El trono de la gracia está
en
nuestro espíritu
"Acerquémonos, pues confiadamente al trono de la gracia, para
recibir
misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro" Hec.4:16.
"Pues si, por el delito de
uno solo, reinó la muerte por aquel uno, mucho
mas reinarán en vida por
uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y el don de
la justicia" Rom. 5:17.
Debemos darnos cuenta que
nuestro espíritu es el único lugar donde
podemos experimentar la
gracia. Así como la electricidad puede aplicarse
sólo por medio de conectar el
interruptor, así también sólo en nuestro
espíritu podemos tener
contacto con el Espíritu que unge y se mueve. Si
usted desea recibir gracia y
disfrutar gracia, no ejercite su mente, su parte
emotiva o su voluntad. Más
bien, vuélvase a su espíritu y ejercítelo.
Debemos salir de nuestra mente
y de nuestra emoción y volver a nuestro
espíritu, donde encontraremos
al Señor.
Le agradecemos al Señor que
nos haya revelado dónde está Él hoy en día.
No puede haber duda alguna de
que Él, por un lado está en el trono de los
cielos. Pero, por otro lado,
para que lo experimentemos, Él está en nuestro
espíritu. El trono de la
gracia (Hec. 4:16), no sólo está en el cielo; también
está en nuestro espíritu. Si
no estuviera tanto en el cielo como en nuestro
espíritu. ¿Cómo podríamos
acercarnos a Él? El hecho de que podamos
acercarnos al
trono de la gracia indica que, en la experiencia, el trono está
en nuestro
espíritu. Cuando me vuelvo a mi espíritu y digo: "Señor Jesús",
de inmediato
tengo el sentir de que el trono está en mi espíritu.