LECTURA:
2º corintios 5-21
INTRODUCCIÓN
Es muy poco lo que la Iglesia sabe acerca de la justicia, y lo que se relacione a ello. Muchos confunden la justicia con la santidad, otros piensan que la justicia desde el punto de vista teológico tiene que ver con la vida de integridad o de equidad lo que es totalmente contrario, lo que es cierto que la justicia en el hombre regenerado no se mide ni tiene que ver con el motivo del corazón, no es tus buenos motivos o malos motivos lo que caracteriza la justicia en un hombre nacido de nuevo, la justicia es un estado que el hombre llega a alcanzar y obtener es por gracia en la fe que depositó en el sacrificio de Jesús. En una ocasión enseñando este tema yo afirmé algo que produjo un escándalo; yo dije que soy tan justo que ni siquiera Dios es más justo que yo, esto muy poco lo entendieron cosas en las cuales estoy dispuesto a demostrar en este estudio.
Antes de desarrollar el tema de la justicia voy a analizar lo Improductivo que es la vida de un creyente cuando no conoce la justicia y lo que se relacione a ello.
Un creyente que no conozca la justicia y lo que se relacione a ello, nunca podrá gozar de sus beneficios.
a. Cuando comete un pecado se siente desprovisto o desproporcionado del amor y el cuidado de Dios.
Debemos entender que aún cuando caigamos en el pecado más horrendo y más degradante Dios nos ama igual, el amor de Dios es incondicional.
No hay nada que nosotros podamos hacer a favor o en contra del amor de Dios.
Es decir: no hay nada que yo pueda hacer para que Dios me ame más, y no hay nada que yo pueda hacer desde el punto de vista negativo para que Dios me ame menos, haga lo que haga el me ama igual.
Si analizamos Juan 3:16 Hay unas propiedades producto del amor de Dios a favor del hombre caído. El texto dice lo siguiente, leamos y analicemos.
"Porque de tal manera" la inmensidad de su amor.
"Amo Dios al mundo" El objeto de su amor.
"Que ha dado" el despojo de su amor.
"A su hijo unigénito" la dádiva de su amor.
"Para que todo aquel que en el cree" lo universal de su amor.
"No se pierda" el rescate de su amor.
"Más tenga vida eterna" la recompensa de su amor.
Nota: Si todo esto se dio en Dios antes de conocerle cuanto más ahora que somos sus hijos.
b. Cuando comete un pecado se siente indigno del perdón de Dios.
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Si caemos mil veces en el mismo o diferentes pecados, Dios siempre está dispuesto a perdonarnos si acudimos con sinceridad al perdón.
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Nunca hay una segunda oportunidad delante de Dios para pedir perdón por un pecado o por los pecados cometidos, siempre que acudamos a Dios a pedir perdón, para El es la primera vez que acudimos; de las otras El no se acuerda por causa del perdón.
En Mateo 18:24 tenemos una gran enseñanza acerca de lo que venimos diciendo.
LAS REGLAS RABÍNICAS (Talmud de Babilonia) era que nadie debía pedir perdón a su prójimo más de tres veces, Pedro conociendo estas leyes quiso ser generoso al sugerir hasta siete, su sorpresa es que Jesús le multiplicó el siete por setenta que equivale 490. Claro está que Jesús está usando una hipérbole refiriéndose a un perdón ilimitado.
En esto podemos ver el carácter de Dios en cuanto al perdón. Dios nunca se cansa de perdonarnos, su perdón es ilimitado.
A Dios no le sorprende ni es una traición el pecado que cometas, el sabía que ibas a pecar. Por esta causa nos dio recursos en contra del pecado.
En 1 Juan 1: 7 dice "..., y la sangre de Jesucristo su hijo nos limpia de todo (tipo) de pecado"
En 1 Juan 2:1 dice "...: y si alguno hubiere pecado, Abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo el justo".
Cristo murió y pagó un precio por los pecados que cometiste ayer, por los que cometiste hoy, y por los que vas a cometer mañana.
Nunca te canses de pedir perdón, que Dios no se cansa de perdonarte.
Cabe destacar que esta es una de las razones por la cual nos cuesta amar y perdonar porque no conocemos la fuerza y lo extenso que es el amor y el perdón de Dios.
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Fácilmente perdono porque fácilmente Dios me perdona, si yo sé hasta donde llega el perdón de Dios, sé hasta donde puedo perdonar.
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No vivo condenado ni condeno a nadie, porque Dios no me condena y nunca lo hará.
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Amo cuando cometen y dicen contra mí las peores ofensas, porque Dios me ama cuando cometo contra El, el peor de los pecados.
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Una de las cosas que me permite llevar una vida equilibrada, es que siempre me pregunto cuando voy a decir o hacer algo, ¿qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? Y al tener respuesta hago lo que El hubiese hecho.
c. Cuando reincide en el pecado o en un pecado cae en un complejo de inferioridad, autodepreciación y baja estima hasta llegar al abandono y resignarse y entregarse al pecado.
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Una de las causas por la cual nunca dejo de luchar en contra del pecado es que: aunque caigamos en el pecado más bajo, más horrendo, y más degradante, a causa de ese pecado dejaremos de ser santos pero no dejaremos de ser justo. El pecado afecta mi santidad no mi justicia.
Nota: Cuando tratemos la justicia imputada en nosotros daremos mayor explicación de lo antes dicho.
1. LA CONDICIÓN DEL HOMBRE SIN LA JUSTICIA DE DIOS
Pablo en Romanos Capítulo 7 del verso 1 al 25 nos presenta la condición del hombre sin la justicia de Dios.
En este capítulo Pablo no hace referencia al conflicto interior en el creyente como mucho lo han aplicado y entendido, Pablo describe una ley que opera en muerte por causa del pecado por haberse quebrantado ciertos principios y mandamientos que Dios mismos estableció en el huerto del Edén.
Pablo está presentando su experiencia como judío queriendo agradar a Dios por medio de las obras de la Ley y nunca pudo porque se consiguió con una Ley Superior, que es la Ley del Pecado que lo condujo a la muerte.
Debemos aclarar que el término ley tiene en este pasaje dos aplicaciones, una se refiere a la ley mosaica, y la otra hace referencia a un Principio que tomó fuerza sobre la humanidad por causa de haberse violado el mandamiento de Dios y que cuyo principio condujo al hombre a la muerte por causa del pecado. A este principio Pablo lo denomina y caracteriza como una Ley que está inherentemente en el hombre de la cual por sí solo no se puede librar, y que lo conduce e impulsa en algunos casos en contra de su voluntad a la práctica del pecado que lo lleva a la muerte. Es decir, es un principio mediante el cual el pecado ejerce su influencia, y poder a pesar del deseo de hacer lo recto, siendo la muerte el efecto y su fin.
Hay algunos términos que aparecen en el capítulo siete de Romanos que están totalmente en contraste con la nueva naturaleza que Dios puso en el hombre en Cristo, cuyos términos nos dan credibilidad para afirmar que Pablo en Romanos Siete (7) no se refiere al creyente sino al hombre caído en Adán queriendo agradar a Dios por las obras de la Ley, pasemos a definir los términos.
Continua- La justicia 2