Debes generar la convicción: “Yo soy la Consciencia omnipresente en la que aparecen y desaparecen todos los cuerpos y mentes. Yo soy esa Conciencia que permanece inmutable e inafectada por estas apariciones y desapariciones”. Estabilízate en esa convicción. La Conciencia es universal.
No hay ninguna limitación ni “pequeño yo” en ella. Sólo cuando nos identificamos con el cuerpo y la mente y nos limitamos a ellos nace ese falso yo. Si través de la autoindagación, vas a la fuente de este “pequeño yo”, descubrirás que se disuelve en la nada. Este “pequeño yo” sólo dará paso al Ser real si meditas constantemente. No puedes desear que desaparezca con unos pocos pensamientos errantes.
Intenta recordar la analogía de la cuerda que parece una serpiente en el crepúsculo. Si ves la cuerda como una serpiente, la naturaleza real de la cuerda está oculta para ti. Si sólo ves la cuerda, la serpiente no está allí. No sólo eso, sabes que nunca hubo una serpiente allí. Cuando tienes esa percepción clara y correcta de que la serpiente nunca existió en ningún momento, la cuestión de cómo matarla desaparece.
Aplica esta analogía al "pequeño yo" que te preocupa. Si puedes entender que este "pequeño yo" nunca en ningún momento tuvo existencia fuera de tu imaginación, no te preocuparás por las formas y los medios de deshacerte de él. El Si Mimso siempre se alcanza, siempre se realiza. No es algo que tengas que buscar, alcanzar o descubrir. Tus vasanas (impresiones sensoriales acumuladas) y todas las ideas erróneas que tienes sobre ti mismo están bloqueando y ocultando la experiencia del Ser real. La mayoría de la gente toma la apariencia de la serpiente en la cuerda como si fuera la realidad. Actuando según sus percepciones erróneas, piensan en muchas formas diferentes de matar a la serpiente. Pero nunca pueden lograr librarse de ella hasta que primero abandonen la idea de que realmente hay una serpiente allí."
Sri Ramana Maharshi