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Da: Ruben1919  (Messaggio originale) Inviato: 20/10/2012 13:33

Emigrar es un verbo duro: tres historias de vida

Publicado en Migracióm e inmigración fecha Octubre 20th, 2012

Por Enrique Ubieta Gómez/Tomado de La Calle del Medio 54

Emigrar es un verbo duro. Pero quienes habitan una isla sueñan con rebasar el muro de agua que los circunda. No es igual la imaginaria y con frecuencia caprichosa línea que divide a las naciones de un continente y establece un más allá previsible, que el horizonte como frontera, desconocido y tentador. Un horizonte que se insinúa en películas, seriales y novelas de televisión cuidadosamente construidos sobre vidas de clase media y alta, o sobre pobres que rompen los límites de su clase gracias al buen comportamiento, la suerte o el esfuerzo individual. Un horizonte de primer mundo que se promociona como un enorme casino, en el que un golpe de suerte puede situar al jugador en el nivel más alto. «El sueño americano» –sustentado sobre un imaginario de vida que prioriza el tener, no el ser: si usted es rico, no importa cómo lo consiguió o cuánto aporta a la sociedad– no es una opción para el latinoamericano común, perseguido y expulsado del territorio estadounidense, adonde suele llegar de forma clandestina para cubrir el déficit de mano de obra barata. ¿Y para los cubanos? Las facilidades de radicación que recibe a su llegada y su mayor nivel de instrucción –lo primero, un aporte de la guerra contra la Revolución; lo segundo, un aporte de la Revolución– han creado el mito del inmediato éxito. Algunos buscavidas calculan mal: suponen que si en Cuba ganan mucho más que la media y no tienen que trabajar en exceso, allá serían millonarios.

Un día escuché un comentario que me turbó: en Cuba viven muchos ciudadanos que han regresado. Que se fueron del país, y por alguna razón regresaron para quedarse. Los hay que se fueron de forma legal y regresaron de igual forma. Otros compraron una embarcación y se lanzaron al mar, en dirección opuesta a la que suele promocionarse.

Las reglas migratorias son estrictas, y el escarceo es difícil, porque el país no puede recibir de golpe a todos los que desean reinstalarse. El que llega es investigado en coordinación con las autoridades policiales de sus países de residencia. Quise conocer las motivaciones de esas personas, algunas sorprendentemente ingenuas, como un albañil jubilado de 60 años, que sin hablar inglés ni contar con apoyos familiares se acogió al llamado «bombo» y se marchó a Las Vegas: nunca, por supuesto, encontró trabajo. O como ese chef de cocina de un lujoso hotel de Varadero, que fue estafado por un turista mexicano que le prometió una plaza en su inexistente hotel, y tuvo que cruzar la frontera norteamericana para sobrevivir, comprar una pequeña lancha y regresar a Cuba. Historias múltiples, razones para partir muy alejadas de la política –amores traicionados, deseos de aventura, reencuentros familiares–, aunque siempre supeditadas a ella. Más de 15 cubanos de Matanzas, Sancti Spíritus y La Habana, me contaron sus historias. Por razones de espacio, narraré tres de ellas.

 

I
María Josefa tiene hoy 24 años. Cuando el padrastro fue seleccionado en el sorteo (el «bombo») de la Sección de Intereses de Estados Unidos, ella tenía apenas 18 años, era una maestra de primaria recién graduada de la Allende y estudiaba el primer año de la Licenciatura en Comunicación Social. No quería emigrar, pero tanto ella como su pequeño hermano fueron arrastrados por la mamá. Vivió en Miami desde 2004 hasta 2006. Durante ese tiempo mantuvo la comunicación con el novio que dejó en La Habana, y cuando decidió y pudo regresar –su familia se quedó allá–, se casó con él. Vive actualmente en la casa de la suegra. Y recuperó su puesto de maestra en la misma escuela primaria que abandonó al partir.

¿Dónde trabajabas allá?

Primero trabajé en una cafetería como dependiente. La cafetería tenía servicio de lunch para que las personas que salen del trabajo y no quieren o no tienen tiempo de cocinar compren la comida ya hecha. Yo hacía eso. Las otras muchachas se encargaban de atender a los clientes que venían, de servirles. Yo no hablo inglés, no tenía tiempo de estudiar. Llegó un momento en que tuve dos trabajos a la vez.

Pero la mayoría de los clientes eran latinos, allí hay muchos cubanos. Ya después que salí de la cafetería –ahí no duré mucho porque no me gustaba eso–, empecé en una fábrica, donde me quedé fija hasta el momento en que regresé. Una fábrica de juguetes y golosinas, de confituras. Trabajábamos de lunes a viernes, desde las siete de la mañana hasta las tres y media. Si nos daban horas extras las aprovechábamos, porque las pagan doble. Aunque estuviera reventada me quedaba. Y si el dueño anunciaba que el sábado podíamos ir, llegábamos desde la mañana. Y una hacía un esfuerzo, porque el miércoles ya pensabas que era viernes, el trabajo te acababa. Era muy duro.

