Ser
santos en toda
nuestra
manera
de vivir
"Como hijos obedientes no os amoldéis a las concupiscencias antes teníais
estando en
vuestra ignorancia; sino, así como el Santo, quien os llamó, sed también vosotros
santos en toda vuestra
manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque
yo
soy santo" 1 Pedro
1:14-16.
No debemos
amoldarnos a las concupiscencias de antes, es decir, no
debemos
conformarnos a ellas. Anteriormente, estábamos en nuestra ignorancia;
pero ahora,
habiendo,
habiendo llegado a ser hijos obedientes, tenemos
conocimiento.
El Santo es el Dios Triuno:
El Padre que escoge, el Hijo que redime y el Espíritu
que
santifica
(v.s.1_2). El Padre regenera a Sus elegidos, impartiéndoles Su naturaleza
santa
(v,3); el
Hijo los redimió de su vana manera de vivir (v.s. 19-19); y el Espíritu
los
santifica con la naturaleza
santa del Padre, separándolos de todo lo que no sea
Dios,
para que ellos, en virtud de la naturaleza santa del Padre, sean santos en toda su
manera
de vivir,
tan santos como el propio Dios.
Llegamos a
ser santos en toda nuestra manera de vivir mediante la santificación del
Espíritu. Esto se basa en la regeneración, la cual nos imparte la naturaleza
santa de Dios
y produce
un vivir santo.
Pastor Jaime
Batista Cortes