"La Ciencia iniciática presenta al ser humano como un microcosmos creado a la imagen del macrocosmos, el universo. Y puesto que en la cima del universo reina el Señor, en el ser humano también existe una cima que representa al Señor, y esta cima es su Yo superior. Es por ello que, cuando te concentras en el Señor para que satisfaga tus deseos, alcanzas la cima de tu ser, y entonces se desencadenan vibraciones tan puras y sutiles que al propagarse producen en ti transformaciones extremadamente benéficas. E incluso si no obtienes del Señor todo lo que has pedido, ganas algo, un elemento muy espiritual. A menudo, es cierto, no eres atendido, porque, según el Cielo, lo que pides no sería tan bueno para ti, y es por ello que no te lo concede. Pero la utilidad de esta petición está en que has conseguido alcanzar la cima en ti mismo. Has podido desencadenar de esta forma un poder superior que, al propagarse, influencia todas tus células, todas las entidades que están dentro de ti, y te aporta elementos extremadamente preciosos." |