Esta pieza legal es una iniciativa que asumió con mucha determinación la presidenta de la República, Michelle Bachelet, no exenta de encontronazos, manipulaciones del delicado asunto y airadas polémicas en todos los escenarios de la nación austral.
Se amplían las libertades y los derechos (...) yo sé que algunas no van a estar de acuerdo, pero lo relevante es que todas tienen garantizados sus derechos en Chile, dentro de los cánones de la democracia (...) es una victoria, destacó Bachelet.
La mayoría de los candidatos presidenciales, entre ellos la senadora Carolina Goic (Democracia Cristiana), y la periodista Beatriz Sánchez (Frente Amplio), aplaudieron y encomiaron la medida para el futuro de 'un Chile mejor para todos'.
En el mismo sentido se pronunciaron el senador independiente Alejandro Guillier (bloque Nueva Mayoría) y Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista), mientras guardaron silencio los derechistas Sebastián Piñera y Josñe Antonio Kast.
Detrás del telón, la conveniencia de la medida fue abriéndose camino. Las encuestas de opinión, varias veces repetidas, no dejaban lugar a dudas: el 70% de los chilenos estaba a favor de la legislación.
Chile saldrá, cuando Bachelet pueda convertir en ley el proyecto, de la pequeña lista de estados que mantiene el aborto penalizado en todas sus causales: República Dominicana, Nicaragua, El Salvador, Honduras y El Vaticano.
Estadísticas oficiales señalan que en los últimos 10 años hubo 322.814 interrupciones de embarazo en Chile, en su mayoría de forma ilegal.
De hecho, el aborto para expedientes específicos existió legalmente hasta la prohibición ejercida por el dictador Augusto Pinochet.
El largo y tenso debate sobre el aborto en tres causales, llegó el lunes a su punto culminante en Chile con el rechazo del TC a la impugnación de la derecha al proyecto de ley.
Por seis votos a cuatro, el TC decidió desestimar el recurso presentado por senadores de la derecha y grupos conservadores que dilataron la firma de la ley, al señalar que se trataba de una propuesta anticonstitucional.
El fallo es inapelable, por lo que se allana el camino para la rúbrica de la nueva legislación.
La futura ley, que ya tiene luz verde en el Congreso Nacional y es una de las reformas emblemáticas de Bachelet, contempla el aborto para casos de violación, inviabilidad del feto o peligro para la vida de la mujer.
'Definitivamente se puso fin a la penalización total del aborto y al estigma y sanciones injustas e inhumanas que pesaban sobre las personas por buscar la interrupción de su embarazo', argumentó la Corporación femenina Miles.
tgj/Ft/cvl