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General: FRANCISCO ORDENÓ ABRIR LOS ARCHIVOS DEL VATICANO SOBRE LA DICTADURA
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De: Ruben1919 (message original) |
Envoyé: 22/04/2015 23:16 |
Francisco ordenó abrir los archivos del Vaticano sobre la Dictadura
Así lo contó el Sumo Pontífice, cuando le preguntaron sobre los documentos que tiene la Santa Sede
El papa Francisco aseguró hoy que la Iglesia Católica “está abriendo” los archivos del Vaticano sobre la última Dictadura militar argentina. Se trata de documentos que podrían aportar información para esclarecer las causas judiciales que investigan los años más sangrientos de la vida social y política del país en las últimas décadas.
Jorge Mario Bergoglio se refirió al tema cuando Angela Boitano, presidenta de la Asociación Argentina de Familiares de Desaparecidos, le preguntó cuándo tomarían la decisión de abrir los expedientes. “Lo estamos haciendo”, contestó.
La conversación entre Boitano y el pontífice se produjo hoy al término de la audiencia general que Francisco celebra cada miércoles en la plaza de San Pedro y durante su breve encuentro le formuló dos preguntas, consignó la agencia EFE.
"Le dije 'padre Jorge, ahora me gustaría hacerle dos pedidos como papa Francisco. El primero es la apertura de los archivos' y entonces él me dice, bueno, eso lo estamos haciendo y a medida que vayan pidiendo lo tienen", recordó Boitano en declaraciones a Efe.
En segundo lugar, preguntó al pontífice si "se podrá lograr una autocrítica de la jerarquía eclesiástica argentina por su actuación en la dictadura" y, según refirió, el papa le dijo que "se está preparando".
"En eso estamos. Tuvimos una reunión con un señor y hace un mes que se está preparando", dijo el pontífice según la entrevistada, que aseguró no recordar el nombre del "señor" con el que se reunió el Papa.
En relación con la apertura de los archivos de la Santa Sede para esclarecer sucesos cometidos durante la dictadura, Boitano dijo saber "positivamente" que "en dos o tres juicios" la aportación de la Iglesia fue esencial para que los tribunales argentinos condenen diversos delitos de lesa humanidad.
Entre ellos recordó el reciente juicio de monseñor Enrique Angelelli, cuyo asesinato en 1976 quedó aclarado gracias a una carta que el obispo envió al Vaticano poco antes de su muerte y que fue desvelada a petición del Papa el pasado año.
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LESA HUMANIDAD
El Papa Francisco ordenó abrir los archivos de Vaticano sobre la última dictadura en Argentina
Se podrá acceder a la documentación a través de una solicitud judicial, informó Cafiero, el embajador argentino ante la Santa Sede.
FOTO TOMADA DE ARGUMENTS.ES
CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco ordenó que se abran los archivos del Vaticano en las investigaciones que requieran de la información con el objetivo de conocer el destino de personas que desaparecieron durante la última dictadura militar en Argentina, informó el supplemento Vatican Insider, del diario Lastampa.ir
Según el embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero: "entre varios artículos cambiados que se hicieron en los últimos días en las leyes del Vaticano se prevé una asistencia especial a la justicia. Por lo tanto, con una solicitud judicial de Argentina se puede ingresar a los archivos llamados secretos aunque en realidad son privados del Vaticano, ahí se puede obtener información sobre algún caso preciso".
Antecedente
En junio la Santa Sede aportó dos documentos en su poder relacionados con el asesinato del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, en 1976. Se trató de una carta y un informe enviados por el propio prelado al entonces nuncio apostólico en Buenos Aires, Pío Laghi, pocos días antes de su muerte el 4 de agosto de aquel año. Su homicidio pretendió ser camuflado como accidente de tránsito.
Los papeles custodiados por casi 40 años en los archivos vaticanos y sacados a la luz a instancias de Francisco, se convirtieron en pruebas clave que aseguraron la condena de prisión perpetua a los militares Luciano Menéndez y Luis Estrella.
"El Vaticano decidió abrir sus archivos cuando exista una solicitud judicial específica, esto no es poco porque significa que las solicitudes han provocado movimientos positivos. Son respuestas que el Papa está dando", sostuvo Carlos Cherniak, ministro de la embajada en Italia y responsable del proyectos en materia de derechos humanos.
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"Con Francisco recuperamos la confianza en la Iglesia"
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reconoció que aunque no existe "una desclasificación masiva de archivos" de parte del Vaticano, cada vez que se solicita información vía judicial, ésta se obtiene. Además agradeció la colaboración de José María Arancedo para dar con la identidad de los nietos nacidos en cautiverio. "Estamos revisando juntos las partidas de bautismo y los datos que están en poder de la Iglesia”, precisó.
Durante un reportaje concedido a Radio del Plata, Carlotto afirmó que "la relación con la Iglesia argentina cambió y ahora es muy buena". Un día después del encuentro que mantuvo Angela 'Lita' Boitano, integrante de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, con el jefe de la Iglesia Católica en Roma, en el cual Jorge Bergoglio le adelantó que “la Iglesia abrirá sus archivos y llevará a cabo una autocrítica del rol que tuvo durante la última dictadura cívico militar”, Carlotto precisó que "el procedimiento que se aplica ahora en el Vaticano es abrir los archivos sobre un caso determinado cuando existe un pedido de parte de la Justicia. Es un tema que se maneja con mucha prudencia”.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reconoció que aunque no existe "una desclasificación masiva de archivos" de parte del Vaticano, cada vez que se solicita información vía judicial, ésta se obtiene.
Algo es algo. Pero no es suficiente.  
Es que si desclasifican masivamente los archivos, más de una sotana será llevada a juicio por complicidad en los crímenes de lesa humanidad (incluido Bergoglio).
