
Algunas veces los niños con sus juegos
te visten de domingo lagunero.
¿Sabrán ellos que se escondió la magia
en cada hueco gris de tus ladrillos?
Cuando Angelito Canatelli se fue al cielo
y el Rey de Copas renunció a su trono,
te habitaron los duendes de la risa
y comenzaste a ser una leyenda.
Chascomús de la nostalgia está volviendo,
procurando romper tu larga siesta.
Y vos esperás, quieto, entre los árboles,
soñando con amigos y con fiestas.
Me gustaría ser hada madrina
para poder cumplirte ese deseo,
pero soy simplemente una mujer
y no alcanzo a restaurarte con mis versos.
te visten de domingo lagunero.
¿Sabrán ellos que se escondió la magia
en cada hueco gris de tus ladrillos?
Cuando Angelito Canatelli se fue al cielo
y el Rey de Copas renunció a su trono,
te habitaron los duendes de la risa
y comenzaste a ser una leyenda.
Chascomús de la nostalgia está volviendo,
procurando romper tu larga siesta.
Y vos esperás, quieto, entre los árboles,
soñando con amigos y con fiestas.
Me gustaría ser hada madrina
para poder cumplirte ese deseo,
pero soy simplemente una mujer
y no alcanzo a restaurarte con mis versos.
Eva Lucero de Ortega