¿Quien fundó la iglesia o denominación a la cual perteneces?
Llámense evangélicos, católicos, protestantes, mormones, testigos de Jehová, etcétera, forman parte de denominaciones formadas por otros que han considerado tener la razón o la verdad de la manera como ellos interpretan la Biblia; y cada cual por su lado al aducir ser la verdadera iglesia, a las demás las catalogan de sectas.
A todo eso es bueno que todo ser humano tenga siempre en cuenta, que quien fundó junto a sus discípulos la iglesia y mandó a predicar el Evangelio Santo y Eterno es Iesucristo, y en ningún momento dijo que su iglesia era tal o cual denominación, sino que la Iglesia (todos sus escogidos) aunque siendo muchos miembros conforman junto a él un sólo cuerpo. Siendo él la cabeza, así como lo es el esposo de la mujer, y no de manera dividida (Col. 1:18; Ef. 5:23; Mt. 21:42; 1ª de P. 2:7; y I de Co.12:12-27).
Hoy en día debido a las disensiones o divisiones han venido las disputas, y cada quien a su manera quiere llevar el Evangelio Santo y Eterno de Iesucristo. Por tanto ha de tenerse bien en claro lo que una vez el Apóstol Pablo teniendo que intervenir entre los cristianos (hermanos) dijo:
“Os ruego, púes hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo soy de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por Vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de pablo? (1ª de Corintios 1:10-13).”
En pocas líneas se concluye, que la Iglesia es Iesucristo junto a todos los que arrepintiéndose de corazón se bautizan en su Nombre para el perdón de los pecados y el recibimiento del Espíritu Santo, haciéndose uno con él en la perfecta unidad (Lucas 24:47-49; Hechos 2:38; y Juan 17:22-23). Amén.