¿Qué hacías en la fábrica?

Yo pasé por todos los trabajos, porque era la más jovencita del salón. Allí cumplí 19 años. Como era la más jovencita y era rápida –y eso era lo que hacía falta para aumentar la producción–, la jefa del salón me fue pasando por todos los trabajos, hasta que terminé en menos de nada en un puesto que normalmente hacían las personas que más tiempo llevaban allí, que era el más duro aunque no se cobraba más. En otros tiempos –me contaban las más viejas–, quienes hacían ese trabajo (sellando en la máquina las bolsas de juguetes y poniéndoles la etiqueta), se iban con dos cheques, porque eran las que más trabajaban. Tenía que sellar la mercancía que hacía todo el salón. Pero eso después lo quitaron y yo ganaba igual que todas las demás.

¿Cuánto ganabas?

El salario mínimo, que cuando yo estaba allá era de 6.15 dólares la hora. No sé, ahora debe ser más.

Me decías que en algún momento tuviste dos trabajos…

Sí, pero por la izquierda.

¿Por qué por la izquierda?

Porque fue el que conseguí. Por la izquierda porque no te descuentan los impuestos, los casi 40 dólares a la semana que se descuentan de tu salario. Estuve un tiempo hasta que el dueño dijo que ya no nos necesitaba. Era en una papelera, sentada, a diferencia del primero que me obligaba a estar las ocho horas de pie, con media hora nada más para el almuerzo. Trágate la comida y entra otra vez. Cargando cajas. El primero sí me acababa. Este otro era como un Correo, yo tenía que meter en un sobre grande cartas y cosas de la gente, sellarlo e irlo poniendo; facilito.

Terminaba a las diez y media u once de la noche. En ese tiempo no tenía paz, porque yo salía a las tres y media del primer trabajo, pasaba a recoger a mi mamá –porque yo le conseguí también a ella ese segundo trabajo y nos íbamos juntas–, y cuando ella se montaba en el carro ya me traía la comida, porque de un trabajo al otro era distante, y yo comía en ese intervalo. Entraba a las cinco, pero como era lejos, llegaba justo rayando. Salíamos a las diez y media, once de la noche, regresaba a bañarme y a dormir, para levantarme al otro día a las seis y media de la mañana. Así era.

¿Cómo empezaste a valorar la posibilidad del regreso?

Desde que mi mamá me enseñó el sobre amarillo del «bombo», yo le dije que no, que aquello no me motivaba, que no me quería ir. Pero bueno, como madre al fin decía: «cómo te vas a quedar sola aquí, te tienes que ir conmigo». Al final me fui, pero prácticamente en contra de mi voluntad.

Mira, al lado de mi mesa trabajaba una señora que tenía cáncer. Ella vivía sola, y todos sus hijos estaban en Cuba. Tenía 65 años. Su enfermedad estaba en una fase avanzada, pero vivía solita en una renta que le costaba 300 dólares y pico, que no era un apartamento, era un eficiency: dentro de una casa grande, un espacio que cerraban con una salida independiente, un apartamento dentro de una casa. No tienes privacidad, porque cuando no estás, no sabes si los dueños entran.

Ella pagaba eso. Al final murió. En mi trabajo no te podías sentar, las cámaras estaban por todos lados, y nada más que te sentabas, venían a regañarte y podían llamarte a la dirección para hacerte pasar una pena o para botarte, y allá no te puedes dar el lujo de que te boten de un trabajo porque tú vives de él. Pero ella estaba en un estado terminal, y una amiguita y yo nos poníamos frente a las cámaras para que se pudiera sentar. Pobrecita, se quejaba del dolor. Era cáncer en los huesos. Le dolía estar tanto tiempo de pie, y la ayudábamos a adelantar, porque con el dolor no producía casi, y si no produces te botan. Yo tenía que sellar, por ejemplo, 600 docenas en el día, que eran 600 cajas. Sellarlas, cargarlas, ponerlas en el paile, para que los hombres se las llevaran. Era lo único que hacían los hombres, todo lo demás lo hacíamos las mujeres. Nosotras sabíamos que ya la jefa del área había hablado con ella para que hiciera un esfuerzo porque el jefe «estaba puesto para ella», decía que no producía lo suficiente. Nosotras la ayudábamos porque si perdía ese trabajo, con qué iba a pagar la renta.

