Muchas veces el desequilibrio energético se encuentra alojado en el cuerpo emocional. La revisión mental nos resulta relativamente sencilla, comparada con la revisión emocional. El cuerpo emocional es tan propio, tan interno y tan característico, que nadie mas puede introducirse allí para hacer algo por nosotros, solo nosotros podemos. ¿Quién puede llegar a saber con precisión lo que estas sintiendo, las emociones que te están embargando?, ¿Quién puede encontrarlas por ti y quien puede reemplazarlas por ti? ¿Quién puede tomar tus emociones y echarlas al tarro de la basura y ponerte dentro las que te hacen bien? ¿Quién puede regalarte o venderte las emociones y las verdades que te estas negando?
Por eso el camino a la sanación se hace angosto y pesado. Resulta tan sencillo ingerir algo y olvidarte de todo. Sin embargo, nada que no sea nuestro trabajo interior será verdaderamente sanador. Hemos venido aquí a descubrir lo que somos, a darnos cuenta de que podemos volver al hogar, a encontrar el camino de regreso casa y la enfermedad es una guía, una guía maravillosa y valiosa, tan valiosa que hasta la puedes recibir con alegría. ¿Pero quien recibe su enfermedad con alegría? Generalmente, cuando enfermamos nos llenamos de miedo, de dolor, de angustia, desesperación y una urgencia por encontrar quien pueda arreglarlo por nosotros porque nos sentimos indefensos.
Sentirnos indefensos frente a nuestra enfermedad no nos ayuda. Es preferible darle la bienvenida y recibir su mensaje para iniciar la tarea de corregir, crecer, amarnos, y aceptar nuestra grandeza infinita. Aceptar esta verdad nos sanará definitivamente.
La ciencia, los fármacos y tantas otras cosas pueden ayudar a palear la enfermedad, pero en definitiva solo cada cual puede sanarse a si mismo. Muchas veces ni siquiera es necesario saber cual es exactamente el desequilibrio que te afecta, a veces solo es necesario reconocer que algo se puede mejorar para que el universo ofrezca las soluciones. Somos tan amados y tan bendecidos, que el solo hecho de poner a disposición nuestro desequilibrio a la voluntad de Dios puede sanarnos. No es necesario que este proceso sea largo y doloroso, no hay ninguna necesidad de sentir dolor y angustia. La persona que está más acostumbrada a revisarse se sentirá más segura y tendrá la certeza de la sanación en cuanto se disponga a comprender que algo de importancia sucede en su interior. No sentirá la urgencia de mejorar y se tomará el espacio de reposo para mirarse con amor a si misma y aprovechará la posibilidad de amarse un poco mas, cada vez un poco mas. Esta persona a comprendido que ha enfermado justamente por eso, porque debe aumentar el amor a si misma y lo hará.
Extracto de uno de los artículos de
hugobetancur.blogspot.com