En los momentos de alegría y abundancia de mi vida, nunca he dejado de darte gracias y cantarte alabanzas a Tu incomparable Espíritu.
Ayúdame, Señor, en mis deficiencias, rellena mis fallas, llena mis claros con Tu beneplácito y no permitas que por mis incorrecciones sea Tu Doctrina escandalizada y Tu palabra maculada.
Soy Tu discípulo y te amo como el perro fiel ama a su dono. Soy niño ignorante. ¡Tiene compasión de mí!
Bendice a todos los Espíritus, mis hermanos, que me sostienen y dales fuerzas para que operen conmigo Tu amor.
Alabado sea Dios, nuestro Padre Celestial, a quien conozco, Señor, por Tu intermedio, y a quien amo y adoro, si guardo Tu precepto.
Oración contenida en la obra “Preces Espíritas”, de Cairbar Schutel, 1987 (Casa Editora O Clarim, Brasil).