Ellos aportarán ciertos datos, pero seguirán ocultando su participación activa durante el Genocidio.
Nunca habrá justicia si la verdad permanece en las tinieblas.
SALUDOS REVOLUCIONARIOS  
(Gran Papiyo)
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Por qué no haces la prueba ...denuncias un caso concreto ...aportas siquiera un testimonio contra el Papa y pides que se ordene abrir los archivos correspondientes ....No te quedes en los prejuicios ... se requieren hechos .... Y después hablamos !! |
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Qué más pruebas querés, después de todo lo que pasó ??????
Hace años que se viene denunciando a Bergoglio, por diferentes casos. Pero su condición de Cardenal antes, y su investidura de Papa ahora, le han permitido escurrirse de la Justicia.
Lunes, 6 de junio de 2011
Opinión
Bergoglio en su laberinto
Por Carlos Pisoni *
Un nuevo hecho de impunidad vuelve a marcar la siniestra y cómplice relación entre la Iglesia Católica argentina y la dictadura cívico militar: el cardenal Jorge Bergoglio fue citado a declarar en el marco del juicio a genocidas por el plan sistemático de robo de hijos de desaparecidos.
Bergoglio fue convocado en calidad de testigo, a partir del testimonio de Estela de la Cuadra, hija de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, quien además sigue buscando a su sobrina, Ana. En el marco del juicio a cargo del Tribunal Oral y Federal (TOF) número 6, Estela manifestó que el cardenal estaba al tanto de su caso y que a través de sus gestiones pudo saber que su hermana Elena había parido una nena. “¿Por qué no lo citan? ¿No amerita que diga qué pasó con Ana de la Cuadra?”, dijo ante los jueces.
Estela dio detalles sobre la búsqueda de su sobrina, arrebatada de los brazos de su madre, mientras estaba secuestrada en la comisaría 5ª de La Plata. “¿Qué pasó con Ana? ¿Qué pasó con todos los niños?” Sobre esto debería hablar Bergoglio y eligió hacerlo por escrito, de espaldas a la sociedad, evitar ir a una audiencia pública.
El cardenal huye de la Justicia. Ya se había excusado de presentarse a declarar en la megacausa ESMA, aunque el TOF 5, haciendo una excepción a la regla, decidió ir hasta el Episcopado a tomarle declaración, en la que sostuvo que se enteró de la apropiación de menores hace tan solo diez años, algo que se contradice con la declaración de Estela de la Cuadra.
Ahora, en la causa por el plan sistemático, vuelve a las evasivas, esta vez amparándose en el artículo 250 del Código Procesal Penal, que justifica a los altos dignatarios de la Iglesia a declarar por escrito, siendo así el único testigo que lo ha hecho por esta vía en esta causa. Tiene motivos para huir y no enfrentarse a la mirada de las familias que buscan a los hijos de desaparecidos que fueron robados al nacer y que hoy podrían tener su verdadera identidad si gente como Bergoglio diera la información que tiene.
Tal como investigó y denunció este diario, y como lo hizo en su momento el ex presidente del CELS Emilio Mignone, hay pruebas más que suficientes para que el cardenal tenga que dar cuentas ante la Justicia por su actuación durante la dictadura. Al caso de De la Cuadra se le suma el de los jesuitas, entre los que se encontraban Jalic y Yorio, secuestrados, torturados y detenidos en la ESMA, y posteriormente liberados por la presión internacional. Las víctimas y sus familiares, así como los archivos desclasificados, complicaron al cardenal y lo relacionaron con el secuestro de sus discípulos jesuitas. Otro hecho, relacionado con el anterior, la desaparición de siete catequistas militantes de la JP, entre los cuales había dos embarazadas que también estuvieron en la ESMA, guarda un manto de sospechas aún mayor.
Bergoglio propone el perdón y la reconciliación. Bergoglio propone el olvido: no revisar el pasado. Tiene motivos para hacerlo: está en su laberinto. Veremos si el Poder Judicial, como ha hecho hasta aquí, sigue indicándole la salida o si finalmente seguirá ejerciendo la religión, pero tras las rejas.
* Integrante de Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (Hijos).
SALUDOS REVOLUCIONARIOS  
(Gran Papiyo)
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Martes, 9 de noviembre de 2010
El cardenal Bergoglio declaró por el secuestro durante la dictadura de los jesuitas Yorio y Jalics
Cuatro horas de evasivas y respuestas escuetas
Los abogados querellantes consideraron que el titular del Episcopado fue “reticente” en su declaración. Sin dar precisiones, Bergoglio dijo que “estaba instalado que los curas que trabajaban con los pobres eran zurdos”.
Por Alejandra Dandan
Cardenal Bergoglio
Los abogados querellantes abandonaron la audiencia de largas cuatro horas con el cardenal Jorge Bergoglio convencidos de que el jefe de la Iglesia Católica no sólo no dijo nada: “Cuando alguien es reticente está mintiendo, está ocultando parte de la verdad”, expresó al salir Luis Zamora, abogado de una de las querellas que impulsan el juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino de la ESMA. Bergoglio había sido citado por el Tribunal Oral Federal 5 para declarar como testigo por el secuestro de los jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics cuando se desempeñaba como principal de la Compañía de Jesús, durante la última dictadura. Una testigo aseguró en el juicio que el cardenal les quitó la protección y terminó dejándolos en manos de los represores.
