Lo que una imaginación iluminada y reflexiva que ha recibido la enseñanza y la guía espiritual quiere sincera y volitivamente ser y hacer, se torna mediblemente creativo según el grado de dedicación del mortal, a la ejecución divina de la voluntad del Padre.
Libro de Urantia. Pág.1467
Nuestra imaginación de la mano de nuestros pensamientos producen nuestras emociones y son el gran motor que mueve en forma efectiva nuestros más íntimos deseos, porque tienen el poder de hacerlos realidad, porque "es más bien lo que uno cree que lo que uno sabe, lo que determina la conducta y domina la actuación personal. El conocimiento por sí solo, ejerce muy poca influencia sobre el hombre común, a menos que sea activado emocionalmente.1090" porque "son nuestros pensamientos los que nos concudcen a Dios.1105"
Esta trilogía de imaginación, pensamiento y emoción han sido investigados científicamente y han concluído que son mucho más eficientes a la hora de ayudarnos alcanzar nuestros objetivos. Mientras más unidos bajo un mismo objetivo están, más fácil nos resultará el alcanzar las metas que nos hemos propuestos, sobre todo si están impulsados por la fuerza de la fe y la plena confianza de que "cuando el hombre se asocia con Dios, pueden ocurrir y de hecho ocurren cosas grandiosas.1467
Asociarse con Dios significa hacerlo partícipe de nuestros deseos y aceptar que como socio captalista y con experiencia, siempre va a ayudarnos a conseguir lo que sea mejor para nosotros, aún cuando a veces a simple vista pareciera que no lo es, pero no podemos olvidar que nosotros sólo vemos lo mediático, en cambio El ve no sólo el futuro inmediato, sino también la eternidad y nuestra sobrevivencia eterna. " La conciencia de una vida humana victoriosa en la tierra nace de esa fe de la criatura que se atreve a desafiar cada recurrente episodio de la existencia cuando se enfrenta con el pavoroso espectáculo de las limitaciones humanas, con la firme declaración: aunque yo no pueda hacer esto, en mí vive alguien que puede y que lo hará, una parte del Padre-Absoluto del universo de los universos. Y ésa es «la victoria que sobrecoge al mundo, aun vuestra fe».59
Es bueno ponernos metas específicas y luchar por deseos concretos, porque ellos son un buen ejercicio para nuestra espiritualidad, porque "el crecimiento espiritual es en primer lugar, el despertar a las necesidades, luego el discernimiento de los significados y finalmente el descubrimiento de los valores. La prueba de verdadero desarrollo espiritual, consiste en la exhibición de una personalidad humana motivada por el amor, activada por el ministerio altruista y dominada por la adoración sincera de los ideales de perfección de la divinidad. Y toda esta experiencia constituye la realidad de la religión, en contraste con las solas creencias teológicas. Porque entonces " la espiritualidad se vuelve de inmediato el indicador de la propia cercanía a Dios y la medida de nuestra propia utilidad para con los semejantes. La espiritualidad eleva la habilidad de descubrir la belleza en las cosas, de reconocer la verdad en los significados y la bondad en los valores1095"
Mientras más limpia y unificada esté nuestra mente, más fácil nos resultará hacernos cargo de nuestro propio destino, permitiendo que nuestros deseos no se los lleve el viento al menor atisvo de fracaso, sino que gradualmente vayamos aprendiendo a transformar nuestros deseos en un QUERER de nuestra voluntad, porque "las dificultades inflaman el ardor del amante de la verdad, mientras que los obstáculos sólo sirven de reto a los esfuerzos del constructor intrépido del reino.1740"
yolanda silva solano
La imaginación inventa posibilidades nuevas, mundos nuevos que no existen todavía. Sentir con la imaginación es sentir con el futuro.
No podemos evadirnos de ellos porque el pensamiento es mecánico, está siempre comparando y es el reflejo de la memoria, que se manifiesta como imágenes o como diálogo interno.
Si no hubiera conocimiento no habría pensamiento porque éste siempre opera en el campo de lo conocido, en el pasado, y también se anticipa al futuro.
El pensamiento no capta la experiencia como es, sino que forma una imagen de lo que la persona quiere o no quiere que sea; de modo que la experiencia no es vivida plenamente tal cual es y es archivada en la mente como recuerdo anhelado o rechazado