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General: EL ÚLTIMO VIAJE DE CARLOS APONTE ( héroe venezolano )
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De: Ruben1919  (Mensagem original) Enviado: 08/05/2015 20:38
El último viaje de Carlos Aponte

Muerte de aponteEste viernes se conmemora el aniversario 80 de la caída en combate del coronel venezolano Carlos Aponte Hernández, luchador antiimperialista que peleó contra los invasores yanquis bajo las órdenes de Sandino en Nicaragua y pasó parte de su exilio, por enfrentarse al tirano Juan Vicente Gómez, en La Habana.

Su muerte heroica sucedió el 8 de mayo de 1935 en El Morrillo, Matanzas cuando intentaba salir de Cuba junto al líder revolucionario Antonio Guiteras.

Invasor.cu reproduce un fragmento del libro A paso vivo. Carlos Aponte en Cuba, del periodista avileño José Antonio Quintana. Esta obra fue publicada por la Editorial Oriente en el año 2008.

MONUMENTOS VIVOS
Finalizaba el mes de febrero de 1970. Los cubanos estaban inmersos en una meta difícil de alcanzar: producir diez millones de toneladas de azúcar. Fueron días de grandes movilizaciones. El pueblo se hallaba en perenne tensión. Por carretera y ferrocarril se trasladaban miles de macheteros voluntarios hacia las regiones cañeras. En este contexto de efervescencia una noticia publicada en el periódico Granma, el día 27, acaparó la atención de la opinión pública: el gobierno revolucionario recibió los restos de Guiteras y Aponte.

La ceremonia oficial tuvo lugar en el despacho de Raúl Roa, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. Estaban presentes los comandantes Jesús Montané Oropesa y Jorge Serguera, el capitán Carlos Chaín, viceministro de Relaciones Exteriores y Jesús Hernández, director de la revista Moncada. Dos urnas de mármol gris, escoltadas por las banderas de Cuba y Venezuela, guardaban los restos.

¿Dónde habían estado los restos sagrados? La respuesta también se incluía en el texto periodístico.

Sentado en un cómodo sofá el Viejo García —José María García López— narró cómo secuestró las osamentas en 1937. La idea se le ocurrió mientras se hallaba preso por haber participado en un atentado fallido al sargento Mariano Faget. En la cárcel supo que algunos politiqueros pretendían durante las elecciones utilizar la memoria de Guiteras para ganar votos.

Con la intención de que la tumba de los héroes no fuera ultrajada decidió proteger los restos en un lugar seguro hasta que en Cuba hubiera un gobierno honrado que respondiera a los ideales del fundador de Joven Cuba. Con otros compañeros fue al cementerio y extrajo las reliquias. Una vez colocadas en un saco para no llamar la atención de los viajeros, tomó un ómnibus y se trasladó a La Habana.

Cuando se conmemoraba el décimo aniversario de la caída de los dos héroes en El Morrillo la prensa divulgó la noticia de que los restos de Aponte y Guiteras no se hallaban en el campo santo. Hasta ese momento se desconocía la acción de García.

El 8 de mayo de ese año la organización de Pioneros Auténticos develó un obelisco en el sitio donde murieron los combatientes. El texto expresaba: «Antonio Guiteras y Carlos Aponte cayeron en este lugar el 8 de mayo de 1935, víctimas de una traición y de los elementos reaccionarios enemigos de los ideales de cubanidad por ellos pensados. Los Pioneros Auténticos de Matanzas consagran esta lápida a la memoria de los valientes revolucionarios en el décimo aniversario de su muerte. 8 de mayo de 1945».

Este monumento desapareció en 1951. Volvamos a García.

En 1968 Francisco Aguilera, conocido por «el Negro e íntimo amigo del Viejo García,» develó este secreto a la dirección de la Revolución. Al principio García no confirmó la noticia. Pero meses más tarde accedió a entregar las reliquias que estaban en una vieja casa de madera, ubicada en la Calle 61, entre 96 y 98, en Marianao, donde García vivió durante un tiempo. El veterano revolucionario ocultó en el sótano, detrás de una falsa pared, un recipiente de zinc galvanizado con los restos, separados por una bandera cubana, hecha jirones como consecuencia de los años transcurridos.

«Estoy satisfecho porque estimo que he cumplido con un deber de cubano», dijo García con un brillo relampagueante en sus ojos negros y vivaces, mientras arqueaba sus pobladas cejas. Sus manos estaban en continuo movimiento y el rostro surcado por profundas arrugas.