La declaración de Bergoglio fue larga, monocorde y evasiva, describió Myriam Bregman, de Justicia Ya! El arzobispo declaró en la sede de la Curia Metropolitana, tras negarse a dar testimonio público en los Tribunales de Comodoro Py. Durante su relato, a ojos de los presentes, el cardenal pareció tomarse el trabajo de no mencionar ningún dato que pudiera arrojar luz sobre lo que pasó con los jesuitas. Dio “pocas precisiones –dijo Zamora–. Nunca las cosas tenían nombre y apellido ni hubo constancias escritas de lo que él decía”. Para el abogado, el cardenal “no pudo justificar por qué esos dos sacerdotes quedaron en una situación de de-samparo y expuestos”. Con el testimonio, “ha quedado demostrado en forma muy contundente el rol tan siniestro de la Iglesia”, durante la dictadura. Bregman agregó que “marcó además un hilo de continuidad con la actitud de la Iglesia durante estos gobiernos constitucionales porque, a pesar de estar mencionado en otras causas, como la de Christian von Wernich, nunca se presentó a declarar”.
Zamora, quien convocó a Bergoglio como testigo, inició la rueda de preguntas. Le preguntó en qué año y circunstancias conoció a Yorio y Jalics. “A Yorio lo habré conocido en el ’61 o ’62 en el Colegio Máximo, después él fue profesor mío de teología”, respondió. Señaló que el Colegio Máximo era la casa de estudio de los jesuitas. Y que a Jalics lo conoció en el ’61, en ese mismo lugar. Fue profesor de filosofía de Bergoglio. “Durante mis dos primeros años lo tuve de consejero espiritual”, dijo.
“¿Había acusaciones de algún sector, especialmente dentro de la Compañía de Jesús, sobre la forma en que cumplían sus tareas?”, preguntó Zamora. “Nada en particular”, indicó, escueto, el arzobispo. “En aquella época, todo sacerdote que trabajaba en el sector más pobre era blanco de acusaciones de parte de algunos sectores. En junio de 1973 viajé a La Rioja con el anterior provincial para intervenir con los jesuitas que trabajaban con los pobres. Era muy común que alguien que iba a trabajar con los pobres fuera considerado zurdo. Eso no se acabó en esa época”, indicó. Eran “acusaciones de tipo ideológico por pertenecer a una organización subversiva por parte de gente sensata”.
“Cuando dice acusación de diversos sectores, ¿de quiénes habla?”, le preguntaron. “Gente que no estaba de acuerdo con esta opción pastoral. No sectores, gentes”, indicó. Zamora le pidió precisiones, nombre y apellido de quienes impulsaban ese cuestionamiento. “Era un cuestionamiento general, a todos los sacerdotes que tenían esa vocación”, generalizó. “De sectores diversos. En las comunidades hablaban, en los sectores, en algunas parroquias. Sectores de la Iglesia. Y también de afuera, uno le resta importancia, porque dice: ‘eso no es verdad’, pero ya está instalado”. Le volvieron a preguntar y agregó: “Estaba instalado eso: que los curas que trabajaban con los pobres eran zurdos. Antes del golpe militar también”.
Así fue el testimonio, preguntas, dos palabras de respuesta y constantes repreguntas. “Los padres Jalics y Yorio dejan la compañía antes del golpe”, dijo. “¿Pero cuándo?”, le preguntaron. Y luego de algunas vueltas, Bergoglio dijo que para buscar un punto referencial podría hablarse de la muerte del padre Carlos Mugica, antes del golpe.
–¿Recuerda haberse visto con el padre Jalics en varias oportunidades por las acusaciones que Yorio y él recibían?
–Sí, y no sólo con ellos dos, sino con todos los jesuitas que trabajaban sobre ese frente, para ver la manera de seguir actuando.
–¿Qué les comentaron?
–Siempre les dijimos de tomar medidas prudenciales.
Más adelante, explicó: “Recomendaciones de cómo ir actuando, cómo cuidarse. No ir solos cuando iban al barrio. Si llegaban de noche, que lleguen acompañados. Lo del padre Mugica fue muy traumático y marcó una dirección”.
–¿Estaban muy preocupados?
–En esa fecha, a fines de 1975 y principio 1976, percibí preocupación normal de todos los sacerdotes que trabajaban sobre esta opción.
–Como provincial, ¿les pidieron a Yorio y Jalics disolver el trabajo que realizaban en el Bajo Flores?
–Sí y no. Disolver la comunidad del barrio Rivadavia, por una política de reordenamiento de las provincias, porque las pequeñas comunidades se disolvían. No, en cuanto a que dejaran de trabajar en el barrio 1-11-14. Podían seguir trabajando.
Cuando le preguntaron a Bergoglio si él había hecho gestiones o reclamos por sus jesuitas, dijo que no había hecho ningún trámite judicial o administrativo. Que todas las gestiones las hizo dentro de la Iglesia. Y cuando le pidieron documentos de esos registros, explicó que se hacían por teléfono. Después de insistir, los abogados lograron que el cardenal se comprometiera a buscar para saber si había quedado alguna documentación dentro de la Iglesia de alguna de esas gestiones. Zamora adelantó ayer que los propios querellantes van a evaluar la posibilidad de pedir los archivos. Entre sus explicaciones, Bergoglio también dijo que vio dos veces a Jorge Rafael Videla y dos a Emilio Eduardo Massera para pedirles por los sacerdotes.
Pidió parar el “verdugueo”
Luego de declarar ante la Justicia, el cardenal Jorge Bergoglio presidió la misa de apertura de la asamblea del Episcopado, en la que advirtió contra “la suficiencia”, “el imponerse con mal trato” y “el verduguear”, que consideró son formas de conducción que “dispersan” y “escandalizan” al pueblo, al proponer a los obispos que consoliden un estilo basado en la mansedumbre. “La mansedumbre no agrede ni menosprecia a ninguno. Como hija de la caridad, es paciente, es servicio, no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, sino que se regocija con la verdad; todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, subrayó. Bergoglio utilizó pasajes bíblicos para reclamar cambios de estilo. “Tengamos cuidado de no convertirnos en jefes y patrones al estilo de los que denuncia el profeta: ‘jefes que son leones rugientes, jueces que son lobos nocturnos que no dejan nada para roer a la mañana; profetas fanfarrones, hombres traicioneros; sacerdotes que han profanado las cosas santas y han violado la ley, e injustos que no conocen la vergüenza’”, precisó.
