Por
entonces sucedió (Lc.2,1/7)
que decretó el rey un censo
pa saber en aquel tiempo
cuántos paisanos vivían,
y los hijos que tenían
los habitantes del reino.
Cada cual debía escrebirse
en la ciudá de su tata,
ande había puesto las patas
por primera vez al suelo;
ande había nacío su agüelo
y el agüelo de su tata.
José era medio pariente
de David, un rey famoso,
que supo ser poderoso
y había nacido en Belén,
por eso, de Nazaret
se tuvo que dir jorzoso.
Y allá jue con su mujer
que estaba esperando al hijo,
y que en llegando, le dijo
que el tiempo se había cumplido.
El albergue, concurrido,
les negaba su cobijo.
Recostada en un pesebre
María alumbró a su niño,
y en el cielo con gran brillo
la estrella lo señaló.
Con su luz nos alumbró
dende entonces... aquel Niño.
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No
había un colchón para ellos,
ni
almohada, ni intimidad.
El niño
no nacerá
en las
casas de esa gente
donde
‘el otro’ es sólo un cliente
y por
su plata valdrá.
El alma del codicioso
es un
oscuro recinto,
no
elige blancos ni tintos,
sólo
apunta a recibir
al que
según su medir
le
puede engordar el cinto*.
Pero Dios ya lo previó
-porque
El lo conoce todo-
y mostraba de ese modo
el
privilegio del pobre.
El
quiere que siempre sobre...
el amor
por sobre todo.
Disculpen si aquí se empaña
mi voz
al querer contarlo.
Es
porque ha sido encontrarlo
lo que
ha cambiado mi vida.
Y
tantas otras, transidas
de
dolor o desencanto.
Yo
quiero juntar con El,
porque
el que no, desparrama.
El vino
a encender la llama
del
amor entre los hombres;
desde que
abracé su Nombre
comencé
a entender la trama.
Por la justicia y la paz
El
quiere luchar conmigo,
y yo he de ser su testigo
mientras
mi osamenta aliente,
no
porque sea valiente
sino.....por
que Él es mi Amigo.
*: Engordar
el cinto : acrecentar su dinero
De mi libro
Picoteando en el Buen Libro