La canción de la última cita
Se enfriaba, desvalido, mi pecho, pero eran ligeros mis pasos. Me puse en la mano derecha el guante de la mano izquierda.
¡Me pareció que había muchos peldaños aunque sabía que eran sólo tres! Un murmullo otoñal entre los arces me pidió: “¡Muere conmigo!
¡Oye: una suerte penosa, inconstante y mala me engañó!” Le contesté: “¡Querido mío: a mí también. Contigo moriré!”
Esta es la canción de la última cita. Eché una mirada a la casa sombría. Tan sólo en la alcoba ardían las velas con una llama indiferente y mustia.
1912
Versión de Jorge Bustamante García
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