SALUDOS REVOLUCIONARIOS  
(Gran Papiyo)
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Quisiera ver siquiera la parte resolutiva de los fallos o sentencias , autos de sobreseimiento temporal o definitivo ...relacionados con la presunta responsabilidad de Bergoglio como cómplice de delitos contra derechos humanos ...para poder creer en lo que dices ... |
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Viernes 19 de septiembre de 2014
Estela de la Cuadra: “El rol de Bergoglio fue proteger a los ejecutores de la dictadura”
Estela de La Cuadra es tía de Ana Libertad, la última de las nietas recuperadas por las Abuelas de Plaza de Mayo. La Izquierda Diario habló con ella sobre la complicidad del actual Papa Francisco con la dictadura y particularmente con la apropiación ilegal y el robo de la identidad de su sobrina en 1977. Se puede ver también la carta con la que Bergoglio "derivó" el caso De La Cuadra a miembros de la curia íntimamente relacionados con la represión en La Plata.
- ¿Qué sentís y pensás sobre la recuperación de tu sobrina Ana Libertad, la hija de Elena?
Es una situación muy rara. Aunque a una sociedad atravesada por el genocidio esto le pase seguido, no es de todos los días que le pase a una persona en particular. Pero ella hizo que fuera hermoso. Ella es muy alegre, muy linda y optimista. Toda la familia está contenta.
La alegría y el cariño de la gente es muy fuerte. Ya había estado eso de manera notoria con Ignacio Guido, el nieto de Estela de Carlotto. Y sobre esa “ola” aparece Ana. Es muy lindo.
En particular a mí me remite siempre a mi hermana, mi cuñado, mis hermanos, mi marido y todos con los que compartí una lucha y hoy faltan. En este tiempo llamaron muchas madres y abuelas, compañeras de mi mamá, haciendo referencia a que "Licha" no vivió para abrazar a su nieta. Y yo me daba cuenta que la aparición de Ana las llevaba a mi vieja, que era su compañera de militancia. En mi caso, marcadamente, me vuelven a mi hermana, mi cuñado y todos los demás.
Por el momento no puedo hablar mucho más, ya que hay procedimientos judiciales en marcha y la necesidad de preservar algunas cuestiones. Pero ella está muy bien.
- ¿Esto ayuda a seguir buscando a las cuatrocientas personas apropiadas que todavía no recuperaron su identidad?
Tanto Ana como el mismo Ignacio Guido buscaron su identidad de forma voluntaria. Eso demuestra que muchos de aquellos niños, hoy hombres y mujeres, fueron revirtiendo la situación creada por el perverso plan sistemático de la dictadura. Y eso en parte fue gracias al trabajo de apertura de la Abuelas, que desde muy temprano interpelaron a la sociedad, por las más diversas vías, diciéndole a la gente “ayúdennos a encontrar a estos niños”. Y el pueblo fue muy receptivo.
Habrá que ensayar otros caminos y otras formas para encontrar a esos cuatrocientos que faltan. Soy consciente de eso y hasta hace pocas semanas yo era parte de esas familias. Azarosamente se van dando estas combinaciones. Por eso no es menor que ya se hayan encontrado ciento y pico.
- Vos acusás a Jorge Bergoglio por su complicidad directa alrededor del secuestro y desaparición de tu hermana, en ese entonces embarazada de Ana. ¿Cómo fueron esos hechos transcurridos en 1977?
En septiembre del ’76 ya habían secuestrado a mi hermano Roberto José, obrero de YPF, con lo que mis padres venían haciendo habeas corpus y otras cuestiones. En febrero del ’77 secuestran a mi hermana Elena, embarazada de cinco meses, y a su marido Héctor que era obrero metalúrgico y ya había tenido que dejar Propulsora por la situación. En ese mismo lugar secuestran al “Negro” Bonín, que había sido de la Comisión Interna del Astillero Río Santiago y a varios compañeros más.
Ahí a mamá y a papá se les “quemaron todos los papeles”. ¿Cómo hacían con el tema del embarazo? Entonces fueron a la Iglesia, como gran parte de los familiares de desaparecidos, a buscar instintivamente una respuesta a un lugar de poder, más allá de las convicciones religiosas. Y la Iglesia tenía la pretensión de encauzar estas luchas, de manejarlas. Por recomendación de un sacerdote, mis padres van al Vicariato Castrense que ya había organizado en la Iglesia Stella Maris de Retiro la recepción de los familiares. También fueron la madre del “Negro” Bonin, de “Pancho” Fraccarolli y de otros compañeros caídos en ese momento. Allí hablan con Emilio Graselli, que era el secretario privado del vicario castrense Tortolo y le piden por mis hermanos Roberto y Elena. Graselli los vuelve a citar para unos días después y les da una tarjetita. Cuando lo vuelven a ver Graselli no les da respuesta por Roberto, porque de su desaparición “hacía mucho tiempo ya”. Pero de Elena les dice que está detenida en las afueras de La Plata, aunque no le especifica dónde (para que no “empiecen a dar vueltas por ahí”) y les reprocha por qué no le habían dicho que estaba embarazada. Mis viejos se van sin más respuestas que esas.
En ese invierno del ’77, producto de que entre los familiares ya se empezaban a encontrar, mis padres se entrevistan con Hebe de Bonafini (madre de Raúl, compañero de mi hermano en YPF) y comienzan a ir a la Plaza de Mayo.
