En el Ciclo Arturiano aparece una figura extraña y misteriosa ---Merlín, el mago. En una de las leyendas relacionadas a él se dice que cuando Jesús fue enviado a liberar al mundo del cautiverio de la maldad, el Enemigo determino enviar un Anticristo para anular Sus obras. Por lo tanto, el Diablo, en forma de un dragón horrible, sombreo a una mujer joven que se había refugiado en un santuario para escapar de la maldad que había destruido a su familia. Cuando nació Merlín, su hijo, este tenía algo de las características de su madre humana y su padre demoniaco. Sin embargo, Merlín no le sirvió a los poderes de la oscuridad, sino que, siendo convertido a la luz verdadera, solo retuvo dos de los poderes sobrenaturales heredados de su padre: la profecía y la obra milagrosa. La historia del padre infernal de Merlín realmente debe ser considerada como una alusión alegórica al hecho de que él era un “hijo filosófico” de la serpiente o el dragón, un titulo aplicado a todos los iniciados de los Misterios, quienes entonces reconocen a la Naturaleza como su madre mortal; y la sabiduría, en la forma de serpiente o dragón como su padre inmortal. La confusión del dragón y la serpiente con los poderes de la maldad ha resultado ser una consecuencia inevitable de la mala interpretación de los primeros capítulos del Génesis.
En su infancia, Arturo fue llevado al cuidado de Merlín, el Mago; y en su juventud, este lo instruyo en la doctrina secreta; y, probablemente, lo inicio en los secretos más profundos de la magia natural. Con la ayuda de Merlín, Arturo se convirtió en el jefe de la orden de Gran Bretaña, un grado de dignidad que ha sido confundido con monarquía. Después que Arturo había extraído la espada de Branstock del yunque y, por ende, había establecido su derecho divino de liderazgo, más adelante, Merlín lo ayudo a proteger la sagrada espada Excalibur de la Dama del Lago. Tras el establecimiento de la Mesa Redonda, y habiendo cumplido con su deber, Merlín desapareció, según un relato, esfumándose en el aire, donde el aun existe como una sombra que se comunica a voluntad con los mortales; y, según otro relato, retirándose espontáneamente dentro de una gran cripta de piedra que el sello desde dentro.
Es razonablemente cierto que muchas leyendas relacionadas a Carlomagno fueron más tarde asociadas con Arturo, que se hizo muy famoso por establecer la Orden de la Mesa Redonda en Winchester. No se tiene información confiable relacionada a las ceremonias y rituales de iniciación de la “Mesa Redonda”. En una historia, la Mesa fue dotada con los poderes de expansión y contracción para que quince o mil quinientos pudieran sentarse alrededor de esta, según cualquier necesidad que pudiera surgir. Los relatos más comunes tienen como en doce o veinticuatro el número de caballeros que podían sentarse en la Mesa Redonda a la misma vez. El doce representaba los signos del zodiaco y los apóstoles de Jesús. Los nombres de los caballeros, así como sus armas heráldicas, fueron blasonados sobre sus sillas. Cuando se muestra a veinticuatro sentados a la Mesa, cada uno de los doce signos del zodiaco se divide en dos partes ---una mitad clara y otra oscura--- para representar las fases diurnas y nocturnas de cada signo. De la misma forma que cada signo asciende por dos horas cada día, así también los veinticuatro caballeros representan las horas, los veinticuatro ancianos ante el trono en Revelación, y las veinticuatro deidades persas que representan los espíritus de las divisiones del día. En el centro de la Mesa estaba la rosa simbólica de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, el símbolo de la resurrección en el cual el “se levanto” de entre los muertos. También había un misterioso asiento vacío llamado el Sitial Peligroso en el cual nadie se podía sentar salvo aquel que tuviera éxito en su búsqueda del Santo Grial.
Se puede encontrar una nueva forma del siempre recurrente mito cósmico en la personalidad de Arturo. El príncipe de Gran Bretaña es el sol, sus caballeros son el zodiaco, y su espada resplandeciente puede ser el rayo del sol con el cual el lucha y derrota a los dragones de la oscuridad, o puede representar el eje terrestre. La Mesa Redonda de Arturo es el universo; el Sitial Peligroso es el trono del hombre perfecto. En su sentido terrestre, Arturo era el Gran Maestro de una hermandad filosófica Cristiano-Masónica de místicos que se autodenominaban Caballeros. Arturo recibió la excelsa posición de Gran Maestro de estos Caballeros por haber logrado fielmente la retirada de la espada (espíritu) del yunque de los metales bases (su naturaleza inferior). Como pasa invariablemente, el Arturo histórico pronto fue confundido con las alegorías y mitos de su orden hasta ahora que los dos son inseparables. Tras la muerte de Arturo en el campo de Kamblan, sus Misterios cesaron, y el fue enterrado esotéricamente en una barcaza negra, como Tennyson bellamente lo describe en su Muerte de Arturo. La gran espada Excalibur también fue lanzada a las aguas de la eternidad ---todo esto es un vivo retrato del descenso de la noche cósmica al final del Día de la Manifestación Universal. El cuerpo del Arturo histórico probablemente fue enterrado en la Abadía de Glastonbury, un edificio estrechamente identificado con los ritos místicos tanto del Grial como del Ciclo Arturiano.
Los Rosacruces medievales, sin duda, poseían el verdadero secreto del Ciclo Arturiano y la leyenda del Grial, habiéndose incorporado gran parte de su simbolismo dentro de esa orden. La leyenda del Grial, aunque era la más obvia de todas las claves que llevaban al misterio del Cristo, recibió la más ínfima consideración.
Traduccion del original en inglés The Arthurian Cycle and The Legend of the Holy Grail del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sanchez y Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico.