|
General: la jus corpo
Scegli un’altra bacheca |
Rispondi |
Messaggio 1 di 9 di questo argomento |
|
Da: alí-babá (Messaggio originale) |
Inviato: 10/03/2015 12:22 |
Los juicios por delitos de lesa humanidad tropiezan con la corporación judicial
Complicidad civil: "Luchamos contra la impunidad biológica", dice el fiscal Jorge Auat
(Por Juan Manuel Mannarino - Infojus) En cada causa que se abre sobre delitos de lesa humanidad, ya no es posible dejar de lado la complicidad civil. Este año volverá a ocupar el centro de los debates. A los procesos ya iniciados –entre los más conocidos, los del empresario periodístico Vicente Gonzalo Massot en Bahía Blanca, el caso Mackentor en Córdoba, y el juicio a jueces en Mendoza- , habrá novedades por otros casos que ponen el foco en el accionar empresarial.
Uno de los más singulares es el de “Mercedes Benz”, donde los fiscales Miguel Ángel Blanco García Ordás y Hugo Bogetti solicitaron a la justicia que convoque a dos gerentes por la participación en la privación ilegal de la libertad, tormentos y el homicidio de empleados que formaron parte de la comisión interna de la firma durante la última dictadura cívico- militar. Así lo detalló un informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, para quien “la complicidad empresarial no es un tema excluyente, porque aparece en casi todas las causas de lesa humanidad”.
Jorge Auat, fiscal general a cargo de la unidad, dijo a Infojus Noticias que “la sociedad ya sabe que es ingenuo pensar un Terrorismo de Estado encerrado en los cuarteles”. Empresarios, jueces, médicos y periodistas, entre otros, constituyen el entramado complejo de la pata civil de la dictadura. En cada causa que surge, en cada prueba que se suma a un proceso, no se acusa únicamente a represores: la concepción de dictadura cívico militar abarca un amplio abanico de actores sociales que participaron, en mayor o menor medida, de hechos represivos.
“Luchamos contra la impunidad biológica, hay imputados y testigos de avanzada edad, son hechos que tienen más de treinta años. La premura con la que avanzamos es fundamental, por eso establecemos una red de colaboración con las fiscalías, articulando información con otras agencias, como el CELS y las oficinas de derechos humanos en todo el país”, dijo Auat.
A la hora de hablar sobre la complicidad empresarial, el fiscal mencionó a Astilleros Río Santiago, ACINDAR, Loma Negra, Papel Prensa, Las Marías y el caso emblemático de Carlos Pedro Blaquier y de la empresa Ledesma en Jujuy. “Lo que pasó en Jujuy no es un hecho aislado, estamos hablando de un Terrorismo de Estado con todos los recursos a su alcance y con la complicidad civil que benefició a los sectores empresariales. Hay que ver por qué querían colaborar en el plan criminal”, precisó.
Las dificultades, con el avance de los expedientes, son mayores. En las causas de lesa, los abogados de los represores saben que cuanto más recursos de defensa realizan, más se estiran los plazos para que las causas no prosperen. Desde la Procuradoría, piensan que no es algo nuevo, y por tal motivo pidieron la aceleración de los procesos. “Las trabas son las mismas que existían antes de la derogación de las leyes de impunidad. Hay dilaciones porque están permitidas en la justicia. Por eso planteamos que la Cámara de Casación tome cartas en el asunto para que no haya tanta flexibilidad en los procesos. Por suerte, ya hay dictámenes que frenan los entorpecimientos. Las dificultades nunca fueron superadas, queremos llegar a sentencia firme, ése es nuestro norte", precisó quien encabeza la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad.
Para Auat, en las nuevas hipótesis y líneas de investigación se reforzó una certeza: el rol cómplice de ex funcionarios y operadores de la justicia. “Está el caso de Otilio Romano en Mendoza, que fue protegido por la corporación judicial y que ahora está siendo juzgado. Pero no es el único, hay otros que son gravísimos, como en Chaco. Tenemos a fiscales y jueces de todo el país que presenciaron sesiones de tortura. Es hora que esos hechos sean conocidos y que estos operadores dejen de perpetuar su impunidad en la democracia, porque se corrobora que la justicia está en el centro de la complicidad civil”, enfatizó, y dijo que el vaso “está medio vacío”. Al mismo tiempo, reconoció que “aún falta ir por los grandes grupos económicos” y cambiar "el paradigma conservador de la justicia, con jueces que no investigan, que no indagan a los acusados y no dan curso a las instrucciones de los fiscales”. Dos casos emblemáticos de complicidad civil
La Procuración destacó el avance por el caso de la desaparición forzada de Juan Carlos Casariego de Bel, ex funcionario de Economía. Casariego era abogado, funcionario de carrera del Estado y director del Registro de Inversiones Extranjeras del Ministerio de Economía de José Alfredo Martínez de Hoz a partir de la dictadura. Los investigadores relacionan su desaparición con la fraudulenta estatización de la Compañía Italo-Argentina de Electricidad SA. En el expediente, se encuentra imputado Walter Klein, quien fue integrante del gabinete del Ministerio de Economía. Tras la apelación presentada por el fiscal Ramiro González, la Cámara Federal porteña revocó el sobreseimiento dictado por el juez federal Norberto Oyarbide en el caso y ordenó profundizar la investigación contra el ex secretario de Estado de Programación y Coordinación Económica de la última dictadura.