Quizás si tu novio hubiese estado contigo las cosas hubiesen sido diferentes…

No hubiese cambiado nada, a mí lo que no me gustaba era el sistema de vida de allá. Tú vives para trabajar, no tienes tiempo para nada; hay lugares para ir de paseo, pero estás muy cansada. El trabajo te saca el kilo. No tienes tiempo para tomarte un respiro, para ir a la playa… Mi padrastro se fue prácticamente joven de aquí y ya casi está calvo de la tensión, que si la renta la subieron y tengo que buscarme otro trabajo, porque el que tenía me daba exacto, y ahora no da. A él allá le han dado dos parálisis, de la misma tensión, de que si me botan porque están haciendo recorte de personal… Vivir eso no es fácil. El año antes pasado la renta subió tres veces: tres veces en un año. A los dueños no les importa, ellos pasan y te dicen el día antes: la renta va a subir 75 dólares. Lo que a ellos les de la gana. No cuentan con que tú llevas una contabilidad, que ya tienes ese dinero separado. A veces en el trabajo si el dueño es cubano es más malo aun, no sé por qué. Esos cubanos que llevan mucho tiempo allá a veces son peores que los americanos.

¿El dueño de tu fábrica era cubano?

Sí, era cubano. Cuando vi que me quedaba sin trabajo, porque el dueño iba a vender la fábrica donde estaba, me entró la locura por irme. Cuando ellos venden la fábrica o el trabajo que sea, el dueño que llega cambia todo el personal, trae el suyo de confianza, todas nos íbamos a quedar en la calle. Llegando a Cuba me dio un dolor muy fuerte, fui al policlínico, el doctor me hizo las pruebas y le dijo a mi esposo: llévala directo a la Covadonga, porque esto es una apendicitis. Tuve suerte.

¿No piensas volver a la universidad?

Ahora estoy estudiando para alcanzar el 12 grado integral, no sé lo que haga después.


II

Yamil es chapista, tiene el 12 grado vencido y vive en el barrio habanero de Pogolotti. Vivió en Miami entre los años 2006 y 2008, adonde llegó por el «bombo».

¿Dónde vives en ahora?

Con mi familia aquí, tratando de ver cómo creo lo mío. Aquí somos cinco personas. Todavía no estoy casado. Hoy cumplo 37 años.

¿Tienes familia en Estados Unidos?

Un tío. Tengo uno en Canadá y otro en Estados Unidos.

¿Él te recogió cuando llegaste?

A mí me iban a mandar para Carolina del Norte, imagínate, ahí sí me hubiese ahorcado yo. Y un día antes de irme lo encontré, mediante amistades de aquí del barrio. Él sabía que yo iba, pero no sabía cuándo. Nosotros estábamos desvinculados. Me había dado un teléfono, pero él es una gente que contesta cuando le da la gana, allá la gente hace así, tú miras el teléfono y si no sabes de dónde es, no contestas la llamada. Entonces él no sabía que yo llegaba ese día. Pero la gente de aquí del barrio cuando me vio y les conté que me iban a mandar para Carolina, me dijeron: no espérate, vamos a buscarlo. Nos montamos en un carro y empezamos a recorrer todo Miami, a preguntar: oye, ¿por dónde se mueve fulano? Hasta que llegamos a un lugar donde una gente conocía a mi tío, y con tremendo misterio porque allá matan a cualquiera parece –esa fue la primera impresión que me llevé al llegar–, mira el lío este para llamar, me miraban como un extraño, abrían una ventana y me miraban, y yo decía, ¿en qué está esta gente? Entonces lo llamaron: oye, tu sobrino está aquí. Ah sí, mi sobrino, entonces me recibió. Y me fui a vivir a casa de mi tío. Me recibieron bien, él, su mujer y mis dos primos. Tenía un buen apartamento. Él me consiguió un trabajo como chapista en un taller.

Pero ahí me sacaron el kilo. No quiero acordarme de eso. Yo ganaba 150 dólares a la semana; cuando me lo dijeron dije, coño, bastante dinero, y aquello no me alcanzaba ni para comer casi, me salvaba por los cheques que me daba el gobierno, que me los dio por ocho meses, 150 en una tarjeta para comida y 180 en efectivo, que era para ir tirando. Si yo hubiese tenido que vivir solo, con 150 dólares a la semana nadie vive. Y trabajando diez y doce horas al día. El local tenía un dueño, y cinco personas rentaban espacios de ese local. Yo trabajaba para una de esas personas. A él le decían el Negro, era nicaragüense. Estuve trabajando con él un mes y pico, pero había un cubano que rentaba otro pedazo del local, y como su asistente se fue, empecé después con él. Ahí ganaba 200, un poquito más, y él me enseñó, porque yo no conocía el sistema de trabajo de allá. Allá no se usa soldadura, hay mil cosas que no son iguales que aquí. Estuve allí como tres meses. Después nos fuimos juntos para un taller de una gente que tenía varios locales de pintura. Y ahí estuve hasta que regresé.