Las palabras del Canciller de la Dignidad en el acto emocionaron a García, quien sintió que un gran peso se le quitaba de encima. Con sus 79 años a cuestas escuchó atentamente el breve discurso de Roa:

"En representación del Gobierno Revolucionario y el Partido Comunista de Cuba, el comandante Montané y quien les habla reciben hoy de manos del Viejo García los preciados restos de Antonio Guiteras y Carlos Aponte unidos, indisolublemente unidos, en el recuerdo y en la vida por vínculos que sellan la unidad combativa y la comunidad de aspiraciones del pueblo ya emancipado de Cuba y de los pueblos oprimidos y explotados de nuestra América (...) Como las cenizas de Julio Antonio Mella estos restos quedarán bajo la devota custodia de nuestro Partido hasta tanto se decida su público sepelio en el que estos héroes serán honrados con himnos de victorias y pabellones enhiestos (...)

El Morrillo en 1935HACIA LA TUMBA DEFINITIVA
Del museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial, trasladaron los restos a su mausoleo definitivo el 8 de mayo de 1975 cuando se conmemoró el aniversario 40 de la caída en combate de los héroes. Ese día se notaba desde bien temprano incesante movimiento en la institución ubicada en Refugio No. 1, entre Avenida de las Misiones y Zulueta, en La Habana Vieja. A las 2 y 45 de la tarde se escucharon los toques de «Atención» y «Silencio». Entonces comenzó el acto solemne.

La comandante Thelma Bornot, jefa de la Sección de Historia, de la Dirección Política del MINFAR, entregó las pequeñas urnas de mármol a ocho alumnos de las Escuela Militar Camilo Cienfuegos de La Habana. Escoltaban a los «camilitos» estudiantes de las Secundarias Básicas en el Campo y de la Academia Naval de la Marina de Guerra Revolucionaria. Llevaron las reliquias hasta un armón situado frente a la entrada principal del recinto. Una compañía de Guardiamarinas se hallaba en atención, con los fusiles en alto.

Había silencio absoluto cuando el mayor Vara cubrió las urnas con la bandera cubana. Luego la banda de música del Estado Mayor General interpretó las notas del Himno Nacional. En marcha solemne trasladaron los restos hasta la explanada del Castillo de la Punta. Allí esperaba a la comitiva un helicóptero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, encargado de llevar el armón a Matanzas.

El periódico Granma en su edición de 9 de mayo reseñó así las conclusiones del acto:

"Al frente de la solemne marcha, y a los acordes de música fúnebre, iban la banda del EMG, una compañía de guardiamarinas de la Academia Naval, con la banderas de esa institución en alto y seguidamente detrás de un yipi que arrastraba el armón, un numeroso público integrado por trabajadores, estudiantes, miembros de las FAR, niños pioneros, y viejos compañeros de lucha de Guiteras.

"Delante de varios cientos de personas, y de una guardia montada cerca del helicóptero por estudiantes del destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech; las urnas fueron montadas en la nave área por los mismos «camilitos», quienes se las entregaron a otros dos de sus compañeros para que las condujeran a la capital yumurina.
La ceremonia de entrega y traslado culminó con la interpretación de las notas del Himno Invasor, ejecutadas por la banda de Música del EMG.

"A las cuatro de la tarde las aspas del helicóptero se detuvieron en el polígono de las Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Matanzas. Dirigentes del Partido, de las organizaciones de masas y oficiales de las FAR recibieron a la tripulación. Las urnas fueron llevadas a un armón de artillería y cubiertas por la bandera nacional por integrantes de la Unidad de Ceremonias del EMG y «camilitos».

"Al ritmo de marchas fúnebres, del Himno Invasor y el de América Latina el desfile recorrió los dos kilómetros que distaba el fortín de El Morrillo. Al frente de la columna iban el comandante de brigada y Ministro del Interior, Sergio del Valle, el comandante Pedro Miret, asaltante al Cuartel Moncada y veterano de Playa Girón, y otros altos funcionarios del Gobierno y del Partido.

"Cuando se aproximaron al lugar donde cayeron los combatientes se incorporaron al cortejo Calixta Guiteras y otros compañeros de lucha del líder antiimperialista. La guardia militar rindió homenaje de atención en el fortín. Se escucharon las notas del Himno Nacional mientras los restos eran trasladados a un salón ubicado en el ala izquierda de la planta baja del edificio. Después el toque de silencio anunció que ya los colocaban en su tumba definitiva. Afuera, fusileros de la Unidad de Ceremonias dispararon tres salvas, seguidas por disparos de artillería. En el recinto se destacaban las banderas de Cuba y Venezuela. También las ofrendas florales enviadas por Fidel Castro, el Consejo de Ministros y el Comité Central del Partido Comunista. En la explanada de El Morrillo más de 8 mil matanceros escucharon el discurso de Sergio del Valle, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido, con el cual concluyó la ceremonia."

 


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