Además de la causa Massot en Bahía Blanca, existen otros procesamientos por el accionar periodístico. Otro de los casos resonantes será el procesamiento del ex jefe de redacción de la revista Para Ti, de Editorial Atlántida, Agustin Juan Bottinelli, por publicar en 1979 una entrevista falsa a la madre de un desaparecido mientras estaba detenida clandestinamente en la ESMA.
El juez Sergio Torres, quien lleva adelante la megacausa ESMA, consideró responsable al periodista del delito de "coacción" previsto en el artículo 149 bis del Código Penal. El magistrado afirmó que "se corresponde con aquella vigente al momento de ocurrencia de los hechos", es decir, aquella que "mediante amenazas graves o violencias compeliere a otro a hacer, no hacer o tolerar algo a lo que no está obligado, será reprimido con prisión de tres meses a dos años".
De esa forma, según la Procuradoría, “es la primera vez que un periodista debe afrontar cargo legales en una causa por crímenes de lesa humanidad por utilizar sus artículos como herramienta de propaganda del terrorismo de Estado”.
|
|
|
Primo
Precedente
2 a 9 di 9
Successivo
Ultimo
|
Rispondi |
Messaggio 2 di 9 di questo argomento |
|
› BAHIA BLANCA Marcha contra las trabas en la causa Massot
El juez subrogante Alvaro Coleffi se apartó el jueves pasado de la causa luego de una recusación presentada por la defensa de Massot, originada a partir de una queja del secretario de Derechos Humanos de Bahía Blanca. A raíz de ello, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, junto con HIJOS regional Bahía Blanca, Red por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo y la Mesa por el Juicio y Castigo Unidos y Organizados realizarán a las 19 una manifestación frente al edificio ubicado en Alsina 317.
"Luego de haber denunciado, tanto los fiscales Nebbia y Palazzani, como nosotros, los organismos de derechos humanos, las graves maniobras de un sector del Poder Judicial para apartar al juez Coleffi, se ha logrado su cometido y el juez fue apartado de la causa Massot", señalaron los organismos en un comunicado.
En ese sentido, expresaron que "la impunidad a la que nos tiene acostumbrados la corporación judicial bahiense no es nueva, seguiremos denunciándola, desenmascarándola y mostrando a todos y cada uno de sus actores".
Por su parte, Alejandra Santucho, integrante de HIJOS, dijo a la agencia Télam que "nos vamos a estar manifestando frente al juzgado federal donde estuvo declarando Massot dos de las tres veces que tuvo que ir a indagatoria". "No nos queremos acostumbrar a ésta corporación judicial bahiense, convocamos a toda la ciudadanía porque ésto lo tenemos que hacer entre todos y es parte de lo que es la ciudad", agregó.
|
|
|
Rispondi |
Messaggio 3 di 9 di questo argomento |
|
11:02 › BAHIA BLANCA
Marcha contra las trabas en la causa Massot
Organizaciones bahienses de Derechos Humanos realizarán esta noche una manifestación frente al juzgado federal local tras el apartamiento del magistrado que llevaba adelante la investigación contra el director del Diario La Nueva Provincia por delitos de lesa humanidad. "La corporación judicial bahiense no quiere dejar avanzar sobre los civiles partícipes y cómplices de la dictadura genocida", afirmaron.
El juez subrogante Alvaro Coleffi se apartó el jueves pasado de la causa luego de una recusación presentada por la defensa de Massot, originada a partir de una queja del secretario de Derechos Humanos de Bahía Blanca. A raíz de ello, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, junto con HIJOS regional Bahía Blanca, Red por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo y la Mesa por el Juicio y Castigo Unidos y Organizados realizarán a las 19 una manifestación frente al edificio ubicado en Alsina 317.
"Luego de haber denunciado, tanto los fiscales Nebbia y Palazzani, como nosotros, los organismos de derechos humanos, las graves maniobras de un sector del Poder Judicial para apartar al juez Coleffi, se ha logrado su cometido y el juez fue apartado de la causa Massot", señalaron los organismos en un comunicado.
En ese sentido, expresaron que "la impunidad a la que nos tiene acostumbrados la corporación judicial bahiense no es nueva, seguiremos denunciándola, desenmascarándola y mostrando a todos y cada uno de sus actores".
Por su parte, Alejandra Santucho, integrante de HIJOS, dijo a la agencia Télam que "nos vamos a estar manifestando frente al juzgado federal donde estuvo declarando Massot dos de las tres veces que tuvo que ir a indagatoria". "No nos queremos acostumbrar a ésta corporación judicial bahiense, convocamos a toda la ciudadanía porque ésto lo tenemos que hacer entre todos y es parte de lo que es la ciudad", agregó.
|
|
|
Rispondi |
Messaggio 4 di 9 di questo argomento |
|
12 de Octubre de 2014
Malestar de las querellas en los procesos que investigan crímenes de lesa humanidad
En los juicios que involucran a empresas como Ford, Mercedes, Siderca, Astilleros Astarsa y cerámicas Lozadur y Cattáneo se registra lentitud o reticencia para investigar al poder económico que prestó colaboración con la represión.