¿Por qué decidiste volver?

Porque la gente cree que todo lo que brilla es oro, hay de todo, pero aunque no lo creas se extraña, la comunidad, tú me entiendes, mil cosas. Y la situación estaba fea, para una persona que tenga vista larga no había un futuro. Allá nunca voy a tener una casa ni voy a tener nada, porque aquí uno tiene su casita y un trabajo tranquilo, pero allá no hay ni tranquilidad ni estabilidad, no hay nada. Allá se tiene que vivir al día. Y si pierdes el trabajo mañana, no duermes. Yo no veo la posibilidad, como está el mundo hoy, de vivir allí. La gente dice: «pero aquí está más malo»; pero bueno, aquí es donde nací. Aquí yo sé cómo es todo. Allá yo pierdo el trabajo y termino debajo de un puente. Yo tenía miedo de ir al médico porque la consulta más barata me costaba 80 dólares, y no tenía seguro médico. Hay que pensar en mil cosas también. Para vivir, mi país. Aquello es duro, yo trabajé diez, doce horas al día, me salía sangre de la yema de los dedos, escupía sangre cuando iba al baño, porque el polvo de lijar carros es tóxico y te dan unas careticas que son incómodas, te dan falta de aire, la gente no las usa. No pude aprender inglés, cuando iba a la escuela me quedaba dormido. La escuela era gratis, pero me quedaba dormido, llegaba cansado del trabajo.

¿Cómo te ve la gente después que regresaste?

Normal, todo el mundo me ve normal. Una pila de gente me ha dicho mil cosas, que yo estoy loco, pero no cojo lucha con eso, les paso por al lado y me río. Allá no hay perspectivas, ¿qué casa? Si allí todo el mundo está perdiéndolo todo, los negocios están cerrando, todo está en candela. Yo aquí, aunque digan que estoy loco.


III

Prefiere no exponer su nombre. Es arquitecta, una mujer decidida, hermosa a sus 53 años. Su esposo, médico, se quedó en un viaje de trabajo. Entonces la reclamó a ella y a sus dos hijos. Vivió en Canadá entre el 2000 y 2007. La niña tenía 13 años cuando abandonó el país; el varón apenas 10. Pero el matrimonio no se sostuvo. Vivieron años difíciles bajo el mismo techo, hasta que pudo independizarse. El varón se enfermó. El país –sin dudas más benévolo que Estados Unidos– y la alta calificación profesional de los padres, auguraba un futuro mejor que no llegó.

¿Los niños llegaron a sentirse parte de aquello?

A él le fue más fácil, porque se fue muy joven, y asimiló mejor la música, las costumbres, el idioma. Para mi hija no fue igual. Para ella es muy importante tener amigos. Y allí eso se convirtió en algo muy difícil. Nosotros vivíamos en Toronto, una gran ciudad. Ella siempre extrañó mucho eso. A tal extremo que se inscribió en un programa de intercambio entre universidades y el último año que cursó allá lo hizo en España, porque quería irse de Canadá. Cuando regresó, ya el hermano estaba enfermo y nuestra situación era difícil, porque en aquellas condiciones tuve que acogerme a un programa de ayuda del gobierno de ese país, porque no podía trabajar. Y entonces ella empezó a trabajar también.

El medio social en que estábamos viviendo, el estrés, las circunstancias que nos rodeaban, no ayudaban a que mejorara. Aquí en Cuba la vida es más tranquila. Nosotros teníamos allá una vida muy agitada, teníamos que vivir pagando cosas, al día. No podía dedicarle el tiempo suficiente a mi hijo. Y él se convirtió en mi primera prioridad. Mi hija y yo conversamos, porque él no estaba en ese momento en condiciones de decidir. Los médicos me habían dado un buen pronóstico, me dijeron que podía estar perfectamente bien, que era solo un desorden por estrés. Entonces me dije: el lugar especial para encontrar ese ambiente que él necesita es Cuba.

¿Usted allá trabajó como arquitecta?

Llegué a trabajar para una compañía de arquitectos, pero no como arquitecto, sino como dibujante. Yo pasé un curso para aprender un programa que permite hacer diseños en computadoras, lo pagó el gobierno canadiense y después empecé a trabajar en eso. Me pagaban como dibujante, pero yo aprovechaba las libertades que me daban para aprender, porque lo que uno pueda aprender nunca está de más. Hacía de todo en aquella compañía, lo mismo mandaba planos por e-mail, que recibía faxs o ponía llamadas por teléfono. Me creó un gran estrés al principio, pero al final me fui sintiendo más cómoda. Yo trabajé en muchas cosas. Al principio no sabía una palabra de inglés, tuve que limpiar, trabajar en restaurantes, en las cocinas fregando platos. Es una historia larga, aprendí a sacar sangre, a hacer cardiogramas… Esa, en breves palabras, fue mi historia.

