EL NKVD EN ACCIÓN.
En la España de 1937, el NKVD se había convertido en una especie de oficina aneja al ministerio del Interior, bajo el nombre de «Grupo de Información». Los agentes comunistas controlaban además la Dirección de Seguridad.

En la primavera y verano de 1937 el servicio de Alfredo Hertz conoció su período de mayor actividad. Julián Gorkín calificó al propio Hertz como «uno de los grandes maestros de los interrogatorios y de las ejecuciones».
Con él «trabajaba» Hubert von Ranke (22), que había sido contratado por Ernó Geró en 1930. Durante algún tiempo fue comisario político del batallón Thaelmann de las Brigadas Internacionales y luego se encargó de la vigilancia de los extranjeros de lengua alemana.
- 22. Pierre Broué, op. cit., pág 178.
Esta debió de ser la razón de que detuviera a Erwin Wolf, quien desapareció poco después de ser liberado.
Detenida el 11 de septiembre por dos miembros del Grupo de Información, Katia Landau ha dado testimonio de los métodos de Von Ranke: «Uno de los agentes más innobles de la GPU, Moritz Bressler, alias Von Ranke, redujo toda la acusación al mínimo.
Él y su mujer, Seppl Kapalanz, mandaron arrestar a un camarada, sospechoso de saber dónde se encontraba Kurt Landau. «"Si no me da su dirección", decían, "no saldrá jamás de la prisión. Es un enemigo del Frente Popular y de Stalin. En cuanto sepamos donde vive, iremos a matarle"» (23).
- 23. Katia Landau, op. cit. Acusado por unos militantes cuya sinceridad era indiscutible, Hubert von Ranke decidió romper con el servicio Alfredo Hertz. Refugiado en Francia y viviendo en la clandestinidad para huir de sus antiguos colegas, participó en la resistencia.
En la noche del 9 de Abril de 1937, un joven desconocido, Marc Rein, vinculado a los movimientos de extrema izquierda noruega y alemana, desapareció de la habitación de su hotel en Barcelona.
Algunos días más tarde, sus amigos se dieron cuenta de su desaparición y alertaron a la opinión pública.
Marc Rein era hijo de Rafael Abramovich, exiliado ruso dirigente de la II Internacional. La importancia de la víctima y el interés de sus amigos y de su familia por conocer la verdad de su suerte produjeron una gran conmoción en el extranjero y mucha incomodidad en la España republicana.
El Gobierno español se vio obligado a encargar una investigación a uno de sus agentes de información, que acabó señalando al servicio Alfredo Hertz como el responsable de la desaparición.
El pulso entre la policía del NKVD y el Gobierno fue tal que, el 9 de Julio de 1937, el secretario de Estado próximo al ministro del Interior provocó delante de testigos un careo entre su agente de información (SSI 29) y los camaradas Hertz y Gómez Emperador.
El propio agente SSI29 fue detenido a la mañana siguiente por el servicio de Hertz. Sin embargo, el servicio secreto para el que trabajaba seguía siendo lo bastante poderoso como para mandar que le liberaran.
En 1938, SSI 29, cuyo verdadero nombre era Laurencic, fue descubierto y detenido por los franquistas, denunciado ante un tribunal militar y ¡ejecutado como agente del NKVD!.
El asunto Rein, cuyo verdadero desenlace nunca se llegó a conocer —en la actualidad sigue sin saberse qué fue de él—, consiguió poner fin, en Julio de 1937, a las actividades demasiado llamativas de Alfredo Hertz y de Gómez Emperador: sus servicios fueron disueltos y creados de nuevo bajo la dirección de Victorio Sala.
El 15 de Agosto, el ministro de Defensa, el socialista Indalecio Prieto, creó el Servicio de Investigación Militar (SIM), que reagrupaba a todos los servicios de vigilancia política y de contraespionaje. Muy pronto, el SIM contó con 6.000 agentes. Muchos de los «técnicos» del servicio Hertz pasaron al SIM.
En 1939, Prieto declaró que el SIM, en principio destinado al contraespionaje, había sido creado por instigación de los soviéticos, y que muy pronto, a pesar de las precauciones tomadas (24) (el servicio estaba dirigido al principio por un amigo del ministro), los comunistas se habían adueñado de él y lo habían utilizado para sus fines.
Bajo las presiones soviéticas y comunistas, Prieto fue apartado del Gobierno el 5 de abril de 1938.
- 24. Indalecio Prieto, Comment et pourquoi je suis sorti du ministère de la Défense, Paris, 1939. Ramón Rufat, en su libro Espions de la République (Allia, 1990), precisa sobre el SIM: «Su misión no tuvo nada que ver, contrariamente a la intención inicial, con los trabajos en el interior de la zona rebelde. Fue, de hecho, encargado de la seguridad y el contraespionaje en la zona republicana, en la retaguardia».
Julián Gorkín ha descrito las actividades del SIM: «Detiene a diestro y siniestro siguiendo su capricho u obedeciendo al plan de represalias políticas del NKVD. El «sospechoso» es encarcelado y se instruye su proceso (...).