Franco Mizrahi
La lentitud de la justicia en juzgar a los cómplices empresarios del terrorismo de Estado volvió a quedar en evidencia el pasado 7 de octubre cuando se conoció la sentencia del llamado "juicio de los obreros", el undécimo proceso de la megacausa Campo de Mayo donde se juzgaron los crímenes de lesa humanidad cometidos contra una treintena de trabajadores navales y ceramistas de la zona norte bonaerense. Detrás de los secuestros de las víctimas estuvieron las empresas navales Astilleros Astarsa y Mestrina, y las fábricas de cerámica Lozadur y Cattáneo. No obstante, ninguno de los civiles señalados por los querellantes fue investigado. Al menos, por ahora. "En la mayoría de los juzgados federales nos encontramos con dificultades para examinar a fondo la responsabilidad civil. Es evidente la reticencia general del Poder Judicial para avanzar sobre los dueños del poder económico que prestaron colaboración a los grupos de tareas de distintas maneras, aportando listas, domicilios, prestando sus instalaciones o confeccionando nóminas de personal obrero subversivo", señaló a Tiempo Argentino el abogado Pablo Llonto, querellante en diversas causas por violaciones a los Derechos Humanos. Algunas de las firmas mencionadas en tribunales como colaboracionistas del genocidio son emblemáticas: tan sólo en la megacausa Campo de Mayo figuran Ford, Mercedes Benz y Techint. La parsimonia del tercer poder del Estado para investigar a civiles se transforma, empujada por el tiempo, en impunidad: con el paso de los años los civiles van falleciendo. El llamado "juicio de los obreros" que se inició en 2009 así lo demuestra. La querella solicitó que se investigue a más de 15 civiles entre directores y gerentes de las empresas ceramistas Lozadur y Cattáneo. Recién concluyó la primera fase de la pesquisa, que fue elevada a juicio, y no se llamó a ninguno de los apuntados. Los condenados fueron sólo integrantes del Ejército, Prefectura y la Policía Bonaerense. Incluso, hubo tres prefectos absueltos. El 5 de noviembre los jueces leerán los fundamentos de su fallo. El malestar de los querellantes se acentuó cuando no se logró sumar un cuarto juez en el Tribunal Federal 1 de San Martín, a cargo del juicio de los obreros: en los casos grandes, es habitual que se añada un magistrado. Esto derivó en un pleito "corto" y se dejó para una segunda etapa del proceso a las víctimas de la automotriz Ford y a otros trabajadores ceramistas. "No se sabe en qué mes de 2015 empezaría", explicó Llonto. La falta de personal en tribunales debería ser suplida por el Consejo de la Magistratura. Por esta cuestión burocrática, tres ex directivos de Ford, acusados de facilitar datos para el secuestro de una veintena de obreros de la automotriz y permitir que los represores montaran un centro clandestino de detención en el campo de deportes de la fábrica, ubicada en la localidad bonaerense de Pacheco, seguirán en libertad hasta que el caso se eleve a juicio y se defina un veredicto. Los directivos que se benefician de los tiempos laxos que maneja la justicia federal son: el ex gerente general Pedro Müller, el ex gerente de relaciones laborales Guillermo Galarraga y el ex jefe de seguridad y militar Héctor Francisco Jesús Sibilla, a quien se acusó de estar presente en la sala de torturas. Los tres fueron procesados. Otro acusado era el entonces presidente del directorio de Ford Argentina, Nicolás Courard, pero murió, como tantos otros civiles cuyos vínculos con el genocidio jamás fueron investigados. En una metodología recurrente en estos casos, ante la ausencia laboral de los secuestrados, la empresa los despidió "con justa causa". Al igual que los trabajadores ceramistas-navales, los desaparecidos dentro de la Ford tenían una fuerte militancia sindical. Se trata de un común denominador en la gran mayoría de las víctimas obreras. Según los testimonios, los secuestrados eran trasladados en vehículos que la empresa les proveía a las Fuerzas Armadas. El dato no es menor. Esta fue una de las razones por las que se logró procesar al poderoso empresario Pedro Blaquier, quien fuera el titular del Ingenio Ledesma, y espera en libertad que su caso también sea elevado a juicio.
A SU MERCED. Otra automotriz emblemática que fue vinculada a la última dictadura fue Mercedes Benz, perteneciente a la multinacional Daimler. La lentitud judicial es evidente: la causa se inició hace 12 años por el secuestro de 13 trabajadores y activistas de la planta de González Catán. La causa está dividida entre los tribunales de La Plata y San Martín –a cargo de Vence– porque algunos de los obreros fueron llevados a Campo de Mayo y otros al circuito represivo platense. En ninguno de los dos expedientes hubo aún avances considerables sobre el rol que desempeñó la pata civil. La investigación que se inició en 2002 estaba en manos del magistrado Daniel Rafecas, titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 3 de Capital Federal. En 2006 el caso pasó a los tribunales de San Martín. El expediente llegó el pasado jueves al despacho del fiscal Miguel Blanco García Ordas, quien preparará el requerimiento de elevación a juicio en el marco de la megacuasa Campo de Mayo. Blanco García Ordas remplazó en el cargo al procurador Jorge Sica, quien fue denunciado por los organismos de Derechos Humanos por demorar las causas de lesa humanidad. El cambio fue notorio. Un ejemplo emblemático refleja las relaciones entre la empresa y los militares. Uno de los represores de la Brigada de Investigaciones de San Justo, el subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Luis Lavallén, quien según testimonios de familiares habría participado en secuestros de obreros de Mercedes Benz durante la última dictadura, fue luego jefe de seguridad de la planta de González Catán. Lavallén, quien murió hace casi una década, fue el apropiador de Paula Logares, una de las primeras nietas restituidas por las Abuelas de Plaza de Mayo.
