Página principal  |  Contacto  

Correo electrónico:

Contraseña:

Registrarse ahora!

¿Has olvidado tu contraseña?

LA CUBA DEL GRAN PAPIYO
¡ Feliz Cumpleaños onetak !
 
Novedades
  Únete ahora
  Panel de mensajes 
  Galería de imágenes 
 Archivos y documentos 
 Encuestas y Test 
  Lista de Participantes
 Conociendo Cuba 
 CANCION L..A 
 FIDEL CASTRO.. 
 Fotos de FIDEL 
 Los participantes más activos 
 PROCLAMA AL PUEBLO DE CUBA 
 
 
  Herramientas
 
General: Luis Posada, agente de Al Qaeda
Elegir otro panel de mensajes
Tema anterior  Tema siguiente
Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: mfelix28  (Mensaje original) Enviado: 05/10/2005 02:42
Luis Posada, agente de Al Qaeda
Saul Landau
Progreso Semanal
La lógica dice que Luis Posada Carriles se ha convertido en un agente de Al Qaeda. Eso explicaría su reciente comportamiento. El currículo de Posada contiene una larga lista de “logros” terroristas. 
Así que, ¿por qué regresó subrepticiamente a Estados Unidos, donde no había residido con regularidad desde fines de los años 60, y después de que informes acerca de su presencia comenzaran a poner en ridículo a la Seguridad Interna se entregó y solicitó asilo? 
Yo digo que Al Qaeda lo reclutó.
Posada representa la violencia de la misma manera que Ghandi simbolizaba la no violencia. A los 77 años y supuestamente sufriendo los efectos de un disparo a la cara en Guatemala en 1990 por parte de un agresor desconocido, Posada posiblemente haya logrado al fin un sentimiento de satisfacción –como resultado de sus cambiantes vocaciones, de fracasado complotado terrorista decidido a matar a Castro, a agente de terroristas estratégicamente exitosos dispuestos a debilitar a Estados Unidos.
En su celda, Posada puede que reflexione no acerca de su larga y frustrante carrera como asesino que trató de destruir a Castro, sino en la sutil victoria que sus amos están logrando contra la odiosa familia Bush. Estos seudo aristócratas hicieron grandes promesas de liberar a Cuba, pero realizaron acciones en contra de Irak, que se ha convertido en un gran centro de entrenamiento para nuevos terroristas.
Al regresar a Estados Unidos en plena guerra de Bush contra el terrorismo, Posada embaraza a los bushistas. Si Bush le concede asilo establece un terrible precedente para su guerra contra el terrorismo, la cual ya ha sufrido graves contratiempos.
La socios de Bush en la “Coalición del los Dispuestos” desertan de la debacle de Irak y su credibilidad disminuye. Ahora Posada ha obligado a Bush a decidir acerca de los criterios del terrorismo: aceptables actos de terrorismo realizados contra Cuba versus inaceptables actos realizados contra Estados Unidos y sus aliados.
Al Qaeda sabía de Posada. Después de todo, él había confesado a periodistas y a otros que durante cuatro décadas trabajó intermitentemente para la CIA con el fin de asesinar al presidente cubano Fidel Castro. En 1971 su intimidad con la Agencia los llevó a desarrollar una pistola dentro de una cámara de cine de 16 mm. Conjuntamente con Antonio Veciana, otro aspirante a asesino de Castro, Posada contrató a dos asesinos venezolanos a sueldo para que se hicieran pasar por reporteros y viajaran a Santiago de Chile, varios meses antes de la anunciada visita del líder cubano a ese país. De esta forma, los asesinos podrían incorporarse de manera normal a la prensa extranjera. Los falsos periodistas que llevaban dos cámaras, una normal y el arma letal preparada por la CIA, esperaron nerviosamente la llegada de Castro.
En 1995 Veciana me dijo cómo los asesinos apuntaron la cámara especial preparada para disparar una bala mortal contra Castro. Pero también se dieron cuenta de que las fuerzas de seguridad de Castro cubrían todas las vías de retirada. Esto los hizo pensar dos veces.
