Roberto Armijo
Desolada canción
Ven, mis ojos ansian tu silueta: tus manantiales buscan mis venados cómo a los vientos ávidas y veleta.
Mis latidos se vierten desolados. Soy un acongojado peregrino que se perdió buscando tus vallados.
Camino taciturno en mi camino. Sediento bebo el agua y no la bebo, la hallé muy tarde.....lo deseó el destino.
Aunque beberla con ternura debo porque mi corazón la necesita, desesperadamente no me atrevo.
En mi sangre la angustia precipita un torbellino atroz que me enajena el corazón que enloquecido grita,
cuándo tu piel de cálida azucena el pulso de mis labios atormenta, porque despierta la pensante pena,
de que jamás mi mano macilenta echará en tus mantillos la semilla de éste amor que en tus besos se sustenta.


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