El SIM conserva los informes durante meses y meses, con el pretexto de completar la información. Y el SIM, terror de magistrados y abogados, se interpone si el juez está convencido de la inocencia del prisionero» (25).
- 25. Julián Gorkín, op. cit., pág. 170.
Antiguo mecánico, el comunista suizo Rudolf Frei, que había cursado estudios en el colegio leninista internacional de Moscú en los años 1931 y 1932, había sido encargado de organizar desde Basilea el traslado de los voluntarios a España.
A petición propia, partió a España a finales de 1937 y se convirtió en el responsable del servicio de control del SIM, encargado especialmente de «seguir» a los suizos (26).
- 26. Peter Huber, «Die Ermordung des Ignaz Reiss in der Schweiz (1937) und die Verhastung dissidenter Schweizer Spanienkämpfer durch den Geheimapparat der Komintern», en Kommunisten verfolgen Kommunisten, Berlin, Akademie Verlag, 1993, pägs. 68-86.
A partir de la primavera de 1938, muchos de los antifascistas encarcelados en las prisiones controladas por los comunistas fueron llevados al frente y obligados a realizar, en compañía de prisioneros franquistas, trabajos forzados de fortificación y de otro tipo, en condiciones muy duras, sin comida, sin cuidados y bajo la amenaza constante de los disparos comunistas.
Uno de los supervivientes que consiguió escapar, Karl Bráuning, miembro de un grupo comunista alemán disidente, les contó a algunos amigos suyos en Diciembre de 1939, seis meses después de finalizar su calvario:
«Lo que hemos vivido desde Julio es espantoso y cruel. Las imágenes de La casa de los muertos de Dostoyevsky no son más que pálidas imitaciones. (...)
Por no hablar del hambre que pasábamos, que rayaba en el delirio. Estoy reducido a la mitad. Solo soy piel y huesos.
Y, por si fuera poco, enfermo y sin fuerzas. En este estado desaparece la frontera entre el hombre y el animal. Se alcanza el primer grado de la barbarie.
Al fascismo le queda todavía mucho que aprender de estos bandidos e incluso puede darse el lujo de presentarse como el portador de la Cultura.
Probablemente habían señalado en nuestros informes "aniquilar físicamente por los medios legales". Es lo que han intentado hasta el final» (27).
- 27. Carta de Karl Bräuning, citada por Patrik von Zur Mühlen, op. cit.
UN «PROCESO DE MOSCÚ» EN BARCELONA.
A pesar de sus reestructuraciones y de sus operaciones de infiltración y de camuflaje, el NKVD encontró algunos obstáculos:
Después de la salvaje represión de la que había sido víctima, el POUM recibió el apoyo de diversos grupos revolucionarios, que formaron en Francia una asociación en defensa de los revolucionarios encarcelados en la España republicana.
La acción pública se oponía así a las tenebrosas y criminales maniobras de los soviéticos. En total, tres delegaciones acudieron a investigar sobre el terreno.
En noviembre de 1937, la tercera, dirigida por John MacGovern, miembro del Independent Labour Party, y el profesor Félicien Challaye, pudo visitar las prisiones de Barcelona, en especial la cárcel Modelo, donde se hallaban internados 500 antifascistas, y recogió sus testimonios sobre los malos tratos sufridos.
MacGovern y Challaye consiguieron la liberación de una docena de prisioneros. Incluso intentaron introducirse en la prisión secreta del NKVD, situada en la plaza Junta, pero fue en vano.
A pesar del apoyo del ministro de Justicia Manuel de Irujo, no lo lograron. MacGovern concluyó: «La máscara ha caído. Hemos descorrido el velo y mostrado dónde residía el verdadero poder. Los ministros querían, pero no podían» (28).
- 28. «La Terreur communiste en Espagne», La Révolution prolétarienne, núm. 263, 25 de enero de 1938.
Entre el 11 y el 22 de Octubre de 1938, los miembros del comité ejecutivo del POUM —Gorkín, Andrade, Gironella, Rovira, Arquer, Rebull, Bonet, Escuder— fueron citados ante el tribunal especial para un proceso inspirado en los organizados en Moscú.
En efecto, este proceso tenía también como fin reafirmar la credibilidad de las acusaciones dirigidas en la URSS contra los opositores reagrupados bajo el término general de «trotskistas».
Pero estos militantes recurrieron todos los aspectos principales de la acusación.
André Gide, Georges Duhamel, Roger Martin du Gard, François Mauriac y Paul Rivet, enviaron un telegrama a Juan Negrín pidiendo que los acusados se beneficiaran de todas las garantías jurídicas.
Al basarse la acusación en confesiones arrancadas bajo tortura, el proceso derivó en la confusión de los acusadores.
Si bien no se pronunció ninguna de las penas de muerte exigidas por la prensa comunista (29), el 2 de Noviembre los militantes del POUM fueron condenados a quince años de prisión (excepto Jordi Arquer, que fue condenado a once años, y David Rey, que fue absuelto).
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