El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación. Llega un momento en que te vuelves parte de aquel medio, aunque extrañas a tus amigos, extrañas las conversaciones prolongadas, porque todo se vuelve rápido y corto, en realidad frío y distante, es la verdad. Y una de alguna manera se vuelve fría y distante también. A mí me pasó. Aquí nos faltan muchas cosas como todos saben, económicamente hablando, pero tenemos a los amigos, tenemos a los vecinos, a las personas con las que podemos contar si nos sentimos mal, tenemos a quien llamar por teléfono por una hora, y molestarlo en su tiempo, y contarle lo que nos pasa, y nos da recetas y nos dice. Hay cosas que no tienen precio en la vida. Esas son las diferencias culturales más grandes que yo veo. Aunque en Canadá existen beneficios bastante parecidos a los nuestros en el sistema de salud, y tienen planes de apoyo a los desempleados; no es un país tan contrastante como Estados Unidos donde las diferencias son abismales.

¿Cómo eran las escuelas donde estudiaron sus hijos? ¿Existían problemas de violencia?

Sí, había problemas de drogas, de violencia. Básicamente eso fue en la última escuela donde estuvo el varón. La primaria fue muy buena, muy infantil, tranquila; pero después de la primaria hay una enseñanza que llaman junior high, y después high school. La primera es corta, dura dos años creo; pero la otra es más dura. Porque ellos tienen una teoría completamente diferente a la nuestra; mientras más el alumno quiere estudiar, más tonto parece. Allá mientras más loco y desaplicado eres, más muchachas tienes detrás, es como decir, eres el cool, porque te destacas en el deporte por ejemplo. El que se destaca mucho en los estudios es un perdedor. Eso es en high school, lo que aquí sería el preuniversitario, pero de cuatro años. Allí se vuelven muy hostiles, los que son tranquilos empiezan a cambiar. Hay dos grupos, o uno se integra al grupo de los bandidos, o se queda en el de los perdedores. Y a estos los martirizan, les hacen la vida imposible. Los maestros no se meten en eso. Y también aparece la droga, los vendedores de drogas se aprovechan de las circunstancias y llevan la droga a la escuela y la cuelan. Ellos nunca consumen. Su primer requisito es que no consumen drogas. Pero ponen a todos esos infelices a tomar aquello que les desgracia la vida, porque jamás son gente. De la droga no se sale. Y hay violencia, porque una vez que la droga se mete en la escuela, el que la consume es capaz de cualquier cosa. Puede matar por un poco de droga. También depende del área donde vivas. Esa es la edad más mala. Si usted es un adicto puede desde luego encontrarla. Yo nunca la vi, pero sé que estaba allí, en la esquina. Ya después que salen de allí y cogen la universidad o los estudios tecnológicos, está más controlado.

¿Han tenido dificultades para insertarse aquí?

Bueno, no mucho. Mis hijos venían todos los años. Teníamos en la casa una bandera cubana permanentemente, créalo o no, eso es algo que yo no cuento, porque puede parecer absurdo. Aquí la bandera es algo que uno asocia con los organismos, con la escuela, etc., pero ese hijo que yo traje de vuelta se llevó de aquí dos banderas cubanas y todas las noches tenía la misión de doblarla. Él la colgaba en la pared, desde mucho antes de enfermarse, y por la noche la recogía y la doblaba como se dobla oficialmente. Siempre tuvimos la bandera. Se añora mucho la patria.

Yo logré reinsertarme como arquitecto, mi hija siguió estudiando Psicología en la universidad; tuvo que traer un millón de documentos, pero logró continuar con sus estudios, aunque perdió un año de la carrera. Estudia en Santa Clara. Está muy contenta porque ahora de nuevo tiene amigos y amigas. Tiene un novio. Mi hijo está completamente recuperado, tengo que dar gracias a Dios porque es algo milagroso. Él está en la universidad también. Estudia y trabaja. Terminó el primer año de la Licenciatura en Estudios Socioculturales. Tiene días en los que se entristece. De alguna manera, me dice, yo no soy parte. Me perdí todos los años que mis amigos vivieron aquí. Y me perdí esos cuentos que ellos hacen, esas historias que yo no puedo hacer, porque no estaba. Mis amigos tienen calle, una calle que yo no conocí, saben enamorar a una muchacha, y nosotros somos más tímidos, no nos abrimos a la gente. Yo le digo que todo es un problema de tiempo.


