Para serte sincero he tratado de olvidarte,
no un día, ni dos, ya se cuentan meses,
y sigues aquí entre mis días,
entre mi dolor y mis heridas,
en cada minuto de mis horas vacías,
en cada segundo de mi tiempo perdido.
Para serte sincero, te he llorado,
no una noche, ni dos; es la rutina antes de dormir…
La forma en que te tengo en mis noches,
entre excusas y reproches,
entre ansiedad y melancolía,
en cada lágrima de mi alma que no olvida,
en cada palabra de aquel adiós.
Para serte sincero,
extrañar es una palabra que se queda chiquita,
comparada con cómo mi vida se marchita,
son ocho letras que no alcanzan
para describir el estado de mi alma,
o al menos para darte una idea.
Para serte sincero,
el tiempo ahora es algo que no me preocupa,
pasa al lado mío, o pasa en frente, pasa sin disimular,
momentos que transcurren aunque yo no lo sepa,
tiempo que se va y conmigo se queda.
Para serte sincero aun me dueles,
sería hipócrita negarlo, en el mejor de los casos;
en el peor, sería la mentira más grande;
nunca he jugado a engañarme,
por eso sin temor y con lágrimas en los ojos lo confieso.
Para serte sincero me haces falta,
no sé si más en las noches o más en los días,
no sé si más en mis sueños o en las pesadillas,
no sé si más a solas o en compañía,
no sé si más en el silencio de mi presente
o en la alegría de aquellos días,
lo cierto es que te necesito,
y porque esa frase ya esta muy usada
quise escribirla de muchas formas
pero no encontré más que estos versos para hacerlo:
“Sin tí, mi alma vaga perdida,
buscando el rastro que ha dejado tu nombre,
la alegría de mí su rostro esconde,
dejando en mis labios sonrisas fingidas.”
Pero para serte sincero, no soy poeta,
pero como escribió una amiga mía:
Me encanta jugar a serlo,
y acá te entrego estos versos,
que no deseo que los compares con otros,
solo toma en cuenta de que son sinceros.
Y si por serte sincero
piensas que soy iluso… No me importa.
Y si por serte sincero
piensas que soy ingenuo… Me importa menos.
Aunque me destierres en la distancia,
aunque me niegues un Te quiero,
aunque estar contigo sea la más improbable de las esperanzas,
aunque ya no quieras, yo te espero.
Aunque nunca vengas, aunque no te importe,
aunque me quede vagando en la orilla de la soledad,
acá estaré siempre…
Para serte sincero.