Ese mismo junio mi otra hermana, Soledad, se fue exiliada junto a su marido a Italia, donde se encuentra con otro de nuestros hermanos. Papá entonces le dice a ella que intente contactar a Pedro Arrupe, quien era entonces la autoridad más importante de los jesuitas a nivel mundial y con quien los De La Cuadra teníamos una larga relación familiar. Mis hermanos piden una entrevista de inmediato y a los pocos días viajan a Roma. Arrupe los recibe, le cuentan toda la situación de Roberto y Elena embarazada, y él se compromete a hablar con el Provincial de los jesuitas en Argentina, que no era otro que Jorge Bergoglio, para que se ocupe del tema. Así llegamos a octubre del ’77 cuando finalmente papá se entrevista con Bergoglio en San Miguel, donde está el centro de los jesuitas.
En esa entrevista Bergoglio le da una carta a papá derivándolo a Mario Picchi, el obispo auxiliar de La Plata. Picchi era el segundo de Monseñor Plaza, el confesor de Ramón Camps y capo de la represión en La Plata. Carta en mano, papá se entrevista con Picchi y le relata la situación de nuestros familiares desaparecidos. Y Picchi le dice “está bien, yo voy a ver a Tabernero”, que era el subjefe de la Policía Bonaerense.
Tabernero le dice a Picchi que el hijo de Elena fue entregado a una “buena familia”, que lo iban a criar bien y demás. Y que de la situación de mis hermanos “ni hablar”. Picchi le informa eso a papá y le dice que en diciembre iba a consultarle a Enrique Rospide, un enlace de inteligencia del destacamento 101 de La Plata con la DIPBA. Rospide le confirma a Picchi lo mismo que había dicho Tabernero, tanto sobre el destino de la nena como de la situación "irreversible" de los adultos.
Entonces, ¿cómo sabía Begoglio en 1977 a quién derivar? ¿Y cómo Picchi sabía que tenía que llegar al coronel de inteligencia Rospide? ¿Qué se dijeron después? ¿Cómo es eso de “yo te mando esta cartita”?...
Por eso en 1999 pedimos que abran los archivos del Vaticano y del Episcopado. ¿Qué es lo que no sabe de todo eso Bergoglio? ¿De qué no se enteró en ese mismo momento?
Supongamos que en ese momento no le dio el cuero. Pero entre el año 2000 y el 2013, con plenos poderes en la Iglesia y en un contexto donde se ventilaba todo, ¿por qué no dijo todo lo que sabía? Al contrario, su respuesta fue dejar que Von Wernich siga dando misa. Para no hablar del padre Grassi, de quien era confesor.
- ¿Por qué creés que él, incluso en instancias judiciales en las que fue testigo, dijo que no se había enterado de esos casos hasta bien entrada la democracia?
La Iglesia Católica argentina siempre fue, y lo es aún hoy, una parte inescindible del Estado. En 1957 la misma Iglesia consagró el Vicariato Castrense, por la misma época en la que se termina de cristalizar el proyecto de canalizar al Ejército por la escuela represiva francesa. Eso implica que, por esa íntima relación con las “guerras modernas”, los capellanes castrenses como parte selecta de la Iglesia formaran parte de la represión. Hoy vemos que en más de un juicio en diferentes regiones del país, esos capellanes durante la dictadura cumplieron un importante rol de inteligencia.
El Vicariato Castrense depende de gobierno colegiado de la Iglesia Católica argentina que, a su vez, es estrechamente dependiente del Vaticano. Entonces, si yo que soy una ama de casa te estoy diciendo todo esto, ¿qué es lo que no sabían ellos? Si ellos fueron el sostén de esa represión. En las mismas causas está demostrado. Por ejemplo en Bahía Blanca, en las reuniones que se hicieron en el ’75 en las bases navales, se explicaba cómo la Iglesia ya había encontrado la solución para un problema que se les planteaba por el tipo de represión que había. Ahí decían que la solución era tirar a los secuestrados al mar, ya que era “lo más cristiano que hay”.
Cuando en 2007 se da el juicio a Von Wernich yo interpelé a Bergoglio para ver qué tenía para decir sobre esto. Y él responde unos días después que una oveja descarriada la tiene toda organización. Pero eso no es verdad y él lo sabe. Cuando allá por el año 2000 Bergoglio asume como autoridad máxima de la Iglesia llega a concentrar los tres cargos más poderosos: Cardenal Primado de Argentina (el premio mayor), presidente de la Asamblea Episcopal y, el tercero, Vicario Castrense. En una institución que tiene dos mil años, ¿cómo alguien llega a concentrar semejante poder?
Entonces, ¿qué es lo que no sabía Bergoglio? ¿Cómo es que dice que “no sabía nada”? No. Que no se burle de mis viejos. Eso es indignante.
- ¿Qué le exigirías hoy a Bergoglio que haga, desde el lugar de máximo poder que ocupa, para aportar a la verdad y la justicia?
Yo no tengo nada que pedirle. Él aportó a oscurecer todo. Se encargó de ocultar sistemáticamente y de ser parte de ese manto que intentaron poner los militares. Yo lo que quiero es acceder a los archivos del Episcopado, del Vicariato Castrense y de todas y cada una de las instancias a las que podamos llegar.
- La apertura de los archivos sería una posibilidad incluso de llegar a los cuatrocientos nietos que hoy siguen apropiados.
Por supuesto. Ahí lo tenemos a Horacio Verbitsky, que estudió sesudamente y documentó mucho, que tuvo acceso a algún que otro papel de archivo y vemos cómo esos papeles valen oro. Hace poco lo vimos con esas actas que se encontraron en el Edificio Cóndor. Pero en realidad el Estado está en todos lados.
Por eso cuando pienso en mis padres, en Elenita y en tantas mujeres que parieron en esas condiciones terribles, llego a la conclusión de que nada les impacta, que nada les importa y que su rol fue proteger a los ejecutores.