Posada, disgustado por el fracaso, envió la cámara asesina a Caracas y contrató a distintos asesinos. Cuando Castro hizo escala en la capital venezolana en su viaje de regreso a Cuba, los asesinos a sueldo ni siquiera se presentaron.
A mediados de los 70 Veciana se retiró del negocio de los asesinatos. Pero Posada persistió.
En 1976, obsesionado con la idea de hacer un daño irreparable a Cuba, Posada replanteó su estrategia de asesinato. Sus fracasos sucesivos le hicieron dedicarse a un objetivo más fácil, un avión cubano de pasajeros.
Nuevamente Posada, trabajando ahora con Orlando Bosch, otro anticastrista obsesivo, contrató a dos asesinos venezolanos para que detonaran una bomba a bordo de un vuelo de Cubana de Aviación sobre Barbados. Setenta y tres pasajeros y tripulantes murieron. La policía arrestó a los miserables a sueldo, los cuales denunciaron a Posada, y allá fue él a una prisión venezolana donde estuvo mientras los tribunales y funcionarios elegidos jugaban a la política con el caso. Después de una década de procedimientos judiciales inconclusos, los amiguitos miamenses de Posada sobornaron a funcionarios penales y Posada “escapó” a Centroamérica, donde trabajó para el Tte. Cnel. Oliver North suministrando a los contras en su intento apoyado por la CIA para derrocar al gobierno nicaragüense.
Bueno, no era como tratar de matar a Castro o destruir aviones, pero después de 10 años en prisión no era un mal trabajo y Centroamérica era un lugar donde podía comenzar de nuevo a conspirar contra su archienemigo. Luego en 1990 en Guatemala un atacante desconocido le dio un tiro en la cara a Posada. Se salvó, pero no recuperó del todo la voz.
Eso no lo detuvo. En 1997 reclutó a un salvadoreño para que pusiera bombas en hoteles cubanos. Una de ellas mató a un turista italiano. Las fuerzas cubanas atraparon al salvadoreño, el cual nombró a Posada como el hombre que lo contrató.
Posada hasta alardeó de su violencia en contra del turismo en Cuba ante dos reporteros de The New York Times en julio de 1998. ¿Cómo se siente por la muerte de un civil inocente?, le preguntaron. “Duermo como un bebé”, contestó.
En 1999, sintiendo la edad avanzada y la frustración mientras que el siempre elusivo Castro seguía tan campante, Posada planeó su último golpe. Con tres viejos -literalmente– y experimentados asesinos, viajó a Panamá con explosivos que planeaba detonar bajo una plataforma cuando Castro estuviera hablando. Nuevamente alguien informó a la policía, él y sus compinches fueron atrapados, juzgados y condenados –pero no por conspiración para asesinar. En su lugar, con el dinero de Miami engrasando la maquinaria judicial panameña, un juez lo declaró culpable de amenazar la seguridad pública y falsificar documentos. En 2004, más dinero de Miami compró a la presidenta panameña Mireya Moscoso. Ella amnistió a Posada durante su última semana en el cargo. Sus cómplices marcharon a Estados Unidos. Pero Posada aún tenía sobre su cabeza la acusación venezolana por la voladura del avión, así que se ocultó en Honduras y, a los 77 años de edad, pensó en los años que le quedaban.
Él sabía de la inflamada retórica de Bush posterior al 11/9: “O están con nosotros o están con los terroristas”, insistió Bush. Posada debe haber sonreído. Bush equiparaba el dar refugio a terroristas con el terrorismo en sí. Posada podía poner a prueba fácilmente las convicciones de Bush.
Como dijeron las fuentes del FBI en Washington: “¿Cui bono?” (¿Quién se beneficia?) El FBI y la CIA sabían que Luis Posada saboteó el avión comercial cubano, dijo el ex miembro del Buró. “Y reconoció haber matado a un turista con una bomba”.
