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DANZA SAGRADA.
Nosotros vamos a una experiencia totalmente nueva. Se nos presentan las
complejidades de unas Danzas, danzas del templo, oraciones derviches, y
movimientos de coordinación de todo tipo.
Esto es algo
totalmente diferente de lo que uno espera cuando fantasea acerca de una
danza sagrada; todos nosotros, que generalmente tenemos ansias de
charlas, conocimiento, y observaciones adicionales sobre los diagramas e
ideas teóricas que podrían nutrir la mente y el corazón...
Aquí,
toda charla esperada se deja de lado y los diagramas también. Ninguna
pregunta intelectual es escuchada de nadie, y mucho menos contestada, y
aquel que desea hacerlo es invitado a comprender la Enseñanza y a
realizar las Danzas Sagradas.
Es un gran privilegio porque
habitualmente hay muchas personas interesadas en cuestionar y nunca
tienen la oportunidad de hacerlo realmente, algo que ahora se abre para
todos nosotros, no desde el verbo, sino desde el movimiento mismo.
Es necesario hacer que el Centro Motor esté disponible también, porque
necesita una muestra de disciplina. De hecho, todos los largos meses de
preparación, de lectura mientras uno se sienta en duros bancos de
meditación sin respaldo durante horas, escuchando las voces opacas leer
con voz monótona y aburrida un libro que no tiene aparentemente sentido
para casi nadie, privando de entretenimientos mientras uno se empeña,
luchando contra el sueño (cansados después de un día de trabajo
invitado), contra el frío, contra el hambre (porque con frecuencia se
lee mientras parece que deberíamos de haber estado comiendo
tranquilamente nuestra cena e impedidos de comer hasta que la lectura
termine quizás tarde), luchando contra las necesidades consideradas del
cuerpo, ya que no se puede excusar de asistir a la llamada del aparato
físico, mientras que la lectura está en progreso-todos estos
inconvenientes, y otros que no es necesario enumerar, sin una forma de
preparación y, en gran medida, representan una parte del pago que se
debe hacer por tener el privilegio de Trabajar con la Enseñanza del
incomparable "Maestro de Danza", Gurdjieff.
¡Qué privilegio!
Trabajamos a un ritmo increíble, girando, rotando, tomando posiciones
totalmente inhabituales, inauditas y jamás tomadas por cualquiera de
nosotros antes, aprendemos a romper los movimientos asociativos y
mecánicos, para coordinar, para disociar la coordinación, para grabar en
la memoria las palabras y las secuencias, los números y ritmos
totalmente desconocidas habitualmente para todos nosotros.
Y
ahora llega el momento de continuar con la disciplina de nuestros
cuerpos en una sala de estudio. Allí permanecemos durante horas
contando, comprendiendo ritmos, cortando, uniendo, rotando, cambiando
lugares, girando, saltando, pasando por rutinas que nunca uno cree
posibles.
Pronto los cuerpos empiezan a responder, pues hay una
aparente armonía y orden en los movimientos coordinados. El momento que
uno espera desde hace tanto tiempo, llega.
Es un momento
solemne, lleno de significado y emoción, un momento que trae una
sorpresa: estamos ahora libres de esas personas como personas. Ya no hay
identificación con ellas. Buscamos. Vamos en la misma dirección. Ahora
estamos juntos, donde nos creíamos habernos separado un tiempo atrás.
Eso es todo.
Trabajamos y hacemos lo que podemos. Es más el hecho
de hacer el Trabajo en grupo, de colaborar con los demás, que saber lo
que se está haciendo.
A veces el magnífico silencio, aunque
interrumpido a veces por la opiniones personales, es una experiencia de
la que se puede compartir. Se percibe bondad y compasión en los ojos
brillantes del Maestro.
A partir de estas impresiones, una
admiración sorpresiva y lealtad pueden nacer. Eso debe abrir las fuentes
de cierto entendimiento, de lo contrario no es posible meterse
profundamente en el corazón y que alcance la médula de los huesos.
Las Danzas Sagradas de Gurdjieff son como los copos de nieve: cada una
de ellas, una pieza bella, completa en sí misma, original en su patrón
único. Cada patrón discernible sólo a aquellos que lo examinen con el
microscopio de su propia esencia, todo el conjunto, un gran manto de
vida, igual pero diferente, con gracia siempre, como la nieve cayendo.
En lo que se refiere a las posibles emociones negativas que surgen, el
valor terapéutico de las Danzas Sagradas es inmenso. No es en vano que
el señor Gurdjieff se llama a sí mismo simplemente un maestro de danza.
Danzamos y, través de los Movimientos, se desnuda el alma de los
bailarines, nos desenmascara, nos obliga a vernos a nosotros mismos en
nuestra cruda desnudez, al mismo tiempo, nos levanta del barro en el que
chapoteamos, dotándonos de los mapas hacia los lugares más altos en
nosotros mismos desde donde podemos empezar a realizar el Trabajo, la
Enseñanza.
