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AUTOESTIMA
Autoestima es lo qe yo soy, lo que yo siento y pienso de mi, la manera de verme, de quererme, de expresarme, de relacionarme con el mundo. Es lo que hago, mi estilo de vida, mi manera de comer, de sentir, de trabajar, de tratarme y de tratar a mi pareja, a mis hijos, a mis jefes y a los que viven a mi alrededor. Autoestima es valorarme y valorar, reconocerme y reconocer que merezco ser tomado en cuenta.
Autoestima, es una energía, una fuerza interna, que se inicia desde la concepción, capaz de organizar todo cuanto sucede dentro y fuera de uno y que da sentido, guía, orientación, dirección, importancia. Es la fuerza que hace que yo esté vivo, que crezca, me desarrolle en múltiples direcciones y muera con respeto y dignidad. Es el sentido de la vida misma.
Se autoestima el que tiene conciencia del otro, respeta límites, se siente solidario y mantiene un alto grado de conciencia ética, convivencia, bienestar y visión total. Pero el que se resigna pasivamente, amargado y culpando a los demás, no se quiere, ni se valora, ni se estima.
Se autoestima el que se comunica, expresando lo que quiere, sin dejarse manipular por la posibilidad del rechazo ajeno. El que escucha al otro, maneja diferencias, las propias que ve dentro de sí y las que ve afuera, en un mundo complejo y aprende a negociar sin eliminar al otro, sin descalificarlo.
Todo ser humano alguna vez se ha planteado las siguientes preguntas ¿Quién soy yo? ¿Qué soy? y ¿Para qué soy? Al tratar de responder a estas preguntas tan sencillas y profundas, se confronta con la imagen que tiene de sí mismo.
Cuando respondemos a estas interrogantes, nos formamos una imagen de nosotros mismo que puede estar de acuerdo a la realidad o muy alejada de la misma.
Uno de los efectos más profundos de tener una opinión deficiente de uno mismo, se puede ver en la actitud que desarrolla la persona hacia su propio mundo. Los individuos con un concepto malsano de sí mismo tienen una visión del mundo, y de su propia capacidad para enfrentarse a los desafíos de la vida, temerosa y pesimista.
Por otro lado, las personas que tienen una sana autoestima ven al mundo como un desafío al que hay que enfrentarse, una oportunidad para ejercitar la fortaleza personal y la confianza en Cristo.
Un concepto deficiente de uno mismo afecta a la gente de maneras diversas, pero entre una persona y otros existen algunas similitudes. En el caso de ciertos individuos, los efectos son conscientes, en el de otros, son inconscientes, y los engañan secretamente. Nuestras percepciones e interpretaciones del mundo que nos rodea se ven afectadas por el cuadro que tenemos de nosotros. Un concepto propio deficiente distorsiona los mensajes que recibimos de la gente y nuestra manera de interpretar los acontecimientos de la vida. Por eso una opinión pobre de sí mismo es difícil de corregir, ya que no deja pasar los mensajes positivos, sean de Dios o de otros individuos, y que son necesarios si hemos de cambiar el concepto que tenemos de nosotros.
Las personas que tienen conceptos deficientes de sí mismo no aprecian su propia persona e incluso se ven en dificultades para expresar lo mal que se sienten acerca de sí mismos.
Como hemos visto la autoestima está formada por un conjunto de creencias que la persona tiene acerca de lo que es ella misma. Cada persona se forma a lo largo de su vida, una serie de ideas o imágenes que la llevan a creer que así es.
El auto concepto limita en forma poderosa. Lo mismo sucede en forma contraria; si una persona cree y tiene fe en sus aptitudes para la música, por ejemplo, poco a poco desarrollará la habilidad para ella. Es necesario que revise sus limitaciones además del auto concepto negativo que ha fomentado ella misma.
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