Obremos unidos a Dios
A menudo pensamos que Dios hace las cosas según su volluntad. Sin duda es así. Sin embargo, es sólo un lado de la verdad, no toda la verdad. Dios obra de acuerdo a su voluntad, éste es ciertamente su principio; pero cuando Dios empieza a obrar, espera siempre antes de hacer algo, a que sus hijos expresen su conformidad con su voluntad por medio de la oración.
Cómo necesita Dios que los hombres obren unidos a Él. El Señor tirne ciertamente su propia voluntad, pero quiere que el hombre pida de acuerdo a la voluntad divina. Entoncees Él llevará a cabo la obra que Él ha determinado. Sin la oración de sus hijos, que indica que ellos obran unidos a Dios, El sólo no hará lo que desea. Su voluntad es sin duda hacer justicia a los creyentes. Sin embargo, el Señor espera las oraciones de sus hijos. Así cómo el juez de la parábola ni había hecho justicia a la viuda si ésta no hubiera venido a insistir por su causa. Si sabemos lo mucho que a Dios le gusta que su pueblo ore unido a Él.
Cuando el Señor Jesús terminó de decir esta parábola, concluyó con esta pregunta: "Pero venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" A juzgar por estas palabras, parece que si el tiempo de su pronta venida, habra una gran falta de fe entre su propio pueblo. Y no hacen oración por falta de fe. piensan que arrojar a Satanás al abismo sin fondo y luego al lago de fuego y azufre es algo demasiado grande y difícil. Puesto que la promesa de que "el Dios de paz aplastará a Satanás bajo vuestros propios pies" (Rom. 16:20) todavía ha de cumplirse después de 20 siglos ¿cómo voy yo a esperar que Dios vaya a acabar con Satanás por mi oración?. Lo que el Señor Jesús quiere decir con sus palabras es que en el tiempo de su inminente retorno, a la gente le faltará fe para orar respecto a este asunto. ¿Podemos ser nosotros los fieles creyentes que en los días en que esta oración hace tanta falta, ofrezcamos oraciones contra el diablo para hacerle perder poder y ventaja? Sabemos que en los últimos días Satanás y sus espíritus malignos estarán excepcionalmente activos en sus obras. Por lo tanto, hemos de orar más que nunca contra él.
"Disputa, oh Jehová, los que contra mí contienden; pelea contra los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan. Sean cómo el tamo delante del viento, y el ángel de Jehová los acose. Sea su camino tenebroso y resbaladizo, y el ángel de Jehová los persiga. Porque sin causa escondieron su red en un hoyo; sin causa cavaron hoyo para mi alma. Miévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa". (Salmo 35:1-7, 23).
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