El suelo del alma en desarrollo es humano y material, pero el destino de esta criatura combinada de mente y espíritu es espiritual y divino.
Libro de Urantia. Pág.1738
En nuestro camino evolutivo en pos de la perfección, más de una vez nos podemos sentir desanimados, al ver que no siempre nuestros esfuerzos son coronados por el éxito, porque volvemos a tropezar con la misma piedra que nos hace sentirnos terriblemente humanos, como si nada hubiésemos conseguido por ser mejores. San Juan de la Cruz llamaba la Noche Negra a estos períodos de aridez espiritual. Es normal el sentirlos, porque "la perfección es nuestra meta, pero no nuestro origen.846"
Debemos tener siempre presente que la evolución es lenta y progresiva y al igual que en el crecimiento físico no es posible saltarse etapas, como tampoco ocurre a nivel cósmico, pues "los sistemas físicos del tiempo y del espacio son todos evolucionarios en origen y no están aún estabilizados físicamente, hasta que sean impulsados hacia los circuitos establecidos de sus superuniversos. Tampoco se establece un universo local en luz y vida hasta que sus posibilidades físicas de expansión y desarrollo hayan sido agotadas, y hasta que el estado espiritual de todos sus mundos habitados, haya sido establecido y estabilizado para siempre. Con excepción del universo central, la perfección es un logro progresivo. En la creación central tenemos un modelo original de perfección, pero todos los otros reinos, deben alcanzar esa perfección con los métodos establecidos para el progreso de esos particulares mundos o universos.360"
Por tanto, debemos aprender a tener paciencia con nosotros mismos y no pretender tener instantes místicos para evolucionar más a prisa, porque ese no es el camino correcto, porque "jamás en tu ascenso al Paraíso, te ganarás nada intentando impacientemente eludir el designio divino establecido mediante atajos, invenciones personales u otros artificios para facilitar el avance en el camino de la perfección, para la perfección y hacia la perfección eterna. 846" porque la perfección requiere de esfuerzo y voluntad, porque ella, al igual que la bondad "será siempre más una búsqueda, que una posesión, más una meta que una experiencia de logro.1458" Muchas veces nuestro ego silencioso y astuto, puede envanecernos con el orgullo y hacernos creer que ya somos espirituales y que hemos alcanzado la espiritualidad, sin darnos cuenta que en ese mismo momento comenzamos a estratificarnos, porque nadie busca lo que ya cree poseer.
La mejor manera de no caer en el auto engaño, es ver hasta que punto estamos cambiando en medio de nuestra vida rutinaria, ser conscientes de hacer nuestras tareas en compañía de nuestro Espíritu residente en forma natural, porque " la experiencia de una vida religiosa dinámica transforma al individuo mediocre en una personalidad de poder idealista. La religión sirve al progreso de todos, porque fomenta el progreso de cada individuo, y el progreso de cada uno es aumentado por el logro de todos. El crecimiento espiritual está mutuamente estimulado por la asociación íntima con los que nos rodean. El amor provee el terreno para el crecimiento religioso y es un aliciente objetivo porque la religión ennoblece la rutina común de la vida diaria.1004"
No rechacemos nuestra naturaleza humana de ninguna forma, porque es gracias a ella que podemos alcanzar la perfección, porque "el hombre crece conscientemente desde lo material hacia lo espiritual, por la fuerza y el poder de sus propias decisiones.1282"
yolanda silva solano