En imágenes: Malibú en llamas 
Fuego sin control La gravedad de los incendios que se extienden por Los Ángeles y San Diego ha desplazado ya de sus casas a 950.000 personas, en lo que supone la mayor movilización de la historia de California, y dejará, según las primeras estimaciones de los servicio de emergencia, alrededor de 1.000 millones de dólares en pérdidas.
La administración del gobernador Arnold Schwarzenegger se enfrenta al reto de dar asistencia al millón de desplazados y, aunque muchos se han alojado en hoteles y viviendas de amigos, otros han tenido que buscar asilo en los refugios públicos.
El estadio Qualcomm, de San Diego, se ha convertido en un improvisado refugio para cerca de 10.000 personas y sus mascotas, en una imagen que podría recordar a los damnificados del Katrina, si no fuera porque ahora se ha producido un despliegue de medios y organización mucho mayor.
En el condado San Diego, la zona más afectada por el fuego, los daños superarán el millón de dólares, según ha declarado Ron Lane, director de los servicios de emergencia del condado. Sólo en esta zona han tenido que ser evacuados 1.300 hogares y al menos 500.000 personas.
Paralelamente, la Marina de EEUU ha ordenado que su personal en el estado abandone sus cuarteles y se dirija a barcos atracados en puertos del estado con el objeto de hacer espacio a los miles de desplazados.
La cifra de desplazados podría continuar creciendo si, como se teme, los fuegos continúan avanzando con la misma voracidad que en los últimos días, impulsados por los vientos y por la extrema sequedad del terreno, tras la peor sequía de los últimos veinte años.
Según la BBC, las llamas, avivadas por vientos del desierto, ya provocaron la destrucción de cientos de casas desde el norte de Santa Bárbara hasta la frontera con México y arrasaron cerca de 100.000 hectáreas de bosques.
Atizados por vientos de entre 80 y 110 kilómetros por hora, los incendios han convertido en cenizas más de 110.000 hectáreas, destruido unas 1.400 residencias y causado la muerte de al menos cinco personas.
Unos 8.000 bomberos trabajan en las tareas de extinción 9 pero hay 16 focos incontrolados y varios refugios donde se han alojado unos 10.000 afectados
Según la agencia EFE, las llamas que durante tres días han arrasado el sur de California continuaron su avance y se internaron en territorio mexicano tras destruir miles de viviendas y forzar la evacuación de más de medio millón de personas.
La situación de emergencia ha hecho recordar los incendios que afectaron el sur de California hace cuatro años, provocando la muerte de 22 personas y destruyendo más de 3.600 hogares.
El gobernador del estado, Arnold Schwarzenegger, ha precisado que 68.000 casas están además amenazadas y que los muertos son ya cinco, tres de ellos ancianos evacuados del área de San Diego.
"Y esto no terminará hasta que (los incendios) lleguen al mar o los vientos cambien de dirección", dijo a la cadena de televisión CNN Bruce Cartelli, jefe del Cuerpo de Bomberos de San Diego, una ciudad que ha visto la destrucción de más de mil residencias.
La magnitud del desastre y las evacuaciones son comparables a "una emigración en masa", según señaló un portavoz de los servicios de emergencia del condado de San Diego.
A la gravedad de la situación se agregó el hecho de que miles de personas que tuvieron que huir de las llamas no saben qué ha ocurrido con sus viviendas. "La gente está preocupada quiere saber si sus hogares han sido destruidos", señaló el concejal de San Diego Brian Maienschein, quien ha comenzado a elaborar una lista de las viviendas destruidas.
Además del miedo a perder la casa por el fuego, los evacuados temen que los saqueadores se aprovechen de la situación para robar en sus casas, especialmente, en las residencias más exclusivas.
Este fenómeno, que suele acompañar muchas catástrofes, se ha dado en casos puntuales, y las autoridades han lanzado duras advertencias para quien lo haga.
"Los incendios han convertido en víctimas a los residentes de nuestro condado una vez. No permitiremos que sean víctimas de criminales sin conciencia una segunda vez", dijo la fiscal general Bonnie Dumanis, en una declaración.
Sin proporcionar detalles, agregó que la oficina del alguacil de San Diego informó de varios incidentes de saqueo y del arresto de dos sospechosos en la localidad de Ramona.
Tras declarar el estado de emergencia para la región, el presidente George W. Bush anunció que el jueves viajará al lugar para conocer personalmente la magnitud del desastre. La declaración del estado de emergencia permite al Gobierno enviar asistencia federal a la zona afectada, que en la actualidad comienza a sufrir escasez de recursos.
Bush anunció que dicho envío se hará efectivo urgentemente, para luchar contra el fuego, que se originó el pasado domingo en Malibú, el área de Los Ángeles donde viven muchas de las celebridades de Hollywood.
El secretario de Seguridad Nacional, Michael Chertoff, y el director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (Fema), David Paulison, llegaron al sur de California con un cargamento de suministros, entre ellos 25.000 catres y mantas.
Según la agencia AFP, el cuerpo de bomberos contará con la ayuda de 2.600 prisioneros entrenados para luchar contra los incendios, además de equipos de los estados vecinos de Arizona y Nevada.
Estos efectivos intentarán contener los fuegos, que se propagan en los condados de Los Ángeles, Orange, Riverside, San Bernardino, San Diego, Santa Bárbara y Ventura.
Gran parte los efectivos empezaron a llegar a la zona después de que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, pidiera a Bush la declaración del Estado como zona de emergencia.
Dicha declaración conllevó el anuncio del desembolso de ayuda federal para dominar el desastre natural más importante que vive Estados Unidos después de las inundaciones de Nueva Orleans por el huracán Katrina hace dos años.
Esta vez la región de San Diego es la más afectada por el nuevo desastre natural, y -según AFP- localidades como Rancho Bernardo, Fallbrook y Ramona han quedado reducidas a cenizas. Ante la situación, el gran estadio de la ciudad, el Qualcomm, se convirtió en un refugio de fortuna donde desde el lunes se cobijan unas 20.000 personas, según cálculos de la organización.
Allí ancianos y jóvenes, ricos y pobres, están pasando sus noches, algunos todavía sin saber la suerte que han corrido sus casas.
"Aproximadamente 513.000 personas en el condado de San Diego han recibido órdenes obligatorias de evacuación y adicionalmente se ha recomendado a otras 12.000 personas abandonar sus casas" amenazadas por las llamas, indicó la oficina de este condado fronterizo con México.
Mientras los incendios seguían arrasando a la caída de la noche, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, pidió al presidente George W. Bush que elevara la situación de California a "gran desastre".
"Se han juntado tres cosas: áreas muy secas, un clima muy cálido y mucho viento. Esto forma una mezcla perfecta para el incendio", dijo Schwarzenegger (el mítico "Terminator") para explicar el desastre