Hay algo que me ronda la cabeza últimamente. No hago más que leer en biografías de genios y grandes creadores la siguiente coincidencia: Einstein: su madre le repetía que era retrasado, Mozart su padre le obligaba a ensayar horas y horas lo castigaba y amenazaba, Nietzche no gozó nunca del amor espontáneo de su madre, Bergman era sucesivamente azotado por su padre con la connivencia de su madre, Steve Jobs: fue dado en adopción por sus padres biológicos… las gentes del mundo del deporte y los grandes logros físicos tampoco se salvan.
Ninguno o casi ninguno disfrutaron del amor y aprobación de sus padres biológicos o adoptivos en su infancia. No me quiero poner demasiado psicoanalítica , pero no puedo evitar que me huela a reacción causa-efecto. Nace la creación y la genialidad, el progreso del hombre blanco, como una forma de reivindicación del amor que no se tuvo? el tesón y el sacrificio como un modo de que nos acepten? ¿De que el mundo nos reconozca? ¿de que nos aprueben? de gritar! Hey! Existo! Queredme!!
Puede ser que sí…puede ser que no. Da para pensar y reflexionar. Sería el mundo en el que vivimos distinto de no existir la represión patriarcal? habría llegado el hombre a la luna? Existiría el requiem de Mozart?
"Según la opinión preponderante, estas personas-orgullo de sus padres- deberían tener una autoconciencia sólida y estable. Pero ocurre precisamente lo contrario. Todo cuando emprenden les queda entre bien y excelente, son admirados y envidiados, cosechan éxitos allí donde los consideran importante, pero de nada les sirve todo esto. Detrás acechan la sensación de vacío y autoextrañamiento, de vivir una existencia absurda, en cuanto se esfuma la droga de la grandiosidad, en cuanto dejan de estar on top. De tener la seguridad de la superestrella o cuando los invade el repentino sentimiento de haber fallado ante cualquier imagen ideal se sí mismos. Y entonces son ocasionalmente torturados por miedos o serios sentimientos de culpa o vergüenza."
Alice Miller en el Drama del niño dotado