Tomado de Cuba Sí



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Da: Ruben1919 Inviato: 20/10/2012 15:15

Respuestas a inquietudes del pueblo sobre las nuevas medidas migratorias

Reproducimos el artículo publicado este viernes en el diario Granma con explicaciones a dudas suscitadas por la actualización de la política migratoria en Cuba

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Granma
digital@juventudrebelde.cu
19 de Octubre del 2012 10:04:20 CDT

De las solicitudes, prórrogas y actualización de pasaporte

Las solicitudes de expedición y prórrogas de pasaporte se continuarán realizando en las actuales oficinas de Inmigración y Extranjería hasta el 13 de enero del 2013.

A partir del 14 de enero del 2013, se solicitará la expedición, prórroga y actualización de pasaporte en las Unidades Municipales del Carné de Identidad y Registro de Población y Unidades de Trámites del MININT en las provincias de Artemisa, Mayabeque y el Municipio Especial de la Isla de la Juventud (MEIJ); conforme a la actualización de la política migratoria cubana.

Los titulares de pasaportes que fueron expedidos o prorrogados con anterioridad a la vigencia de las nuevas medidas, requieren actualizarlos para viajar al exterior, para ello deberán presentar el carné de identidad o tarjeta de menor y el pasaporte.

El pago del impuesto para la expedición y prórroga del pasaporte corriente por asunto particular será en el momento que reciba el documento de viaje.

Por este concepto el pago de impuesto será de:

—100.00 CUC por el pasaporte.

— 20.00 CUC por la prórroga del pasaporte.

· La actualización del pasaporte se solicita sin gravamen alguno.

Los ciudadanos cubanos residentes en Cuba, que estando en el exterior se les venza, extravíe, deteriore o se les agoten las páginas útiles del pasaporte solicitarán este servicio ante las representaciones diplomáticas o consulares cubanas u otras oficinas cubanas expresamente autorizadas.

El ciudadano cubano que se encuentre en el extranjero en el momento en que entren en vigor las nuevas medidas el 14 de enero no requiere de la actualización del pasaporte. Si desea viajar nuevamente al exterior tendrá que realizar la actualización en las Unidades Municipales del Carné de Identidad y Registro de Población y Unidades de Trámites del MININT en las provincias de Artemisa, Mayabeque y el MEIJ.

Los cubanos que viajaron temporalmente con anterioridad a la vigencia de las nuevas medidas, autorizados a permanecer en el exterior hasta 11 meses, podrán extender su estancia en el extranjero hasta 24 meses, contados a partir de la fecha de salida de Cuba, manteniendo su residencia permanente en Cuba.

Cumplido el término de 24 meses podrán solicitar ante las representaciones diplomáticas o consulares cubanas extender la permanencia en el exterior por un tiempo superior siempre que concurran causas que lo justifiquen. Asimismo, podrán solicitar residir de forma indefinida por mantener una unión matrimonial formalizada o no, con ciudadanos extranjeros o por otras situaciones familiares.

Sobre las regulaciones a los profesionales

El Decreto No. 306 del Consejo de Ministros en los artículos 1, 2, 3 y 4 establece el tratamiento a brindar a los cuadros, profesionales y atletas que requieren de autorización para viajar al exterior por asuntos particulares, determinando las categorías sujetas a esta regulación, en interés de preservar la fuerza de trabajo calificada para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país. El tratamiento a brindar es el siguiente:

ARTÍCULO 1.—Son sujetos del tratamiento regulado en este Decreto los comprendidos en las categorías siguientes:

a) Cuadros categorizados como directivos superiores y directivos en los aparatos centrales de los órganos, organismos, entidades nacionales, consejos de la Administración y organizaciones superiores de dirección empresarial, así como los directivos y ejecutivos que se desempeñan en actividades vitales para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país y en cargos con facultades decisorias sobre los recursos financieros y materiales;

b) graduados de la educación superior que realizan actividades vitales para el desarrollo económico, social y científico-técnico del país en los programas estratégicos, proyectos de investigación y servicios de salud;

c) técnicos de nivel medio especializados que realizan actividades vitales para mantener los servicios de salud y la actividad científico-técnica;

d) atletas de alto rendimiento, técnicos y entrenadores vitales para el movimiento deportivo cubano.