¿Te unes a la Danza?
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Comentarios sobre los movimientos. Mme. De Salzmann
Usted siente esta energía en el movimiento cuando siente su cuerpo y hay movimiento. Ponga sus brazos enfrente de sí y baje y suba, uno, dos, uno, dos, uno, dos, tratando de ver que esa energía en Ud. une todo su movimiento, y esa fuerza sólo es posible si mi cuerpo está allí. Ahora, ¿puede estar consciente de esa energía en el momento presente? ¿Puede ver su movimiento? ¿Puede sentir el movimiento? ¿Que él podría ser muy, muy exacto? ¿Que usted está consciente de su brazo? Usted estaría consciente si su atención fuera muy intensa. Trate de mantener una atención que sea más fuerte que la sensación de su cuerpo, entonces, el cuerpo obedece, uno, dos, uno, dos, derecha, izquierda, derecha, izquierda, teniendo la sensación del movimiento, de la energía que está en el movimiento, no sólo de mi brazo, una energía que está en el movimiento, para eso, yo debo estar consciente de la energía de mí mismo, dos, uno. Ahora agregará algo más, el movimiento de la cabeza, arriba, abajo, arriba, abajo, no demasiado rápido, no demasiado lento, arriba, abajo, y verá que debe tener la misma atención. Yo estoy pensando en una fuerza intensa, uno, dos, y veo que mi movimiento siempre se hace cargo, uno, dos, y siento mi movimiento en el momento presente, estoy muy consciente de que estoy aquí. Si quiere, podría repetirlo nuevamente, y si no pudiera trabajar, a menos que sea necesario, verá que está consciente de su debilidad, de su clase de atención, que no es la que le está faltando ahora, una muy consciente atención que toca al mismo tiempo mi cuerpo, mi mente, mis emociones, al mismo tiempo, la misma fuerza, mi atención está en todas las partes de mí mismo, por eso cuando hago un movimiento con mi mente, ella está en mi movimiento y siento con mis emociones, mi movimiento tiene un significado y toda mi atención consciente está con él, y siento como se completa, y me doy cuenta, que es muy difícil tener una mente que se esté ocupando de mi cuerpo, mi mente está en parte con las ideas. Para que la mente se relacione con mi cuerpo, la idea no debe atrapar mi atención. Esta relación necesita ser establecida en sí misma, todo está en el movimiento, si no estuviera allí, mi movimiento sería automático. Ud. lo vera, cuando viajemos a otras ciudades con los Movimientos para toda esa gente, y Uds. recibirán algo de esto, de cómo tratamos de tener una relación entre los centros. Es muy ético tener una atención que nos brindará una nueva comprensión, no siempre ideas, sino algo nuevo, algo real, es muy difícil tener esta clase de atención, porque mi mente y mi cuerpo deberían estar relacionados y noto que ellos no están relacionados, mi mente está en su propio movimiento, mi cuerpo en el suyo, mis sentimientos pasan sus propios movimientos; debemos tener un movimiento en unidad, siempre tener un Intercambio de energía, con este Intercambio, la energía tiene una nueva cualidad, es una energía que viene de un nivel Superior. Una energía que viene de mi mente, de la parte más alta de mi mente, a la que no estoy abierto hoy. Veo siempre la parte de la mente que está llena de experiencias, es la que todo el tiempo viene y atrapa mi atención. Pero hay otra parte de la mente, donde está la inteligencia, la capacidad de una visión pura, que no depende de todo el material que esté en ella. Necesito relacionarme con esa parte de mi mente, entonces, me daré cuenta que tengo una visión nueva, que es absolutamente clara. Me veo a mí mismo, veo a las personas, veo lo Que es, muy claramente sin reaccionar, veo lo Que es, me veo a Mi Mismo como soy.

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https://www.facebook.com/Movssagrados/videos/713751915349245/
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https://www.facebook.com/Movssagrados/videos/419041478912583/
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El
señor Gurdjieff, junto con otros miembros de los 'Buscadores de la
Verdad', llevaron a cabo durante muchos años en el Cercano y Lejano
Oriente una serie de investigaciones que prueban que en el Oriente
algunas danzas no han perdido el significado profundo-religioso y
científico en el verdadero sentido-que tenían en la antigüedad. Las
Danzas Sagradas y las posturas y los movimientos en series siempre han
sido una de las materias vitales enseñadas en las escuelas esotéricas
de Oriente. Tienen un doble propósito: transmitir cierto tipo de
conocimiento, y ser un medio para adquirir un estado de ser armónico. Stanley Nott Gurdjieff: Diario de un Alumno
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https://www.facebook.com/100011415964248/videos/pcb.1048450492212140/1048450225545500/?type=3&theater
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DANZANDO CON GURDJIEFF EN SAN PETERSBURGO Y PARÍS
Por Anna Butkovsky -Hewitt
En 1922 Gurdjieff llegó a París con un grupo de alumnos (luego de estar
un tiempo en Constantinopla), y cómo reestableció su grupo aquí, dejé mi salón de modas y me reuní con ellos.
