Yo vine a este mundo para revelar a vosotros el Padre y conduciros a El. Lo primero ya he hecho, pero lo segundo no puedo hacerlo sin vuestro consentimiento
Libro de Urantia. Pág.1820
Esta cita revela la Buena Nueva que Jesús nos trajo y que hace que sus enseñanzas rompan todos los moldes de la tradición, pues desaparece el dios vengativo y selectivo y aparece el Padre bondadoso que otorga un bien único a sus hijos y que es su libre albedrío, para que ellos en forma absolutamnte voluntaria acepten o rechacen la ´vida eterna que les ofrece, El no necesita siervos fieles que le sirvan por temor, El busca hijos amantes y conscientes de sus actos, por eso "el Padre jamás obliga a nadie a entrar en el reino. La invitación siempre existió y siempre existirá: "el que quiera, que venga y que comparta libremente del agua viva.1820" El ni impone la salvación a nadie, del mismo modo que tampoco privilegia a ningún pueblo o religión en especial, lo único que se necesita para entrar en el reino, es la voluntad individual del ser humano.
A nuestra mente finita no le resulta fácil el comprender como la divinidad puede "volverse tan humildemente obediente a la elección de sus criaturas.150" es cierto que "la incapacidad de la criatura finita de llegar al Padre infinito está implícita, no en el retraimiento del Padre, sino en la finitud y limitaciones materiales de los seres creados. La magnitud de la diferencia espiritual entre la más alta personalidad de existencia universal y los grupos más bajos de inteligencias creadas, es inconcebible.62" y sería completamente irreal, si en cada ser humano no existiera esa partícula de Dios presente en el Espíritu residente, porque "nuestro Padre no está oculto, ni se encuentra arbitrariamente en reclusión. Él ha movilizado los recursos de la sabiduría divina en un esfuerzo sin fin para revelarse a los hijos de sus dominios universales. Hay una infinita grandeza y una generosidad inefable relacionadas con la majestad de su amor, que lo lleva a anhelar la asociación con todos los seres creados que puedan comprenderlo, amarlo o acercarse a El; y son, por consiguiente, las limitaciones inherentes a ti, inseparables de tu personalidad finita y de tu existencia material, las que determinan el tiempo y el lugar y las circunstancias en que puedes alcanzar la meta del viaje de ascensión mortal y gozar de la presencia del Padre en el centro de todas las cosas."
Son estas realidades espirituales las que debemos profundizar y tomar de ellas lo que encuentre cabida en nuestro corazón por medio del discernimiento, porque "la salvación es en primer término un asunto de selección personal. Aunque la puerta que conduce al camino de la vida sea angosta, es lo suficientemente ancha como para admitir a todos los que buscan sinceramente porque Yo soy esa puerta. Y el Hijo jamás le negará ingreso a un hijo del universo que, por la fe, busca encontrar al Padre a través del Hijo.1828"
Lo que Jesús nos pide es que seamos sinceros en nuestra búsqueda, El nos deja plena libertad para buscar la Verdad donde quiera que ella se encuentre, porque "la verdad divina no debe ser desechada porque el canal de su transmisión sea aparentemente humano"1733 porque " el verdadero hijo del discernimiento universal busca el Espíritu vivo de la Verdad en toda palabra sabia. La persona conocedora de Dios está constantemente elevando la sabiduría a los niveles de la verdad viva de alcance divino; el alma espiritualmente no progresiva, mientras tanto, arrastra hacia abajo a la verdad viva hasta los niveles muertos de la sabiduría y el dominio del conocimiento exaltado. 1949" Recordemos que "no es el temor de una religión muerta lo que os salvará, sino más bien vuestra fe en una experiencia viviente de las realidades espirituales del reino. No os dejéis enceguecer por el prejuicio ni paralizar por el miedo. Tampoco permitáis que la reverencia por las tradiciones, tanto pervierta vuestra comprensión que vuestros ojos no vean y vuestros oídos no oigan. No es propósito de la religión verdadera simplemente traer paz, sino más bien, asegurar el progreso. No puede haber paz en el corazón ni progreso en la mente, a menos que os enamoréis de todo corazón de la verdad, de los ideales de las realidades eternas. 1745"
Sinceridad en nuestra búsqueda es sinónimo de leatad y consecuencia en lo que decimos creer, de modo tal que en todo lo que creemos, sentimos, y hacemos no haya ninguna dicotomía, porque sólo entonces le estaremos dando a nuestro Espíritu residente plenos poderes para que trabaje con nosotros en nuestro paso hacia la eternidad y le estaremos dando a Dios nuestro consentimiento para algún día llegar a las moradas que El nos tiene preparadas.
yolanda silva solano