- ¿Por qué creés que el gobierno nacional tuvo un cambio abrupto respecto a Bergoglio, pasando de tenerlo como enemigo a gran aliado una vez que lo nombraron Papa?
Habrá razones de Estado. No sé. A mí me sigue doliendo todo esto y me remito a esta parte y hasta me permito ser “irrespetuosa”. Tengo muy cerca la rabia respecto al trato a mis viejos y por eso digo que tiene una responsabilidad tremenda Bergoglio.
- Cuando lo nombran como el “Papa humilde”, el “Papa de los pobres”, ¿qué pensás?
¿Lo hacen “bueno” unos zapatos gastados? No. Humilde nada. Fijate la “humildad” de Bergoglio que para atestiguar en el juicio por los sacerdotes Jalics y Yorio, en la Causa ESMA y por el plan sistemático de robo de bebés en el caso de Ana, hizo que se armara el Tribunal en su oficina, con jueces, fiscalía y querellas. ¿De qué humildad me hablan? ¿De qué igualdad ante la ley? Nosotros, hasta el día de hoy, no somos iguales a ellos ante la ley.
Cuando nosotros lo citamos no sólo que no concurrió como cualquiera, sino que no quiso que nosotros fuéramos al Episcopado y hasta pidió que las preguntas se las mandaran por escrito. Esas prerrogativas las tiene poca gente en Argentina. Para no hablar de la jubilación que tiene, sin nunca haber trabajado, concedida por Videla.
- Con tantos años de lucha, ¿qué mensaje tenés para la juventud?
Que hay seguir luchando en base al propio esfuerzo. Que hay que mirar a nuestros iguales y entre nosotros ver cómo solucionamos nuestros problemas. Porque siempre está el fantástico riesgo de mirar para arriba y que los distintos poderes se nos vuelvan inasibles. Si volviera a nacer volvería a hacer lo mismo. Alguien dijo alguna vez que la revolución es un sueño eterno. Pero es también una necesidad de los pueblos.
Producción y fotos: Alejandra Toledo
SALUDOS REVOLUCIONARIOS  
(Gran Papiyo)
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Message 9 de 13 de ce thème |
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Los archivos que esconden las sotanas
En cada nuevo juicio contra militares o civiles por los crímenes cometidos durante la última dictadura la historia se repite. Inevitablemente las víctimas y los testigos identifican como parte de la maquinaria genocida a obispos, capellanes y párrocos.
A veces los hombres de sotana son mencionados como meros traficantes de información. Muchas otras como cómplices directos y hasta partícipes de desapariciones y torturas.
Como relató en detalle Estela de La Cuadra a La Izquierda Diario, hasta el mismo Papa Francisco encubrió y sigue encubriendo a responsables de desapariciones y del robo de bebés.
Pero más allá de los nombres y los hombres, lo que la historia se empecina en sacar a la luz es la estrecha relación entre la Iglesia Católica Argentina y el genocidio que dejó un saldo de 30 mil personas desaparecidas y la apropiación de 500 niños y niñas. Una relación que esa misma institución milenaria mantiene silenciada hasta hoy y que bien podría develarse en toda su magnitud si se abrieran los archivos que siguen guardados bajo siete llaves en las sedes eclesiásticas.
El obispo quemado
Esta semana se conoció que el fiscal Federico Delgado le pidió al juez federal Julián Ercolini que cite a declaración indagatoria a Emilio Grasselli, quien fuera secretario del Vicariato Castrense y a su vez capellán del Ejército en tiempos de Videla y Massera. De darse curso al pedido, ésta sería la primera vez que Graselli declararía como imputado y no como mero testigo en causas en las que se investigan los crímenes de la dictadura.
Pero desde hace décadas Graselli es mencionado por familiares y víctimas como uno de los máximos cómplices católicos del genocidio. De hecho, el pedido de Delgado se basa en informes profusamente documentados en los que el mismo Graselli reconoce que entre 1976 y 1980 atendió unos 2.500 pedidos de familiares de personas desaparecidas para que la Iglesia mediara ante el gobierno militar en pos de dar con el paradero de sus seres queridos.
Esos pedidos, realizados en entrevistas personales que el mismo secretario del vicariato mantenía con los familiares, terminaron conformando un abultado “fichero” que Graselli tuvo durante años en su poder. Demás está decir que esos pedidos desesperados nunca obtuvieron respuesta favorable. Por el contrario, los hombres y mujeres del fichero de Graselli nunca aparecieron y sus familiares siguen reclamando verdad y justicia.
Lo que no dijo en todos estos años el actual cura de la Parroquia de Nuestra Señora de Luján (ubicada en la porteña avenida Cabildo 425) es qué hizo durante esos años con toda la información que le era brindada por personas desesperadas y confiadas en “buenos oficios” de los representantes de Dios en la tierra. A los 83 años tal vez todavía confíe en que tiene de su lado a la Justicia Divina y no deba responder ninguno de sus horrorosos secretos a ningún mortal.
El Papa salvado
Monseñor Graselli no tuvo la misma suerte de Monseñor Bergoglio. Pese a la excelente relación que los unió durante años (en 2001 el entonces arzobispo de Buenos Aires puso a Graselli al frente de la parroquia castrense de Palermo en la que hoy sigue dando misa) el recorrido de ambos tuvo direcciones diferentes.
Hasta antes de ser ungido Papa, Jorge Bergoglio debió enfrentarse, sin quererlo, a su pasado. No sólo la carta que le enviara en 1977 a Monseñor Picchi lo involucra como testigo directo de desapariciones y robos de bebés, sino que miembros de su propia comunidad religiosa lo señalaron como responsable de haberlos entregado a los genocidas. Pero la bendición del Vaticano lo rescató y Bergoglio parece que ya nunca deberá dar cuenta de lo que sabe.
