Publicado el 06-12-2012
Fidel Castro no es ex Gobernante
Constantemente se lee o se oye, cuando se refieren en los últimos tiempos a Fidel Castro, que lo identifican como “ex gobernante” o “ex presidente” de Cuba.
Fidel Castro no es ex presidente de Cuba ni ex gobernante de Cuba. Sigue siendo el mismo dictador cruel de antes teniendo como colaborador inmediato, con una categoría que antes no tuvo, a su hermano Raúl Castro, a quien se le ha otorgado el título de “presidente”, como si ya Fidel Castro hubiese pasado a un segundo plano dentro del cual se desenvuelve con gran naturalidad, como que si lo que ocurre en Cuba fuese natural.
Todo lo que ocurre en Cuba desde el primero de enero de 1959, no es natural, ni cosa por el estilo. Es un sistema que tiene paralelo con respecto a otros de alto nivel tiránico como el de Stalin en Rusia.
No es verdad en modo alguno que a Fidel Castro deba llamársele ex presidente o ex gobernante si se quiere acertar en lo que atañe a calificar el título que le corresponde como realidad dolorosa para Cuba y para América. Con la colaboración de su hermano Raúl – que ahora es más importante que en la primera etapa – Fidel sigue gobernando y alterando el orden público en varios países del hemisferio. Indebidamente se le atribuye a Castro un poder taumatúrgico en el sentido de monopolizar la máxima influencia en Cuba y en los partidos satélites de su régimen en otros países.
Ese calificativo de “ex gobernante” le abre la puerta a la justificación de muchas veleidades nacionales e internacionales que están presentes en las relaciones con ese gobierno despótico, tiránico, de Fidel Castro que en estos últimos tiempos tiene como colaborador excepcionalmente importante, a Raúl que siempre fue, desde los tiempos de la Sierra Maestra, una persona extraordinariamente influyente en su hermano. Ambos tuvieron, desde el primer momento, una importancia dolorosa y trágica para el pueblo de Cuba.
Ese cuento de que el Fidel Castro de ahora no tiene que ver nada con el de antes, lo mismo que Raúl, su hermano, no tiene que ver nada con todos los desmanes de Fidel, es un instrumento de confusión para los que quieren interpretar el fenómeno cubano como que ha entrado a una etapa sustancialmente diferente, atribuyéndole “generosidades” que no responden a la realidad.