El Ángel atrapado en una cárcel
Un Ángel de Luz, revoloteaba por aquí y por allá en el vasto Universo, viviendo experiencias mil. Un día Dios, le dijo al Ángel, que una de las condiciones necesarias de las reglas de la Creación era visitar la Tierra, y revestirse de carne.
Al Ángel le pereció extraño, y pensó ¿Revestirme de vil Carne? Que extraño, pero a la vez me parece fascinante, y a la vez será emocionante se dijo para sí.
Ya he vivido miles de experiencias por toda la creación, una más, quizá la más extraña y conmovedora será vivir en ese bello pero peligroso planeta, revestido de esa carne.
De pronto y luego que aceptó el reto, se vio de pronto encerrado en ese cuerpo, ese cuerpo pequeño y frágil, un débil diminuto cuerpo para él un ser poderoso e inmenso, de tan refulgente Luz.
Pasados unos días, olvido todo, olvido era de Luz, pero aun así, algo dentro de él añoraba algo, o trataba de recordar algo y no podía, ese Divino Ángel que lo sabía todo, había olvidado todo.
En su alma había una reminiscencia, pero a la vez una voz de ultratumba le decía al oído: muchos como tú, habiendo llegado aquí a este planeta tierra y los he atrapado para siempre.
Pasaron los años, y este ángel, pensaba muy dentro de sí, hay algo incorrecto en todo esto , pero no doy con la clave de qué es. Sus padres, aunque lo amaban le instruían en dogmas familiares, llegó a la religión pensando le ayudarían, y lo que encontró fueron más inexactitudes, patrañas e imposturas; llego a la instrucción académica, y sólo encontró condicionamientos sociales para vivir de manera funcional en la comunidad, y nada más, pero estas enseñanzas académicas en nada le resolvían su dilema interno.
Sintiendo el llamado interno, fue con uno y con otro ser humano, y preguntando afanosamente, los humanos nada le resolvían, al contrario más y más le enredaban en ideas preconcebidas y equivocadas.
Pasados unos años, por fin dio con la Masonería y sus ideas liberales y filosóficas profundas, le comenzaron a abrir los ojos, algunos hermanos masones estaban abiertos al dialogo, de explicarle que dentro de él estaba la clave exacta, de que él era un ser de Luz , y no sólo de carne.
Pero se dio cuenta, de que no todos los hermanos masones eran seres abiertos a la Luz. Y fue cuando se determinó a apoyar a esa filosofía masónica verdadera, y sobre pasar a los malos masones oscurantistas y fanatizados con ideas falsas.
Se preguntarán ¿cuál es el final de esta historia?, bien esta historia aún no termina, y tú que me lees eres ese Ángel de Luz de esta historia que busca superar la prueba de la visita a este Bello , pero duro planeta . – Alcoseri