Antonio Lavoisier, padre de la química moderna, refutó en cierta ocasión las teorías del joven médico Juan Pablo Marat, quien nunca lo perdonó.
Durante la época del Terror, Marat se unió a Robespierre y Danton, e inflamó al pueblo con sus escritos.
Un día, mientras Lavoisier hacía sus experimentos en compañía de su compañero Seguin dados en la puerta. Al abrir, vio a Marat acompañado por soldados revolucionarios. Mientras se leía la orden de arresto, en que se tildaba de aristócrata, Lavoisier se despidió de su esposa y dio sus escritos a Seguin. Al sentenciarlo, el tribunal declaró: “La República no tiene lugar para los sabios”.