UN PACTO DE ACERO. "Hay muchos empresarios y jefes de personal en la Argentina que vienen eludiendo los juicios porque ciertos sectores de la justicia son muy generosos con ellos. Pruebas sobran", afirmó Llonto a este diario. La pesquisa en torno al rol que desempeñaron los directivos de la firma Dálmine Siderca, del grupo Techint, en el secuestro de obreros en su planta de Campana es un ejemplo más que alimenta el cuestionamiento del abogado. Según las denuncias, había personal del Ejército en la puerta de la fábrica con listas de trabajadores, que evidentemente fueron "marcados", y agentes de civil que se habían infiltrado como obreros de la empresa. La pesquisa, que se había iniciado en los tribunales de Campana, actualmente se encuentra en instrucción en San Martín, en manos de Vence. Hasta el momento no hubo indagados. La mayoría de los "chupados" tenía un fuerte activismo gremial, como Lidia "China" Biscarte, quien era delegada sindical de Techint y tenía 25 años cuando fue secuestrada. Fábrica Dálmine estaba localizada en el área 400, donde se investigan los crímenes que se produjeron en la zona de Zárate-Campana (se cuentan aproximadamente 200 desapariciones en ese radio). Así, una de las siderúrgicas más importantes de Latinoamérica está involucrada en la megacausa Campo de Mayo.
UN VÍNCULO PÚBLICO. Las relaciones comerciales entre las grandes empresas y los militares eran variadas y aún no han sido del todo exploradas por el Poder Judicial. La revista Manual de Informaciones, editada por la Jefatura de Inteligencia del Ejército en 1977, "tenía publicidad de empresas como Ford, Techint, Mercedes Benz, Coca-Cola y muchas más", explicó el abogado Llonto. El material fue presentado como prueba en los tribunales de San Martín. Durante la última dictadura, la revista se editó en Viamonte y Callao, donde funcionó el Batallón 601. En el staff se destacaron agentes civiles de inteligencia de las Fuerzas Armadas. El material lo presentó Héctor Ratto, ex trabajador de Mercedes Benz secuestrado por los militares. "Es imprescindible que el mundo occidental (…) se alerte y se prepare para evitar la conquista y para ir ganando terreno en ese territorio de penumbras y esclavitud que constituye la parte de nuestro mundo dominado por el marxismo", se lee en la edición de julio-agosto de 1977 de la revista castrense. Curiosamente, la mayoría de los desaparecidos de las fábricas mencionadas responden a esa definición de "marxismo" que crearon los militares genocidas. "Las empresas ponían plata para una publicación de los aparatos de inteligencia que conducían la represión contra delegados y activistas sindicales de esas mismas empresas", graficó Llonto. Toda una definición de principios.
Intercambio de información
A las claras está que el intercambio de información entre los directivos de las empresas, los militares y hasta la embajada de Estados Unidos era frecuente durante el terrorismo de estado. Por si hubiera alguna duda, en mayo de 2011, en su alegato en la causa ESMA, la abogada Myriam Bregman recordó un cable proveniente de los Archivos del Terror de la República de Paraguay, fechado el 16 de enero de 1978, que "da cuenta de la enorme interrelación entre las fuerzas represivas, las empresas multinacionales y la embajada de Estados Unidos". La letrada citó como ejemplo que "el cónsul (estadounidense) en Argentina supo por el presidente de la Coca Cola de Argentina sobre el operativo de secuestro de las monjas francesas e incluso ya se vierten opiniones sobre lo ridículo de hacerlas aparecer en la foto con la bandera de Montoneros. Decenas de cables secretos acompañan a este que mencionamos", explicó. Coca Cola también auspiciaba en la revista Manual de Informaciones publicada por la Jefatura de Inteligencia del Ejército en plena dictadura cívico-militar.
