Domingo, 10 de abril de 2005
Página/12
Piloto de tormentas
Por Horacio Verbitsky
El 25 de noviembre de 1977 la Universidad del Salvador recibió como Profesor Honorario al jefe de la Armada. Emilio Massera pronunció una de sus grandilocuentes homilías sobre “la vida o la muerte, la libertad o la esclavitud” y el “choque deslumbrante de las culturas y de las anticulturas”, el “espacio galáctico y el coloquio del átomo”. El Señor de la ESMA también peroró sobre la indiferencia de los jóvenes, el amor promiscuo, las drogas alucinógenas y la “derivación previsible” de esa “escalada sensorial” en “el estremecimiento de la fe terrorista”. Objetó a Marx, Freud y Einstein, por cuestionar el carácter inviolable de la propiedad privada, agredir el “espacio sagrado del fuero íntimo”, y poner en crisis la condición “estática e inerte de la materia”. Massera indicó que la Universidad era “el instrumento más hábil para iniciar una contraofensiva” de Occidente, como si por ser judíos Marx, Freud y Einstein no formaran parte de esa tradición. Bergoglio se cuidó de subir al estrado ese día. En su lugar lo hicieron los cuadros de Guardia de Hierro en quienes había delegado la responsabilidad cotidiana de la Universidad: el rector Francisco José Piñón; la vice, Mercedes Terren, y el decano de la Facultad de Filosofía, Carlos Cullen. El cardenal “aún conserva el control de la Universidad del Salvador, donde designó como rector al ex seminarista Juan Tobías, y tiene una oficina ahí”, dice su ex amigo sacerdote. Al resto no les ha ido mal desde entonces: Piñón es secretario general de la Organización de Estados Iberoamericano y Cullen, secretario académico de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Mecha Terren sigue dando clase en la USAL y durante un homenaje público Bergoglio la alabó como “excelente piloto de tormentas”, una curiosa metáfora marinera.
SALUDOS REVOLUCIONARIOS 

(Gran Papiyo)