Así que yo deduje que Posada cambió de objetivos, aunque no de profesión. Sigue siendo un conspirador por naturaleza que planea hacer daño a su enemigo. Pero su terrorismo contra Castro, a diferencia del de Al Qaeda contra Estados Unidos, sólo ha tenido impacto negativo. Pero con Al Qaeda él puede convertirse en un personaje importante, alguien que pone a Bush, no a Castro, en una posición difícil. Así que, ¿quién se beneficia?
Un editorial del 11 de mayo en el San Francisco Chronicle dramatiza el hecho. “Washington está decidido a acabar con el terrorismo, incluso a detener a personas con pruebas débiles y violando sus derechos legales. Aunque las acusaciones son de hace una generación, Posada cumple los requisitos para ser procesado por sospechas de terrorismo, especialmente por tener muchos vínculos anteriores con los servicios clandestinos de EE.UU.”.
No extraditarlo o procesarlo, continúa el editorial, “minimiza en todo el mundo el respeto y el apoyo a la guerra contra el terrorismo.”
Sin embargo, voceros de Bush declararon que no extraditarían a Posada a Venezuela. Debido a que el Presidente Hugo Chávez tiene estrechos vínculos con Castro, ellos temen que Posada pudiera revelar la forma en que la familia Bush y otros lo protegieron a él y a otros terroristas anticastristas –durante los años de la Guerra Fría, por supuesto. En 1989, George I ignoró al FBI y admitió en el país a Orlando Bosch, el terrorista colaborador de Posada. 
Así que Al Qaeda pudo haber sabido que Bush no lo iba a extraditar. Y Posada también se sintió confiado de que los bushistas lo iban a tratar con mano suave, a diferencia de a los que están en Guantánamo. En los juicios públicos que seguirían, el mundo consideraría el juramento de Bush de “salvar al mundo del mal” como una retórica vacía.
Al hablar el 14 de septiembre de 2001 en la Catedral Nacional, tres días después de que los aviones se estrellaran contra las torres gemelas y el Pentágono, Bush aseguró que él tenía “una responsabilidad con la historia de responder a esos ataques”.
Pero esa “respuesta” ha ido mal. Bush ha bombardeado sin resultados –mató a muchos civiles– y ha hecho amenazas vacías. Mientras tanto, Al Qaeda atacó a aliados de EE.UU. en Londres, Madrid, Estambul, Indonesia, Marruecos, Arabia Saudí y Túnez.
En su celda panameña Posada se sintió sobrecogido por esos dramáticos actos de poder terrorista, para no mencionar al propio 11/9. ¡Qué emoción por carambola! El architerrorista del Hemisferio Occidental se inclinó ante los maestros verdaderos.
El astuto Bin Laden, buscando reclutas no creyentes del islamismo, especialmente si poseían credenciales legítimas de terrorista como Posada, vieron una fuente ideal de reclutamiento: violentos cubanos anticastristas, el grupo más decidido, experimentado y también frustrado de terroristas en el mundo. Habían puesto bombas y quemado durante 46 años –sin resultados. Castro sigue fuerte, quizás más fuerte que nunca.
¿Fue Al Qaeda quien organizó este año como una prueba el regreso ilegal de Posada a Estados Unidos? Después de todo, Posada se ocultó en Miami durante varias semanas y ni el Presidente Bush ni el Gobernador de la Florida Jeb Bush trataron de arrestarlo. Sólo después de que Posada convocó una conferencia de prensa Seguridad Interna se vio obligada a arrestarlo –lo cual hicieron con toda gentileza.
Aún ya detenido Posada continuó debilitando a Bush, quien tiene una enorme deuda con los cubano-americanos. Ellos gritarían “traición” si Bush entregara a Posada a Venezuela, un aliado de Cuba. ¡Qué dilema! ¿Está sonriendo Bin Laden? 
Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política y admirador de Jonathan Swift.