Casos emblemáticos
Casi no hay empresarios o directivos procesados por crímenes de lesa humanidad. Un caso emblemático es el de Vicente Massot, directivo del multimedios bahiense La Nueva Provincia, quien fue vinculado al asesinato de dos obreros gráficos que trabajaban en la empresa familiar. La firma de Bahía Blanca fue señalada por la unidad fiscal de Derechos Humanos local como un engranaje clave en la represión por su presentación noticiosa de los acontecimientos. Si bien Massot fue indagado hace más de cinco meses, el juez federal Álvaro Coleffi decidió ampliar su indagatoria y lo volvió a citar para el próximo 11 de noviembre. Tras escucharlo, tendrá que resolver si finalmente procesa al empresario. Una situación similar se vive en el Juzgado Federal Nº 12 a cargo de Sergio Torres, con el periodista Agustín Bottinelli, quien fue jefe de redacción de la revista Para Ti en 1979 y está denunciado por publicar a mediados de ese año en aquel semanario de la Editorial Atlántida un reportaje apócrifo a Thelma Jara de Cabezas, secuestrada en la Escuela de Mecánica de la Armada, con la intención de favorecer la imagen pública de la última dictadura cívico-militar. El ex periodista de la editorial Atlántida fue indagado el 11 de junio pasado y el juez aún no decidió su situación procesal. Desde noviembre de 2013, había logrado evadir la citación judicial con diversos recursos. El dueño del Ingenio Ledesma en Jujuy, Carlos Pedro Blaquier, y su ex administrador, Alberto Lemos, son dos de los pocos empresarios y directivos que fueron procesados por crímenes de lesa humanidad. Como es de esperar, y a diferencia de muchos militares acusados, aguardan en libertad que el caso sea elevado a juicio. La defensa de Blaquier continúa con planteos dilatorios ante la Cámara de Casación. Otras empresas de peso involucradas en causas de lesa humanidad son: Loma Negra, Molinos Río de La Plata y Papel Prensa, entre otras. Con un enfoque novedoso en materia de lesa humanidad, la Oficina de Investigación Económica y Análisis Financiero (OFINEC) analiza si las firmas relacionadas a los militares cuantificaron sus beneficios económicos durante el genocidio (ver página 4).
|
|
|
Rispondi |
Messaggio 5 di 9 di questo argomento |
|
ENTREVISTA A HUGO CAÑÓN
Fue el primero que acusó al empresario y a su diario La Nueva Provincia por colaborar con el genocidio.
Daniel Enzetti
El pasado 16 de mayo, el juez subrogante de Bahía Blanca, Santiago Ulpiano Martínez, negó el pedido de indagatoria y detención de Vicente Massot, dueño del diario pro golpista La Nueva Provincia, y de su ex secretario de redacción durante la dictadura, Mario Gabrielli. La solicitud, encabezada por los fiscales José Nebbia y Miguel Palazzani, se basa en una causa que prueba la complicidad del empresario en el secuestro y homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola. E intenta profundizar en el verdadero papel que cumplió La Nueva Provincia en aquellos años, cuando publicaba notas donde los asesinatos de militantes eran disfrazados de "enfrentamientos con la subversión", y trucaba fotos en las que siempre aparecían soldados heridos y sufrientes.
Hugo Cañón fue fiscal general de Bahía, y el primero, en 1987, que relacionó a la familia Massot con el genocidio. Resistió el Punto Final, declaró inconstitucional la Obediencia Debida, y encabezó el proceso contra Acdel Vilas, comandante del V Cuerpo de Ejército y uno de los preferidos del diario en eso de eliminar a los apátridas.
"Lo que hicieron Nebbia y Palazzani no sólo está muy bien fundamentado en sus 137 fojas –dice–, sino que además incorpora pruebas y documentos reunidos a lo largo de muchos años, que demuestran la connivencia de La Nueva Provincia con sectores del Ejército en la época de la represión. Sobre todo con la Inteligencia militar, en tiempos de Vilas. En lo peor de la dictadura en Bahía, las notas publicadas por el diario eran cosas sólo conocidas por los sectores de Inteligencia. Y a eso hay que agregar los montajes, las fotos inventadas, los comunicados falsos y las teatralizaciones, para hacer pasar los asesinatos como supuestos enfrentamientos. También hay que resaltar que en la sentencia que el tribunal dio a conocer en septiembre del año pasado por la represión ocurrida en la región, allí se ordenó investigar por separado la complicidad del diario en esa época. Fue el puntapié inicial para el actual pedido de detención de Massot, y la investigación sobre lo hecho por el sacerdote Aldo Vara, al que yo imputé en 1999 durante los Juicios por la Verdad."
–Hablás de teatralizaciones reflejadas por La Nueva Provincia. ¿Qué tipo de montajes?
–Los secuestros, pero sobre todo las operaciones que se hacían en el V Cuerpo para asesinar a militantes en la calle, en una casa o en un cruce de caminos, tenían un increíble despliegue escénico y teatral, para simular tiroteos. Los militares hablaban de "abatimiento de subversivos por enfrentamientos". Eran enfrentamientos fraguados, se trataba de escenarios montados para matar personas con total impunidad. La Nueva Provincia publicaba notas que describían balaceras y "caídos". Una vez, el Ejército fusiló a un grupo, y después sacó camillas con soldados "muertos" para que el diario tomara fotos. Los soldados actuaban. Durante un juicio le pregunté a Vilas por qué hacían eso. Y me contestó que era "para despistar al enemigo y confundir a la población". En otra oportunidad hubo un gran despliegue de autos, armamento, camiones con comida supuestamente secuestrados a la "subversión". Fue en la Cueva de los Leones, a la salida de Bahía, 15 kilómetros hacia Tornquist. La dictadura sembró el campo con cadáveres y llamaron a los Massot para que "contaran" qué había pasado. El diario, por supuesto, también habló de enfrentamiento. Otro lugar elegido para ese tipo de montaje era el camino La Carrindanga, a unos 2000 metros de la entrada principal del V Cuerpo. Un viejo tambo después utilizado como centro clandestino de detención. Cuando en la década del '80 comenzábamos a investigar aquel genocidio, el relato de un detenido me hizo acordar a las veces que La Nueva Provincia mentía sobre los secuestros y las desapariciones en la zona. Por las terribles condiciones de detención, las mujeres no podían menstruar, y entre la alimentación espantosa y la presión psicológica, era común que los secuestrados tampoco defecaran. Este hombre me contó que un guardia le dio un purgante, y al acompañarlo al baño, salió a un patio después de varias semanas. Su impresión era como si lo estuvieran metiendo en un horno. Era el calor del sol.