ARTÍCULO 2.—El tratamiento a los sujetos que se refieren en el artículo anterior es el siguiente:

a) Los comprendidos en los incisos a), b) y d) pueden ser autorizados, previo análisis de cada caso, a viajar al exterior por asuntos particulares. Cuando la solicitud es para residir en el exterior, son autorizados en un plazo que no exceda de cinco años naturales, desde la fecha en que se solicita. Durante este plazo se realiza el entrenamiento del relevo en la actividad vital de que se trate, en los casos que corresponda.

b) Los comprendidos en el inciso c) reciben similar tratamiento a lo establecido en el numeral anterior. Cuando la solicitud es para residir en el exterior, se autorizan en un plazo que no exceda de los tres años naturales, desde la fecha en que se solicita.

Para los sujetos comprendidos en el Artículo 1, la desvinculación del trabajo no exonera del cumplimiento de los plazos establecidos para que se autorice la solicitud de residir en el exterior.

Cuando el jefe facultado considere que existen razones humanitarias, autoriza la salida al exterior de los sujetos de este Decreto, incluidos en las regulaciones anteriores, sin atenerse a los términos establecidos. En el caso de los cuadros se cumple el procedimiento específico dictado a esos efectos, de forma expedita.

ARTÍCULO 3.—La autorización para viajar al exterior por asuntos particulares de los sujetos comprendidos en las categorías establecidas en el Artículo 1, es facultad de los jefes de los órganos, organismos, entidades nacionales, consejos de la Administración y organizaciones superiores de dirección empresarial autorizadas, en lo adelante jefes facultados.

Los cuadros pueden ser autorizados previo análisis en la Comisión de Cuadros y para las otras categorías el jefe facultado podrá oír el parecer de los órganos consultivos de la entidad que corresponda.

ARTÍCULO 4.—Los jefes facultados fundamentan y proponen al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, los cargos y funciones de los sujetos comprendidos en el Artículo 1, que están sujetos a las regulaciones del presente Decreto. En el caso de los cuadros, los jefes facultados realizan este proceso de conjunto con la Dirección de Cuadros del Estado y del Gobierno.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social realiza el proceso de análisis y consultas que se requieran y presenta la propuesta a la aprobación del Consejo de Ministros.

Cuando sea necesario adicionar o eliminar un cargo, los jefes facultados fundamentan y proponen al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social las modificaciones necesarias, en el mes de noviembre de cada año.

El artículo 7 de este mismo decreto establece: Los graduados de cursos diurnos sujetos al cumplimiento del servicio social, pueden ser autorizados a viajar por asuntos particulares. El tiempo que permanezcan en el exterior no se considera a los efectos del cumplimiento del servicio social.

Cuando la solicitud es para residir en el exterior, se aplican las medidas establecidas en la legislación para los que incumplen el servicio social.

Sobre la salida de menores de 18 años de edad

El decreto 302 en su artículo 1, establece que los cubanos para salir o entrar al territorio nacional deben poseer expedido a su nombre un pasaporte de la República de Cuba, de algunos de los tipos siguientes:

a) Diplomático.

b) De servicio.

c) Oficial.

d) Corriente.

e) De Marino.

En el Artículo 21 del Decreto 305 se establece que los requisitos de los pasaportes corrientes exigen la presentación del Carné de Identidad.

En el caso de los menores de 18 años de edad se exige la presentación de la tarjeta de menor y la autorización formalizada ante Notario Público de los padres o representantes legales.

De modo que no existe ninguna distinción para viajar atendiendo a la edad.

Sobre los requisitos para las solicitudes de visas en las representaciones diplomáticas acreditadas en Cuba

Al eliminarse el permiso de salida quedan sin efecto los requisitos que se exigían para su autorización, entre ellos la carta de invitación. No obstante hay países que exigen la presentación de una carta de invitación para otorgar visa de entrada. En estos casos, los trámites deben ser realizados por los ciudadanos cubanos interesados en viajar, directamente en las representaciones diplomáticas de dichos países.

Dirección de Inmigración y Extranjería

Octubre 2012


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Da: Ruben1919 Inviato: 21/10/2012 15:07
  José Manzaneda
Cubainformación
 
 
 

La reciente medida del Gobierno cubano de suprimir el permiso de salida para viajar al exterior de la Isla es, sin duda, algo que era deseado por la mayoría de la población cubana (1). Y un paso positivo que eliminará obstáculos administrativos y agilizará el tiempo de tramitación para viajar fuera de Cuba.

Pero ¿era el citado permiso de salida del Gobierno cubano lo que impedía viajar a la población cubana, tal como dan a entender los grandes medios internacionales? Y por tanto ¿ésta podrá ahora viajar rápidamente y sin problemas, aún pudiendo costear su billete y estancia? En absoluto.

La corresponsal en La Habana del canal público Televisión Española, Sagrario García Mascaraque, nos decía lo siguiente: “(Ésta) es la reforma mas ansiada por todos los cubanos desde hace muchísimo tiempo, angustiados por los lentos y costosos trámites para lograr un permiso de salida del país que no siempre llegaba” (2).

