Si aprendiéramos a dar sin esperar la recompensa, no sólo nuestra actitud sería más noble sino que nosotros seríamos mucho más felices, porque el dar lleva en sí su propia plenitud, enriquece en vez de empobrecer. Desgraciadamente no siempre nuestro dar es así de desinteresado, en forma casi inconsciente siempre estamos esperando que la otra persona reconozca lo que le estamos dando y nos agradezca como creemos que corresponde y ese deseo de recompensa empaña nuestro dar, deja de tener la pureza que Jesús nos pide y que con su vida nos enseñó.
El dar necesita de un gran corazón, es un arte que debemos aprender, porque nuestro dar debe ser entregado de una manera silenciosa, recordando que Jesús nos dijo: “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha” de manera que nuestro dar no se convierta en un acto de orgullo en donde el más beneficiado sea nuestro ego, porque donde él se mete, echa a perder cualquier acción, porque “el orgullo es engañoso, intoxicante y se complementa con la soberbia.1223
El dar no siempre tiene que ser a nivel monetario, las personas hay veces que más que una moneda, lo que necesitan es una dádiva de empatía y de amor, sobre todo cuando están sufriendo algún problema, lo que más necesitan es que alguién las escuche, no necesitan de nuestros consejos, ni nuestras críticasque muchas veces sólo sirven para humillar a quien lo recibe, sobre todo cuando lo acompañamos con la concebida frase “te lo dije”
Debemos tener especial cuidado para que el que recibe no sienta ningún tipo de humillación, sino que por el contrario, sienta nuestro cariño y al hacerle sentir que hemos disfrutado más dándole, que lo que él ha disfrutando recibiendo, que sienta que no está obligado hacia nosotros, sino por el contrario, porque Jesús nos dijo “el que quiera ser grande entre vosotros, que sea primero el siervo de todos”1868
Hay una gran diferencia entre Dar y Darse, el primero puede ser un acto mecánico que obedece a una programación de nuestra personalidad y eso lo hacemos con frecuencia, pero Darse significa involucrarnos en lo que hacemos, poner nuestra mente y nuestros sentimientos, es actuar con generosidad, un concepto poco usual en nuestra sociedad mercantilista que hace que muchas veces cuando recibimos algo inesperado, de inmediato pensamos que es lo que esa persona pretenderá pedirnos. No sólo no sabemos dar, sino que tampoco sabemos recibir.
La generosidad es un término casi desconocido que va mucho más allá de la simple ayuda o limosna, es dar con el corazón, es dejar nuestro egocentrismo y pensar en el bien ajeno, incluso a costa de algún esfuerzo de nuestra parte y que trasciende lo material, porque es dar con delicadeza para no ofender a quien recibe, es entregar ternura, es dejar aflorar nuestra sensibilidad para escuchar al anciano que nos repite historias contadas ya cien veces como si nunca las hubiésemos escuchado, es dedicar tiempo a los niños para responder sus "por qué" antes que tengan que ir a Internet a preguntar... Es sonreír cuando no tenemos ganas de hacerlo, pero alguien necesita de consuelo o amistad...es saber callar para no herir con una crítica ácida...es ser capaz de decir te quiero, sin sentirnos atados a quien se lo decimos...
Dicen que hay que dar hasta que duela...pero no es el dolor del sacrificio, sino de esa entrega que va más allá de lo que estrictamente se nos pide... darse, es extralimitarse en el amor... como lo hizo nuestro Maestro que "dispensaba salud y esparcía felicidad en una forma natural y lleno de generosidad mientras pasaba por la vida, es literalmente verdad que El caminaba haciendo el bien al pasar 1875 como deberíamos aprender también a hacerlo nosotros, sin aspavientos de ninguna clase y sin discriminación alguna.
El dar para que sea real, debería ser siempre la necesidad nuestra de cumplir alegremente con la fraternidad que Jesús nos pide, más que una obra de caridad, porque ella comienza donde termina la justicia, por eso el acto de dar si nuestras intenciones no son puras, deja de ser una virtud y se puede convertir en soberbia.“Libremente habéis recibido por tanto, libremente debéis dar y esta verdad del cielo, se multiplicará al ser dada y se mostrará en una luz creciente en la medida que la donéis a vuestros semejantes. 1918 Esto es real tanto para la entrega de bienes espirituales como materiales, porque mientras más amor damos, mas tenemos, porque ayudar a nuestros hermanos es ayudarnos a nosotros mismos y permanecer unidos a nuestra esencia divina, porque Jesús nos dijo que todo lo que hiciéramos por el más pequeño de nuestros hermanos, a Él se lo hacíamos.
Que no se nos olvide que mientras más silenciosa sea nuestra donacióny más generoso nuestro cariño, tendrá más valor ante los ojos de Dios, porque “El mira dentro del corazón de los hombres y los juzga por sus deseos íntimos y sus intenciones sinceras 1571
yolanda silva solano