–Fuiste fiscal general de Bahía durante mucho tiempo. ¿Cuándo tomaste conciencia de lo que significaba La Nueva Provincia en la región?
–Ocupé la fiscalía entre abril de 1986 y mayo de 2009, y siempre tuve conciencia de la vinculación entre el diario y la Marina, como la mayoría de los habitantes de Bahía. Massot padre era un marino que murió en un accidente de armas, y había ocupado un consulado durante el peronismo, hasta que lo separaron por manejos de dinero bastante confusos. Pero el origen del diario, fundado por Enrique Julio en 1898, es radical. Su línea editorial repudió el golpe de Estado de 1930, hasta que tomó el mando Diana Julio de Massot, y la publicación se corrió al liberalismo económico. Bahía Blanca fue un verdadero bastión del golpe de Estado de 1955, la Marina bombardeó el puente Las Oscuras para que no llegaran las tropas leales, y la empresa hizo sonar una enorme sirena que utiliza para lo que considera grandes acontecimientos. Sus editoriales llamaban a la rebelión de La Libertadora, a desobedecer los principios democráticos. Exactamente como ahora, que estimulan a la violencia y aplauden cada vez que muere alguien en la calle. Ante un asalto, por ejemplo, el mensaje es directo: "Es preferible que al delincuente lo maten antes de ser detenido por un policía corrupto, y después soltado por jueces garantistas liberadores de presos." Hoy, el edificio histórico del diario lo ocupa el Colegio de Abogados, nada menos. Y para la redacción construyeron un verdadero búnker justo al lado, de cemento, inaccesible.
–¿Cómo está la empresa?
–Redujeron mucho la planta, si la comparamos con los años sesenta. En ese tiempo el monopolio era fuerte, con el diario, LU 2 y Cable Total. El nombre del canal estaba bien elegido, por lo totalitario. Se vendían muchos ejemplares cuando no llegaban los diarios de Buenos Aires, pero después, la realidad cambió. Además, el diario de Río Negro comenzó a tener más protagonismo no sólo en Bahía, sino además en Neuquén, Bariloche y la zona del Alto Valle. Es sabido que dentro de la redacción se vive un régimen de oscurantismo terrible en el que nadie se anima a decir lo que piensa, todos hablan en voz baja y nunca se critica nada.
–¿En qué momento La Nueva Provincia aparece mencionado en causas de lesa humanidad por primera vez?
–En la indagatoria que le hicimos a Vilas en 1987, cuando declaró 13 días seguidos. Vilas manifestó con naturalidad el vínculo del Ejército con el diario. Y dijo que eran muy comunes sus reuniones en el barrio Palihue con Juan Ramón Cachero, uno de los periodistas más importantes de la empresa. A esos encuentros también asistían el juez Guillermo Madueño y el camarista Ricardo Rojo, nexo del Ejército con la Cámara Federal. Hay una anécdota que se relaciona con lo que hoy se denominan "zócalos" en televisión. Durante aquellos años, los Massot administraban en la ciudad el Canal 9. En la parte inferior de la pantalla, en lugar de la hora y la temperatura, la familia mostraba un teléfono para que la gente llamara y denunciara a "subversivos", contara dónde los habían visto, y diera datos para ir a secuestrarlos. La anécdota es que muchos se comunicaban por cualquier cosa. Un empresario que quería echar a un empleado, por ejemplo, lo mandaba al frente. Y lo terrible es que ese hombre no aparecía nunca más. Vilas tuvo que armar una especie de "comisión evaluadora", para filtrar llamados y decidir dónde ir y dónde no.
–Bahía Blanca marcó un antecedente importante en la historia de los juicios por causas de lesa humanidad, en tiempos en que los procesos no eran tan comunes como ahora.
–Sí, se puede decir que fuimos los primeros, a pesar de las trabas y los problemas. En 1985 la directiva del alfonsinismo era someter a proceso sólo a las cúpulas militares, pero más allá de eso, ninguna cámara del país hacía nada. Cuando me nombraron fiscal empecé a pedir colaboración en todos lados. La Ley 23.049 establecía que los juicios serían por Cuerpo de Ejército, y tuvimos que organizar la modalidad, porque la región de Bahía se subdividía a su vez en tres subzonas. Reclamé expedientes al Consejo Supremo, que investigaba más a las víctimas que a los represores; pedí datos a jueces federales; exigí que los jueces militares mostraran lo que tenían; y con ese conjunto de cosas solicitamos el abocamiento de la Cámara.
–Y aparece la Ley de Punto Final...
–Claro, pero no nos complicó, porque daba un plazo de dos meses para ponerse en vigencia. Trabajamos a destajo, incluso dentro de la feria judicial, y alcanzamos a citar a todos los implicados. Eso permitió detener a varios militares, como Vilas, (José Luis) Sexton, (Abel) Catuzzi o Bernardino Páez. Lo peor fue la Obediencia Debida, que frenó todo. Por eso planteamos su inconstitucionalidad.
