"Son raros los seres capaces de escalar con constancia las pendientes de la montaña espiritual. ¡La cima parece tan lejana! Entonces, casi todos interrumpen el movimiento; vuelven a bajar, y todo volverá a comenzar de nuevo. Debemos saber que no hay nada más perjudicial para el equilibrio psíquico, que pasar y volver a pasar de un modo de vida a otro: Imponerse durante un tiempo una determinada disciplina; después abandonarse, y viceversa.
No se pide que debamos consagrarnos exclusivamente a actividades espirituales; pues rezar y meditar, no sería razonable. Tanto más que existen muchas otras actividades que pueden alimentar nuestra alma: Oír música, leer, contemplar una obra de arte o un paisaje. Interiormente, intentemos permanecer el mayor tiempo posible en las cimas, hasta las que hemos logrado elevarnos. Si tomamos tal costumbre; después lograremos sin dificultades, manteneros en las alturas."
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