Mientras estuve con este grupo, solíamos pasar cada mañana en el gran
salón de estudios donde Jacques Dalcroze tenía su escuela. Nosotros
mirábamos algunos de los ejercicios y danzas y, recuerdo una interesante
interpretación de una fuga de Bach a cuatro voces por uno de sus
alumnos. El primero, siguiendo la voz principal, se revestía con un
vestido rojo metalizado, otra voz llevaba un verde profundo, una tercera voz en azul índigo y una cuarta voz en un rosa suave, todos danzando a la interpretación de la fuga en el piano.
Gurdjieff arregló con Dalcroze, el uso de la sala con sus alumnos, y
todas las mañanas de 10 a 13 horas, inclusive los domingos.. Guardábamos
nuestros vestidos de práctica en un vestidor lleno de placards. Eran
túnicas blancas sueltas con gruesos cordones rojos, borlas y
campanillas, y un pantalón ancho de estilo turco u oriental. Cuando
estábamos listos, entrábamos a la sala y nos formábamos en seis filas de
ocho alumnos, a casi 90 cm de distancia entre cada uno de nosotros.
Gurdjieff nos explicó los diferentes roles entre los danzantes, en cada
quien, estaba impresa la individualidad de su propio movimiento. El
centro predominante (de los tres centros), dijo, se mostraba en la expresión de estos movimientos.
Uno que recuerdo en particular, era una pose muy difícil que terminaba
en una posición del cuerpo reclinara, como la estatua de Canova de
Pauline Borghese. El movimiento implicaba deslizarse suavemente desde
una posición erguida hasta reclinarse-muy difícil de lograr-. Pero todos
estábamos intentándolo y repitiéndolo juntos y al mirar los
movimientos de los demás, descubríamos que nos ayudábamos. Este
deslizarse, escurrirse y caer sobre el piso en un solo movimiento,
nunca que era logrado exitosamente por aquellos alumnos que sentían
miedo frente al riesgo de caerse y lastimarse, y por eso nunca lo podían hacer.
Otro ejercicio que recuerdo, que era danzar como un fauno, sosteniendo
una escena las manos, una mano se sostenía más alto que la ultra. Una
joven, recuerdo, solía intentar hacer todos estos movimientos con
"belleza" o "gracia", pero esto no era para nada lo que se pretendía
lograr; se trataba de lograr un control interior. Y tengo una
imagen vívida en mi memoria de un joven que intentó saltar sólo,
alrededor de la sala, y que fue llamado con un grito a sentarse y mirar cómo los demás lo hacían-como una oveja llamada al orden por un perro, reincorporandola al rebaño-.
Gurdjieff formulada los diseños de las danzas y las transmitía al señor
Mironoff, a quien conocíamos como nuestro starosta o capataz. Era
él quien, siguiendo las instrucciones de Gurdjieff y a veces sus
demostraciones, habiendolas repasado antes con Gurdjieff, actuaba como
nuestro Maestro. Nos ayudaba a regresar a la casa en Auteuil, donde
vivíamos y hay allí practicáramos en privado durante el resto del día.
Gurdjieff estaba muy ansioso por llevarnos al escenario del Teatro de
Champs-Elysées, pero primero, insistía en el perfeccionamiento. Él
mismo, nos dijo un día, que había aprendido el modo de las danzas de
derviches del Este en uno de sus monasterios y, algunas de estas,
tenían que ver con las que nos enseñaba a nosotros. Cada momento era un
tremendo esfuerzo para poder lograr ciertas cualidades, para superar los obstáculos físicos y desarrollar la fuerza de voluntad. Esta manera de danzar ella, ciertamente, muy nueva.
Solía agotarnos por completo, pero aún así debíamos seguir
adelante-para recibir y vencer-. Y en cierta manera, estábamos viviendo
cómo en un monasterio. Se nos daba alojamiento y comida, pero no
teníamos dinero propio. A cada uno se le daba 50 céntimos por día, que
era el costo del trayecto en tranvía desde la casa hasta el
Instituto Dalcroze y el regreso. También, habría que realizar ciertas
tareas de mantenimiento en la casa.
Por las noches, todos nos
reuníamos para intercambiar con Gurdjieff. Algunas veces, nos hablaba,
otras veces nos escuchaba mientras dos de los alumnos discutían problemas o aspectos de las danzas. Después, nos uníamos y hacíamos preguntas.
Eventualmente, luego de haber vivido de esta manera durante un largo
tiempo, algunos de los mejores alumnos fueron seleccionados para formar un grupo final; y luego de rigurosas prácticas,dieron las demostraciones públicas en París y Nueva York.
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