batalla terminó,
no hubo ruegos ni lamentos,
pero yo señora
pagué con creces los temores,
y mi alma no pudo resistir
los bienes que pudo recibir,
señora, condené mi vida
a la soledad, y al silencio,
las sombras
por si me cubrieron,
ahora soy solo
un vagabundo, señora.
El Caminante...