Mucho se nos ha dado, por tanto mucho se espera de nosotros.
Libro de Urantia. Pág. 1824
Los seres humanos, aunque nos parezca mentira, tienen hambre de Dios y se refleja en el deseo que sus inquietudes, sus problemas, su soledad, su descontento con la vida sea de alguna manera solucionado, sin darse cuenta que todo es por el desconocimiento que tienen de nuestro Padre, quien desde el fondo de sus almas les está diciendo ¡aquí estoy para ayudarte!
El origen del hombre, puede ser animal, pero a la vez es un templo de Dios, porque una parte de la divinidad está en él pues “ La infinidad de la perfección de Dios es tal, que eternamente se constituye en un misterio. Y el más grande de todos los misterios impenetrables, es el fenómeno de la residencia divina en la mente de los mortales. La manera en que convive el Padre Universal con las criaturas del tiempo, es el más profundo de todos los misterios del universo; la presencia divina en la mente del hombre es el misterio de los misterios.26
Pero este Dios omnipotente le dio al hombre el don del libre albedrío y por tanto no interfiere en sus decisiones, porque “el factor determinante del diferencial de la presencia espiritual existe en vuestro corazón y mente y consiste en la manera de vuestra elección, en las decisiones de vuestra mente y en la determinación de vuestra voluntad. Este diferencia es inherente a las reacciones de libre albedrío de los seres personales inteligentes, seres a quienes el Padre Universal ha ordenado ejercer esta libertad de elección. De este modo, el espíritu de la divinidad se vuelve humildemente obediente a la elección de las criaturas de los reinos.”150
La gran mayoría de las personas que están alejadas de Dios, no lo están debido a sus pecados, ni a sus faltas, pues el mal se vuelve
una realidad de la experiencia personal, sólo cuando una mente moral hace de él su propia elección.”1458 La lejanía con Dios se produce precisamente porque esas almas no han tenido la ocasión de conocer al Dios verdadero, ese que nos ama con un amor sin medida, al punto de enviarnos a su Hijo para que nos enseñara el camino de la paternidad y de la fraternidad.
Dios, no puede hacer nada extraordinario por esas almas, porque estaría invadiendo su albedrío, pero nosotros sí podemos mostrarles el Camino, sin imposiciones pero con la fuerza poderosa de nuestro ejemplo, como tan bien lo ilustra la conversación que Jesús tuvo con Ganid cuando le dijo refiriéndose a un incrédulo: “si pudiéramos llevarle a vivir con nosotros, tal vez podríamos mediante nuestra manera de vivir mostrarle al Padre celestial, y tal vez tanto lo atraería nuestra vida de hijos de Dios que se vería obligado a preguntarnos acerca de nuestro Padre.”1466
Nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Dios como nuestro Papá del cielo, tenemos la obligación de darlo a conocer a los demás, porque "no se puede recibir tanto y no dar nada.”1584 debemos ser la sal que le de sabor a Urantia y alimentar a las almas hambrientas, recordemos que "mucho se nos ha dado, por tanto mucho se espera de nosotros.”1824 porque "no es suficiente el no hacer el mal, es preciso aprender a hacer el bien.”1736 y el mayor bien que podemos entregar es nuestro ejemplo silente pero efectivo, porque él es contagioso, al igual que lo es el amor… Entonces podremos ser lo que Jesús quiere de cada uno de nosotros: “ serás la luz de vida para los que estén a tu alrededor en la oscuridad, mostrando a todo el que lo desee el camino seguro para llegar al puerto de la salvación». 1432
Yolanda Silva Solano