–¿Se hablaba de Massot y de su complicidad con el genocidio?
–Hay que poner las cosas en contexto. Esa colaboración del grupo se respiraba en el ambiente, pero gracias que podíamos juzgar a los militares, a algunos. Considerar las complicidades de la Iglesia, de los civiles y de los empresarios con la dictadura no era tan común como en la actualidad. Uno de los que asistió a mi juramento como fiscal fue el general Dante Caridi. Lo primero que me dijo fue: "Bienvenido doctor, lo felicito. Estamos a disposición, y si necesita algo, cuente con mis colaboradores." Se acercó para cerrar el paquete, para que no hiciéramos ruido con el pasado. "Cómo no, general –le contesté–, vamos a hacer lo que tengamos que hacer." Nunca imaginó que los investigaríamos por genocidas. Los militares estaban tan seguros de que no les pasaría nada, que Vilas, para quedar bien, nos contaba que hacía sumarios a sus cabos y oficiales cada vez que se robaban una carpita de mochilero o una bolsa de papas. Gracias a una bolsa de papas descubrimos la identidad de una de las patotas de secuestradores más importantes de Bahía, que La Nueva Provincia hacía pasar por salvadores de la patria.
–¿Cómo fue el caso?
–Un cabo robó algunas papas en el medio de un secuestro, y un coronel, en un arranque de rectitud, lo sumarió. Firmó una constancia con el nombre del ladrón, pero también con cada uno de los que había integrado la banda. Al investigar el secuestro, dentro de una de las causas, saltaron las identidades de los secuestradores. Para ellos, llevarse un kilo de papas era ilegal, pero estaba bien asesinar, secuestrar y arrastrar a la gente de su casa para torturarla. Pero, volviendo a Massot, y a si se consideraba su papel, también desde lo alto del poder se bajaba línea para limitar los procesos únicamente al generalato, y no tocar nada de ahí para abajo. El mismo (Luis) Moreno Ocampo decía que con solamente 800 casos bastaba para hacer un muestreo de lo hecho por la dictadura. Los Juicios por la Verdad fueron uno de los primeros aportes para que la gente supiera que los militares no habían estado solos en la represión. Allí, por ejemplo, desenmascaramos las listas que Carlos Ruckauf y José Rodríguez, de SMATA, elaboraban con los delegados gremiales de Mercedes Benz que después serían secuestrados.
–Más allá de reivindicar a la dictadura, La Nueva Provincia sigue hoy haciendo una permanente apología del delito. Sin embargo, después de tantos años no hay acciones penales que cuestionen eso. ¿Por qué?
–La impronta de la familia Massot en Bahía es muy fuerte, y romper con ese mandato cultural es casi imposible. No hay intendente de la región que se atreva a quitar la publicidad oficial de los medios del grupo, o limitar el vínculo con el diario. Y por supuesto, ningún juez se anima a ordenar la detención del empresario. Hace pocos días, un ex funcionario radical dijo que el pedido de encarcelamiento de Massot podía discutirse, pero no entendía por qué se lo acusaba a Mario Gabrielli, un "simple empleado". Gabrielli era el editorialista que hacía panegíricos de la tortura y el exterminio, no era un "simple empleado". El tema es que a Massot no se le animan. Y ya algunos empezaron a decir que detenerlo significaría un ataque a la libertad de expresión. Si hasta están intentando que la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) proteste con algún comunicado. «
Ulpiano, el peor de la clase
Los dos tribunales federales de Bahía Blanca están vacantes. Santiago Ulpiano Martínez, el juez subrogante de la ciudad que se negó a detener a Vicente Massot, a pesar de las pruebas que lo vinculan con los secuestros y homicidios de los operarios gráficos Miguel Ángel Loyola y Enrique Heinrich, en realidad no es juez, sino secretario, sin concurso para ejercer la magistratura.
Ulpiano, como lo llaman en el ambiente, llegó a ese lugar de la mano de Luis Armando Balaguer, el ex juez federal de Bahía destituido durante la fiesta menemista de los noventa, y condenado a prisión por estafas reiteradas, llevarse relojes sin pagar, falsificar documentación para sacar créditos y retirar autos de varias concesionarias a pesar de que nunca puso un solo peso. Pero lo que no se puede negar es que el secretario tenga coherencia: hace un tiempo también rechazó guardar entre rejas al ex capellán del V Cuerpo del Ejército, Aldo Vara, acusado de complicidad con los genocidas de la región.
Martínez forma parte de la corporación judicial de Bahía, una familia bastante particular. Muy cercano a la línea de Eduardo Tentoni, juez apartado de la causa que salpicaba a la Marina debido a su declarada simpatía hacia los verdugos, y aprobar los paseos barriales que hacían militares condenados a arresto domiciliario porque, según él, caminar les hacía bien a la salud. Otro de los magistrados que formaba parte de ese club era Hilario Fernández Orozco, nombrado por Carlos Menem, fanático de la pena de muerte, y ex abogado defensor de varios genocidas. Epoca en la que según él, a razón de 5000 dólares por reo, cobró la mayor cantidad de plata de su vida.
