Pudorosas, las palomas hacian el amor ocultas tras el horcón más alto de la ceiba.
Sólo el orgásmico temblor de las hojas denunciaba que un ser del aire, por unos instantes, renunciaba a surcar los cielos y con urgente pasión volaba en el cielo más denso de la carne, reconociéndose, devolviendose uno hacia el otro en el dulce fragor de la carne del vuelo.
Hoy vi palomas haciendo el amor, ocultas en una rama alta mientras mil gentes corrían y se atropellaban y se daban empellones como locos corriendo hacia lo absurdo, entre máquinas infernales que rugían, expeliendo su hediondo aliento de veneno para el mundo... y hacian el amor las palomas, mientras todos corrían y niños limpiaban cristales, y la pobre loca con su fardo de miserias, en alegórica estampa de esta vida, juega a la casita, sucia y despeinada, adueñandose de la parada de guaguas (aunque en el fondo de sus ojos vi millones de estrellas)... y hacían el amor las palomas, mientras infancias abortadas caminaban con su potecito de cemento, anestésico para no sentir y no pensar, y acallar cualquier reclamo del estómago, para sustituir el beso y la caricia ausentes... y hacian, en el palo más alto, el amor las palomas, pudorosas, mientrás las muchachas ofrecen gratis la diaria galería de espantos y mentiras, y hacian el oficio de la vida, el amor ...
Y las palomas, hacían el amor las palomas, hacian el amor las palomas, hacian el amor las palomas...y yo pienso en tí...
Esto lo escribi hoy , sorteaba, camiones, guaguas y motores, cruzando la Gómez para venir a Cumbre, al pasar bajo la ceyba que queda en los jardines del Teatro Nacional miré hacia arriba y...¡ahí ocurría el milagro!
Oscar López