Dos veces Bergoglio tuvo que comparecer ante la Justicia para atestiguar por crímenes de lesa humanidad. La primera fue en noviembre de 2010, en el marco del juicio por la megacausa ESMA y por las desapariciones de los curas jesuitas Francisco Jalics y Orlando Yorio. La segunda fue en junio de 2011 en un juicio por el plan sistemático de apropiación de bebés.
Ante ambas citaciones, el entonces cardenal primado de la Argentina hizo uso de un privilegio exclusivo de unas pocas personas. Amparado en el artículo 250 del Código Procesal Penal, como “alto dignatario de la Iglesia” Bergoglio solicitó atestiguar por escrito, para lo cual se le debían enviar las preguntas de forma anticipada. Así evitaría enfrentarse a querellantes y abogados dispuestos a indagar más allá de lo preestablecido.
Sin embargo la presión de las querellas obligó a los jueces del primero de los procesos a montar una sala de audiencias en las propias oficinas del Arzobispado de Buenos Aires. El Código permite que el privilegiado no concurra al juzgado, pero también habilita a que dé testimonio en su lugar de pertenencia. Así, aunque no lo haya querido, debió recibir en la propia Catedral Metropolitana a jueces, fiscales y querellas para hablar de lo que no quería.
Como lo explicaron entonces Myriam Bregman y Luis Zamora, abogados de las querellas que participaron de esa audiencia, Bergoglio aprovechó la situación para no dar más que respuestas evasivas y vaguedades. “Cuando alguien es reticente está mintiendo, está ocultando parte de la verdad”, concluyó Zamora. “De aquella audiencia salimos todos muy consternados (…) Nuestra sensación fue que Bergoglio no era un ‘igual’ que estaba declarando como un testigo que quería colaborar”, completó Bregman.
¿Y los archivos?
Meses después de aquella extraña audiencia judicial, que hasta contó con la Virgen María como “custodia” del cardenal, concluía uno de los juicios por crímenes en la ESMA. Allí la querella de ex detenidos-desaparecidos declaró que la de Bergoglio “fue unas de las testimoniales más difíciles que tuvimos que afrontar, sin duda. Decenas de referencias hechas a medias que demostraban un gran conocimiento sobre hechos que aquí se investigan pero también una gran reticencia a brindar toda la información. Jorge Bergoglio habló de archivos, valiosa información que esperamos que pronto se dé a la luz. Asimismo, mencionó que él tenía conocimiento que al momento de liberar a los sacerdotes Jalics y Yorio quedaban personas detenidas en la ESMA.”
De aquel juicio varios militares salieron condenados. Pero los meses pasaron y los archivos de los que había hablado Bergoglio nunca se dieron a conocer. Luego vendría la renuncia de Ratzinger al trono del Vaticano, la elección de Bergoglio como sumo pontífice y la consagración del catolicismo argentino como “faro” de la feligresía mundial. Y los archivos siguen bien guardados.
Probablemente Bergoglio nunca más sea llamado a declarar por lo que sabe. Y probablemente Graselli siga diciendo que él reza todos los días por las víctimas que no pudo ayudar a rescatar. Pero es en los cajones del Episcopado, del Vicariato y de las diferentes curias del país donde sigue guardada infinidad de documentos a los que víctimas y familiares esperan algún día acceder.
Archivos que no quieren ser abiertos. Ni por la jerarquía de la Iglesia ni por muchos de sus fieles con poder.
SALUDOS REVOLUCIONARIOS  
(Gran Papiyo)
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De: Quico º |
Envoyé: 25/04/2015 08:50 |
La verdad solo tiene un camino por mucho que el imperio quiera disimularlo y sus secuaces pregonarlo
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Eso de " Yo le mando esta cartita " expresión de Bergoglio para los padres de Estela de la Cuadra , una de las madres fundadoras de Plaza de Mayo ... con ocasión de la detención y desaparición de su hermana embarazada Elena y de su cuñado ...padres ambos de la nieta recuperada Ana Libertad .... repito " esa cartita ...." tenía que ver ni más ni menos que con el problemón de la jurisdicción eclesiática para investigar ...esclarecer y prestar ayuda a los católicos que sufrían en aquel momento de persecución...torturas...asesinatos ...desapariciones ..robo de niños etc etc .....Y eso de Jurisdicción y competencia es tema bien complicado en el Derecho canónico ....que hasta abogados prestigiosos desconocen porque nunca han llevado un caso que tenga que ver con tan espinoso asunto ....
Resulta que El Código canónico dice que el obispo respectivo es el máximo jefe dentro del territorio de su jurisdicción para investigar ..actuar y fallar sobre casos que allí ocurran ... Y solo tiene que dar cuenta de sus actos al Papa quien es el que lo nombra y puede destituir ...Cualquiera pensaría que el jefe provincial de los jesuitas u otra autoridad : arzobispos...cardenales etc podrían influir en una decisión de aquel obispo de La Plata , Mario Picchi sobre el secuestro ...desaparición de Elena de La Cuadra ...y del robo de su bebé ...y es eso lo que veo en Papiyo que piensa que Bergoglio pudo haber determinado la conducta a seguir en el tal caso pero ello es una conducta inapropiada que daría para una queja ante el Papa para ser tenida en cuenta , en su curriculum vitae ,contra quien se hace para futuros ascensos por ejemplo ....Nadie ...excepto el Pontífice puede meterse en los asuntos propios del Ordinario , que es como se llama al obispo respectivo .... y eso tenía que saberlo Bergoglio y por ello se desentendió del caso luego del envío de la cartita y dejo en Picchi la investigación y solución del caso de los De La Cuadra .-Si eso es complicidad para algun@s para mí es desconocimiento de lo que es la Jurisdicción eclesial .- |
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Perez Esquivel tras reunirse con el Papa: "Bergoglio no tuvo nada que ver con la dictadura"
VATICANO
El Premio Nobel de la Paz reiteró que Francisco "no fue cómplice" del gobierno militar, luego de versiones del oficialismo que intentaron vincularlo.