No hace mucho, Ulpiano se presentó para cubrir el cargo de fiscal de Cámara. Su examen oral fue muy bajo. Quedó entre los últimos.
|
|
|
Rispondi |
Messaggio 6 di 9 di questo argomento |
|
la politica corpo
Foto: Rodrigo García-La Nueva.
Escuchá el audio. "La gente debe votar a quien cree que le puede mejorar la calidad de vida", dijo (LU2)

El referente bahiense del Frente Renovador, Dámaso Larraburu, queanoche anunció su precandidatura a intendente municipal en un acto en el Club Estudiantes, dijo hoy que lo hizo porque “ya era tiempo”.
Aseguró que no quiere estar cómodo, sino trabajar para la ciudad y que anoche hizo una convocatoria a la inteligencia de Bahía.
“Vamos a definir esta elección con votos no ideologizados. Es una elección crucial. La gente debe votar a quien cree que le puede mejorar la calidad de vida”, dijo por Panorama de LU2.
Ayer oficializó su precandidatura en un acto junto al intendente Gustavo Bevilacqua y al exgobernador bonaerense Felipe Solá, que ahora es precandidato a gobernador.

(Foto: Miguel González-La Nueva.)
"No quiero quedarme cómodo en Buenos Aires o pedirle a Massa que me lleve a la Cámara de Diputados. Donde mejor me siento es cuando voy a recorrer un barrio y veo lo que falta hacer”, dijo en su discurso. (La Nueva. y LU2)
qué caradura! |
|
|
Rispondi |
Messaggio 7 di 9 di questo argomento |
|
Este debe ser el tipo más jodido de la república argentina |
|
|
Rispondi |
Messaggio 8 di 9 di questo argomento |
|
Libertad de prensa, derecho a la información.
En la defensa y promoción de los derechos humanos, el ejercicio del control ciudadano sobre el poder es esencial para combatir la arbitrariedad y evitar la concentración de la capacidad de decisión, dos serias enemigas de la democracia. A nuestra preocupación por la situación del Poder Judicial, debe sumarse la alarma que numerosos sectores han manifestado reiteradamente ante las presiones y ataques recibidos por periodistas y medios de prensa. La lista, que incluye agresiones físicas, presiones económicas y decisiones judiciales contra trabajadores de prensa por denuncias que hicieran en diversos medios contra funcionarios oficiales, es suficientemente amplia como para concluir que, en numerosas oportunidades la libertad de prensa, el derecho a la información y la libertad de expresión se han visto en riesgo en los últimos tiempos en la Argentina."
La libertad de prensa es permamentemente violaday censurada en los discursos públicos de los representantes de la oposición. Macri ha declarado en un programa televisivo que en su gobierno se compromete a que "no existirá 678 ni 876", Un candidato de Massa Dámaso Larraburu, declaró luego de las últimas elecciones en bahía Blanca " se acabó el rojismo en bahia blanca"en alusión directa a los partidarios de este gobierno.
|
|
|
Rispondi |
Messaggio 9 di 9 di questo argomento |
|
Las declaraciones del jefe comunal se dan en el marco de la tensa relación que mantiene con el kirchnerismo por las especulaciones sobre su pase al armado de Sergio Massa.“No estamos haciendo campaña porque no tenemos grandes fondos" y aseguró que “de Nación no llegó un peso para la campaña", e ironizó con que “voy a pedir con una gorra”. En Bahía Blanca, la lista local del Frente para la Victoria, apadrinada por Bevilacqua y encabezada por Matías Italiano, terminó cuarta detrás del denarvaísmo, un partido vecinal y el massismo. El kirchnerismo local, por su parte, llevó candidatos propios con el sello del Frente Social bonaerense y terminó en sexto lugar. Esta situación había desatado rumores de un “pase” del intendente interino –reemplaza desde 2011 al ministro de la Producción, Cristian Breitenstein- al Frente Renovador, alentados además por la buena sintonía que mantiene con el histórico dirigente bahiense, Dámaso Larraburu, hoy operador massista. En el sciolismo no ocultan la posibilidad que en diciembre Bevilacqua pase a trabajar para Sergio Massa. La situación incomoda al gobierno toda vez que, si eso sucede, Breitenstein deberá dejar el ministerio de Producción para volver a ocupar el sillón municipal. Hay más señales claras que alientan las especulaciones. Bevilacqua no le puso al cuerpo a la campaña de agosto. “Mi decisión fue no involucrarnos, considerando que se trataba de elecciones primarias. Por eso preferí no gastar en publicidad”, se excusó días después, cuando ya las críticas por el cuarto lugar del Frente para la Victoria arreciaban. A su vez, lejos de excusarse, redoblaba su perfil confrontativo. "Soy dueño de pararme donde quiera", respondió tras la elección ante una pregunta sobre un eventual pase al massismo. Además, un concejal de Bevilacqua, Rafael Morini, ex secretario de Promoción Social de Bahía Blanca que se fue tras un escándalo con el programa Carnes para Todos, ya aseguró su pase al massismo.
Copyright La Politica Online SA 2015.
|
|
|
Primo
Precedente
2 a 9 de 9
Successivo
Ultimo
|
|
|
|
©2025 - Gabitos - Tutti i diritti riservati | |
|
|