Su mensaje es claro: era el Gobierno cubano quien impedía la salida del país a su población, mediante obstáculos burocráticos y negativas arbitrarias. Para sostener este idea falsa, la periodista debe ocultar lo verdaderamente esencial: que la población cubana no ha podido viajar al exterior a pesar de haber obtenido, en la inmensa mayoría de los casos, el permiso de salida, debido a que los países de recepción le han negado la correspondiente visa de entrada (3). Y esta situación no va a variar con la reforma migratoria cubana. Es más, se prevé que –para frenar las expectativas de viajar o emigrar que genere esta reforma- los cupos de entrada a España y a otros estados del Norte se restringirán aún más.

“A partir del 14 de enero solo necesitarán un pasaporte en vigor y el visado del país de destino”: la periodista de Televisión Española nos remarca que, ahora, para salir del país, “solo” se necesitará el visado en destino, como si su obtención fuera un mero trámite, y no existiera una política de negativa sistemática y masiva de visas por parte, por ejemplo, del Gobierno de España. Mientras la corresponsal remarca “los lentos y costosos trámites” por la parte cubana, silencia el via crucis burocrático de cientos de cubanos y cubanas en el Consulado español en La Habana: colas interminables, meses de trámites, elevadas tasas por cada gestión y silencios administrativos que, en la mayoría de los casos, acaban en una negativa con la frase “posible migrante”.

Pero este aspecto esencial para que la audiencia entienda el problema, es silenciado por Televisión Española y el resto de grandes medios, interesados en culpabilizar al Gobierno cubano.

La corresponsal de Televisión Española, además, realizaba una afirmación increíble en alguien que lleva cuatro años residiendo en Cuba: “(Hasta ahora), había muchas limitaciones y aquellos que querían abandonar la Isla eran tachados de traidores”. Un mensaje que es un cliché obsoleto, quizá real hasta los años 80, pero que no tiene nada que ver con el presente. El Gobierno cubano ha reconocido públicamente, en repetidas ocasiones, el papel de la emigración cubana en la construcción del país, y su carácter económico y no político, similar a la de otros países de la región (4). Las palabras del presidente Raúl Castro sobre la población emigrada están bien lejos del concepto de “traidores” mencionado por Televisión Española: “Hoy los emigrados cubanos, en su aplastante mayoría, lo son por razones económicas. Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática durante largos años, en el propósito de denigrar a la Revolución y enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero. Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y la patria que los vio nacer, y manifiestan, de diferentes formas, solidaridad con sus compatriotas” (5).

El Gobierno cubano tiene relaciones normalizadas con decenas de colectivos de la emigración. Y contra todos los clichés mediáticos, que asocian emigración cubana con exilio político, existe un número creciente de asociaciones de migrantes que apoyan explícitamente a la Revolución cubana (6). Este 20 de octubre se celebra en Madrid, por ejemplo, el Encuentro de Cubanos y cubanas residentes en Europa (7). ¿Cubrirá Televisión Española este evento? ¿Informará de la existencia de miles de migrantes cubanos con posiciones diametralmente contrarias a la de la llamada “disidencia” aliada de EEUU? ¿O lo silenciará de la misma manera que silencia la responsabilidad del Gobierno español en la prohibición de viajar a la ciudadanía de Cuba y de tantos otros países del Sur?

 

(1) http://www.cubainformacion.tv/index.php/emigracion/46125-medidas-historicas-del-gobierno-cubano-para-facilitar-viajes-al-exterior

(2) http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/telediario-15-horas-16-10-12/1553583/

(3) http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/21953-los-medios-apuntan-al-gobierno-de-cuba-pero-son-los-paises-ricos-quienes-impiden-viajar-a-su-poblacion

(4) http://www.cubainformacion.tv/index.php/emigracion/45936--encuentro-con-el-canciller-bruno-rodriguez-y-la-agenda-de-dialogo-de-cafe

(5) http://www.youtube.com/watch?v=-mYAzECaRJg

(6) http://www.cubainformacion.tv/index.php/emigracion/43020-encuentro-de-cubanos-residentes-en-ee-uu

(7) http://cubainformacion.tv/index.php/emigracion/45903-todo-listo-para-celebrar-en-madrid-el-20-de-octubre-el-vii-encuentro-europeo-de-la-emigracion-cubana-revolucionaria-programa


Fuente original: http://cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/46153-supresion-en-cuba-de-permiso-de-salida-dejara-en-evidencia-que-el-problema-para-viajar-no-era-el-gobierno-cubano
La supresión del permiso de salida dejará en evidencia que el problema para viajar no era el Gobierno cubano
 
 


 
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