 


Primer  Anterior  2 a 2 de 2  Siguiente   Último  
Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: matilda Enviado: 05/10/2005 07:14
Y AHORA VEAMOS SUS RELACIONES CON BUSHITO......

Rangel denuncia vínculos históricos de la familia Bush con terroristas

(IAR-Noticias)  01-Oct-05                                 

La familia Bush tiene un historial de compromisos con el terrorismo que implica al actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y a su padre, el ex gobernante George Bush, afirmó el viernes el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel. 

"Bush padre auspició el terrorismo como jefe de la CIA y luego, cuando fue presidente de EEUU indultó a terroristas como Orlando Bosh. Bush hijo sigue la misma política del padre cuando manipula la justicia e impide que el terrorista Carriles (Luis) Posada sea extraditado a Venezuela", señaló Rangel a los periodistas. 

El libro, de la periodista Alicia Herrera, confirma la participación de Bosh y Posada Carriles en la voladura de un avión cubano con 73 pasajeros a bordo, en 1976.

El actual presidente George W. Bush, quien trata de proteger a Posada Carriles, continúa con la política de su padre, señaló el vicemandatario venezolano.

Según Rangel, la Casa Blanca hace distinción en el terrorismo, en base a circunstancias, intereses y protagonistas y traza diferencias entre Osama bin Laden y Posada.

Eso explica el silencio y las evasivas de la administración republicana, sobre el experto en explosivos de la Agencia Central de Inteligencia, agregó.

La declaración de Rangel es una respuesta a la negativa del martes del juez estadounidense William Abbott de deportar al anticastrista cubano-venezolano Luis Posada Carriles a Venezuela.

Denunció que tras su arresto, el caso quedó confinado a las autoridades de inmigración, pero se trata de un delito federal.

Bush, quien se autoproclamó paladín de la lucha contra el terrorismo, deja que el asunto de Posada Carriles siga por caminos administrativos, subrayó.

Rangel intervino en la presentación de la cuarta edición del libro "Pusimos la bomba... ¿y qué?", de la periodista venezolana Alicia Herrera, con entrevistas a Posada y a otros anticastristas presuntamente implicados en la voladura de un avión de Cubana de Aviación en 1976, cuando volaba de Caracas a Barbados, en la que murieron sus 73 ocupantes.

Rangel calificó de cínica la decisión del juez William Abbott de rechazar la extradición a Venezuela del criminal, con el argumento de que supuestamente en este país se tortura

Esa es una "estratagema de carácter político", señaló el vicepresidente, quien negó de forma categórica que en Venezuela se apliquen esas prácticas.

Ese argumento es cínico en boca de Estados Unidos, cuyos militares maltratan a los detenidos en la prisión de la base naval de Guantánamo y en Irak,señaló.

Además, recordó que Washington entrenó a más de 35 mil oficiales del continente en la Escuela de las Américas, donde se enseñaron prácticas de tortura, muchas de ellas aplicadas en este país hace años.

El vicepresidente calificó de "inmoral" el diferente tratamiento que Washington da, en función de sus intereses, a Osama Bin Laden y a Posada.

"No hay terroristas buenos y terroristas malos. El terrorista bueno no es el que a mí me conviene defender y el terrorista malo aquel con el cual discrepo. Ambos son terroristas", señaló Rangel.

"No tengo la menor duda de que la familia Bush está, políticamente, comprometida con el terrorismo y por tanto su discurso antiterrorista es completamente falaz e hipócrita", añadió el vicepresidente venezolano.

Rangel recordó que "el presidente (George W.) Bush no ha dicho absolutamente nada de la presencia de un terrorista en su territorio, él tan locuaz en otros casos".

Respecto a la posibilidad de que Posada fuese torturado en Venezuela, argumento utilizado por el juez Abbott para negar la extradición, el vicepresidente aseguró que "durante los seis años de gobierno del presidente (Hugo) Chávez no hay un solo caso de tortura".

Venezuela sostiene que EEUU está obligado a entregar a Posada conforme lo estipulan los acuerdos antiterroristas del Consejo de Seguridad de la ONU y la Convención de Montreal sobre terrorismo.

Venezuela solicitó a EEUU la extradición de Posada para que finalice el proceso judicial que se le sigue por su presunta intervención en la voladura del avión cubano en 1976.

Posada, que se fugó de una cárcel venezolana en 1985, fue miembro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y del Ejército de EEUU, y fue detenido en Miami el 17 de mayo por agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas.



 
©2025 - Gabitos - Todos los derechos reservados