PhI, significa esotéricamente: La palabra o boca de IHOH, El Grande. PhI, es el Verbo Creador, es la ley que permite a lo redondo transformarse en cuadrado, al universo infinito transformarse en finito, al espíritu transformarse en materia, y por ende, posee el secreto de la evolución y de su meta final en la elevación de la materia, de nuevo, hacia la Luz; desde el círculo al cuadrado, desde la esfera al cubo, la deidad transciende los ciclos de la encarnación en el universo sin tiempo. Los cabalistas creen que la Clave Sagrada o Arcano Kabalístico se encuentra en la relación geométrica del área del círculo inscrito en el cuadrado, o la del cubo en la esfera, siendo relacionado con la proporción del diámetro de la circunferencia o número PhI (Phi ‘f’ + Pi ‘p’) expresado en integrales, y siendo PhI, la razón suprema relacionada con los nombres de los dioses Elohim y Jehovah. Así, los Pitagóricos enseñaban la conexión y relación entre los Dioses y los Números, en una ciencia llamada Aritmomancia. En el Sepher Bereshith, Jehovah (YHVH, Yod-Hé-Vau-Hé) es el Nombre Sagrado, la Palabra que no puede ser pronunciada por los Israelitas y sólo el Gran Sacerdote la pronuncia una vez al año en medio de los gritos del pueblo profano. Éste nombre es considerado, como el que confiere al mortal, que logre descubrir su verdadera pronunciación, la clave de todas las ciencias divinas y humanas. En la Kabalah se establece que el valor del nombre de Jehovah es el del diámetro de un círculo, Jehovah (hwhy): Yod, Vau y dos He equivalen a 10, 6 y 5; o al número 1065 y también a tres veces siete = 21. Éstas cifras no nos dirían nada si no fuera por un matemático ingles, John A. Parker, quién descubrió que el uso de la razón integral del diámetro a la circunferencia es 6561 para el diámetro y 20612 para la circunferencia. Los cabalistas siempre han identificado una relación secreta entre el nombre de los Elohim o Alhim y el número cabalístico-pitagórico PhI (f + p). Según Ralston Skinner, autor de The Source of Measures. El valor de las letras del nombre Alhim (£yhl') es: 13514, el cuál, es a su vez un combinado en los cálculos secretos del número 31415 o número p (Pi) 3’1415. Así la Kabalah dice expresamente que Elohim es una ‘abstracción general’; lo que se llama en matemáticas un ‘coeficiente constante’ o ‘función general’, es decir no particular a cada planteamiento, que participa en toda construcción como la razón general de 1 a 31415. En el Zohar, se muestra claramente que en el principio los Elohim (Alhim) eran llamados Achad, (Uno, o la deidad ‘Uno en Muchos’). El mundo actual, nos hace creer que todo lo que observamos está compuesto, y puede ser explicado por una matemática simple que puede ser concebida por la mera práctica racional, sin que para ello sea necesaria ninguna clave o concepto predefinido que nos permita abrir los secretos del Arcano. Los grandes sabios de la antigüedad sabían esa gran verdad y no se cansaron de repetirlo: Las cosas que el hombre efectivamente conoce, no pueden, en modo alguno, compararse numéricamente con las que son desconocidas. [Chuang; Shan Hai King] >> La escuela Pitagórica, en Occidente, ocultó hábilmente la clave del arcano numérico en dos números o factores diversos, uno exotérico o número Pi ‘p’ y otro esotérico o número Phi ‘f’ los cuales conformaban el valor del número de cuatro dimensiones o número PhI, donde Phi ‘f’es el ‘coeficiente constante complejo’ del número natural Pi ‘p’. Así la metáfora cabalística de la ‘cuadratura del círculo’ pasa por (p+f) = Ñ. Un ejemplo de ello lo tenemos en la curva Hiperbólica Catenaria, ésta es una curva de una simetría impecable, su composición básica, es la de una función exponencial, que integra una curva sinusoidal (seniodal y cosenoidal). Aparentemente, la curva sinuisoidal se parece muy poco a la curva exponencial, la curva sinuisoidal es periódica, mientras que la curva exponencial siempre asciende y cada vez más deprisa. La profunda conexión que existe entre ex y cos x, se explica totalmente en la teoría de los números complejos porque cuando x es la raíz cuadrada de un número negativo, ex se convierte en una mezcla de curvas sinusoidales. Las curvas exponencial y sinuisoidal comparten así una importante propiedad de simetría, que relaciona la forma de la curva a la forma de la pendiente de la curva, como ocurre en la curva hiperbólica catenaria. Del mismo modo Pi ‘p’ es complementado con el número Phi ‘f’ para formar el coeficiente complejo que nos abre las puertas de la cuarta dimensión; el número PhI. |