Esta cita nos comprueba que somos una unidad y que al igual que " en todo el universo, cada unidad se considera parte del todo. 52 y dependiendo cual sea nuestra disposición interna, podremos recibir y dar las energías que nos permitan unificar nuestro cuerpo de forma tal, que su funcionamiento sea equilibrado y armonioso, y pueda manifestarse en salud y vigor, porque la enfermedad es una energía desordenada por el mal funcionamiento de sus moléculas, que repercutirá sin duda en el orden interno celular.
La ciencia, cada día trata al enfermo en forma más holística, sabe que muchos dolores y enfermedades nacen en la parte síquica, antes que en la física. Hay que dejar de considerar que el hombre es simplemente la suma de sus órganos físicos, para empezar a concebirlo como la relación que ellos tienen entre sí mismos a través de una gran red de información que los une, llamada la mente. El hombre es por tanto una unidad cuerpo-mente y espíritu indivisible y "la salud, la cordura, y la felicidad son integraciones de la verdad, la belleza y la bondad según se mezclan en la experiencia humana. Tales niveles de vida eficaz se producen mediante la unificación de los sistemas de energía, los sistemas de ideas, y los sistemas de espíritu. 43
Cuando nos convenzamos de la importancia que en nuestra vida y en nuestra salud tienen nuestros pensamientos y nuestros estados anímicos, vamos a poder gozar de mucho más bienestar físico y material, porque todo está en nuestra mente y de la misma forma como “son vuestros pensamientos los que nos conducen a Dios, porque sólo se le puede percibir la naturaleza divina, con los ojos de la mente 1105 de igual manera, nuestra salud depende en gran parte de la calidad de nuestros pensamientos, más que de lo que comemos o dejamos de comer o beber porque “ no es lo que entra por la boca lo que ensucia al hombre, sino más bien lo que procede de la boca y del corazón 1712
La buena disposición anímica para vivir con alegría, es la mejor medicina preventiva, porque los desórdenes celulares, primero se originan en la mente y una vez que se desarrollan a nivel bioquímico y molecular es muy difícil el luchar con la enfermedad sin recurrir a los fármacos. Nuestro cuerpo es una estructura que asemeja a un enorme edificio en donde los átomos y las moléculas son los ladrillos que lo forman y que se mantienen unidos por campos magnéticos, eléctricos, iónicos etc. Los cuales generan corrientes de energía, que a su vez se relacionan con los campos magnéticos de nuestro planeta, tanto los creados por el hombre como los que son propios de la naturaleza misma, como el sol o cualquier otra energía viviente.
"La mente es el instrumento cósmico sobre el cual la voluntad humana puede tocar la discordia de la destrucción, o sobre la cual esa misma voluntad puede extraer las melodías exquisitas de identificación con Dios y la consiguiente supervivencia eterna." 1217 y de paso, mantener una buena salud, mientras estamos en el cuerpo físico.
Sin embargo, también debemos tener en cuenta que mientras estemos encerrados en nuestro cuerpo material, vamos a sufrir las inevitavilidades del estar vivos, y como decía Jesús "somos vasijas de barro1578 por lo tanto la enfermedad no puede estar totalmente ausente de nuestras vidas, pues "en el asunto de la enfermedad y la salud, debemos saber que los dos estados corporales son resultado de causas materiales. La salud no es la sonrisa del cielo, ni la aflicción la ira del Padre 1831 y de nosotros depende encontrar en ambos estados la forma de crecer espiritualmente, pues " el espíritu interior del hombre debe depender siempre para su expresión y autorrealización del mecanismo y técnica de la mente. Del mismo modo, la experiencia exterior del hombre con la realidad material debe fundarse en la conciencia mental de la personalidad que la experimenta. Por lo tanto, las experiencias humanas espirituales, materiales, interiores y exteriores, están siempre correlacionadas con la función de la mente y condicionadas, en cuanto a su comprensión consciente, por la actividad de la mente. El hombre experimenta la materia en su mente; experimenta la realidad espiritual en el alma, pero se hace consciente de esta experiencia en la mente. El intelecto es el armonizador, el condicionador y calificador constante de la suma total de la experiencia mortal. Tanto las cosas, la energía como los valores espirituales están coloreados por su interpretación a través del medio mental de la conciencia. 1137
yolanda silva solano
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