Cuándo asistes a una reunión en la iglesia, ¿sabes quién te envió? ¿Te das cuenta que fuiste enviado allí por el Padre? ¿Qué tal cuando asistes a una reunión en el trabajo? La misma cosa; Dios te ha enviado. O cuando visitas a un amigo enfermo o ayudaste a un vecino o cuando apoyaste los derechos de los niños aún no nacidos o cuando llevas despensa de comida al almacén de distribución de alimentos--Dios te ha enviado.
Si lo que haces es útil, si es afectuoso, si es bueno, fue Dios quien te dio ese talento, quien te comisionó y te envió. Ninguna otra credencial es necesaria. Sin importar una licenciatura, a cuál iglesia perteneces, que posición tienes en esa iglesia, o la clase de vecindario o vivienda en la que vives, es insignificante de dónde vienes. Todo lo que cuenta es que Dios te envió.
En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús fue juzgado según el pueblo del que él venía. Los incrédulos justificaron su escepticismo utilizando una teoría popular, que no fue basada en la escritura, acerca de cómo identificar al Mesías.
¿Qué excusas has oído de las personas para justificar el no escucharte y creer en tu fe?
Ninguno de nosotros somos inocentes de esto. ¿Qué excusas utilizamos cuando no queremos aceptar una enseñanza desagradable de la Iglesia?
Los que nos juzgan de estar equivocados de nuestra fe, no conocen al Dios de nuestra fe. Los que nos juzgan como incompetentes para una tarea, porque no contamos con las credenciales "apropiadas", no le han preguntado a Dios sobre ello.
Los jóvenes a menudo son ignorados para los comités de las parroquias por su edad, y los incapacitados y personas mayores a menudo son juzgados como incapaces. Las misiones de parroquia y retiros que yo doy no atraen a tantas personas como podría ser, porque soy una mujer lega, y no un sacerdote.
Un día una señora me dijo que ella por poco no regresaba para la segunda noche de un curso que yo enseñaba porque yo no usaba maquillaje. ¡Ella me había juzgado de no saber mi tema porque yo no conocía la manera correcta de verme como un orador profesional! Sin embargo, la gloria sea a Dios, ella escuchó al Padre y pronto se dio cuenta de que él me había enviado. Su franqueza con Dios le permitió crecer en nuevas maneras.
¡Y es mejor que tengamos cuidado en no juzgar a los que nos juzgan! A Dios le gusta agarrarnos por sorpresa y proporcionarnos guía por medio de las personas más improbables.
Haz el compromiso hoy de mantener tus ojos en el Padre en todo momento. Seas tú el juzgado o el que está juzgando, escucha al Padre. Lo qué es considerado creíble en la percepción del mundo a menudo no es nada creíble. Dios utiliza a las personas NO CREIBLES para lograr sus obras. ¡Si te sientes inadecuado o equivocadamente juzgado, recuerda que tú eres "IN-CREIBLE" - EN Dios tu eres muy creíble!
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