Francisco se reunió hoy con el argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, quien reiteró que el flamante Papa "no tuvo nada que ver con la dictadura" militar argentina y "no fue cómplice" del gobierno de facto.
"El Papa no tuvo nada que ver con la dictadura, no fue cómplice de la dictadura, no fue de los obispos que estuvieron más en la avanzada por la defensa de los derechos humanos, aunque prestigió más una diplomacia silenciosa, de pedir por los desaparecidos y los presos", dijo Pérez Esquivel durante una conferencia de prensa tras el encuentro con Bergoglio.
El Premio Nobel de la Paz contó además que Francisco le “expresó preocupación por reducir los índices de pobreza en el mundo trabajando junto a los pobres". Explicó así que “por este motivo me contó que optó por llevar el nombre Francisco como guía para su papado”.
"La reunión fue muy buena, hablamos de la situación general de la Iglesia, del mundo y de Latinoamérica", afirmó el Premio Nobel de la Paz. Y agregó: “El Papa me expresó su convicción por avanzar en la verdad, la justicia y la reparación del daño hecho por las dictaduras”.
Cuando voces cercanas al Gobierno aludieron a presuntas complicidades del ex arzobispo de Buenos Aires con la dictadura, Pérez Esquivel fue una de las primeras voces que salió en su defensa.
Las declaraciones del Premio Nobel de la Paz de 1980 –obtenido tras sus denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar– llegaron luego de que el diario Página/12 publicara una serie de notas en las que se sostenía que Bergoglio no defendió a dos curas jesuitas perseguidos durante la dictadura, que fueron detenidos y luego liberados.
Pérez Esquivel tuvo una primera reacción contundente ante la BBC: “Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no. Se lo cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía”.
En un artículo publicado en su sitio web fue algo más cauto: “Es indiscutible que hubo complicidades de buena parte de la jerarquía eclesial en el genocidio perpetrado contra el pueblo argentino, y aunque muchos con “exceso de prudencia” hicieron gestiones silenciosas para liberar a los perseguidos, fueron pocos los pastores que con coraje y decisión asumieron nuestra lucha por los derechos humanos contra la dictadura militar. No considero que Jorge Bergoglio haya sido cómplice de la dictadura, pero creo que le faltó coraje para acompañar nuestra lucha por los derechos humanos en los momentos más difíciles”, escribió.
Fuente: Agencias
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El Papa abrirá los archivos sobre la dictadura argentina
Francisco trabaja en una fórmula para ofrecer la información del Vaticano
El papa Francisco está muy pendiente de Argentina, recibe a personas relevantes de este país cada semana y tiene un papel destacado, en la sombra, en la política nacional. Ahora Francisco ha decidido tener un gran protagonismo en el asunto más delicado, el de los desaparecidos de la dictadura. El colaborador más estrecho del Papa, Guillermo Karcher, el hombre que suele utilizar para enviar sus mensajes a Argentina, ha confirmado en una entrevista a Radio América que Francisco está dispuesto a abrir los archivos de la Iglesia sobre la dictadura argentina y ya se está trabajando en una fórmula para hacerlo de manera generalizada. La Iglesia fue clave porque era el lugar al que llegaban las denuncias de las madres y familiares de desaparecidos y es probable que también se conserven las gestiones que hicieron los religiosos ante el régimen militar.
La semana pasada, Ángela Boitano, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, fue recibida por el Papa y anunció que Francisco le había garantizado que se abrirían los archivos. Pero el Vaticano no quiso confirmar ni desmentir. Ahora llega la confirmación oficial a través de Karcher, formalmente responsable de Protocolo y, en realidad, el hombre más cercano a Francisco. “El deseo del Papa es ese, que se haga algo, y para eso encargó a la Secretaría de Estado y se ha comenzado a trabajar en el tema de la desclasificación de los archivos del Vaticano relacionados con la dictadura argentina”, dijo Karcher a Radio América.
Pero esta asociación cree que además el Papa irá más lejos y colaborará para que la Iglesia argentina haga una auténtica autocrítica de su papel en la dictadura, en la que muchos religiosos colaboraron activamente con el régimen, cuyos dirigentes se declaraban profundamente católicos. El Papa, nada más ser nombrado, recibió críticas de colectivos de derechos humanos por su actitud en 1976 con dos religiosos de su congregación que fueron secuestrados y después liberados. Él siempre ha defendido que hizo todo lo posible por ayudarlos. “La voluntad política del Papa es clara, va a abrir los archivos y va a impulsar la autocrítica”, asegura Graciela Lois, una de las fundadoras de la agrupación que reclama al Pontífice abrir los archivos.
“Buena parte de la Iglesia, no precisamente Bergoglio, fue cómplice de la dictadura. La autocrítica es una necesidad. Creemos que se va a hacer. Y confiamos en que la apertura de archivos sea útil para conocer la verdad. Ya se han abierto algunas cosas y si hay una petición de un juez están dispuestos, pero lo importante es que ahora se va a hacer de manera generalizada. Nos han dicho que están en ello”, sostiene Lois.
Además, en este marco de revisar la historia trágica de su país, el Papa promueve la beatificación de algunos sacerdotes asesinados por la dictadura. Karcher aseguró que la apertura de archivos es un “trabajo muy serio, que es poner en orden todo lo que es el archivo vaticano para que se haga una búsqueda y se pueda ayudar a mucha gente”. “Va a llevar tiempo”, admitió Karcher, que destacó “lo hermoso de la voluntad positiva del Papa de dar luz a muchas situaciones que han quedado sin explicación”.
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