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General: El dólar como símbolo de la decadencia de EE.UU.
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De: Ruben1919 (Mensagem original) |
Enviado: 23/03/2015 16:28 |
El dólar como símbolo de la decadencia de EE.UU.
19 octubre 2009 |
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 El euro, a cinco centavos de la paridad con el $dólar La moneda se ha depreciado con respecto a la de EE UU cerca del 13% en lo que va de 2015
Billetes de 10 dólares y 10 euros en una balanza
Viva EEUU, Viva el Presidente Barack Obama...ya era hora de que el dólar tomara su valor..
Por cada euro se pueden conseguir hoy un dólar y cinco centavos. Es lo más cerca que ambas divisas han estado de la paridad desde enero de 2003. La moneda europea emprendió a mediados de 2014 una fuerte caída que en los últimos días, con el inicio del programa de compras de deuda del Banco Central Europeo, se ha convertido en una auténtica caída libre. Desde enero la moneda comunitaria se ha depreciado cerca del 13%. Los españoles que el año pasado fueron a Estados Unidos de vacaciones, al cambiar divisas, llegaron a obtener casi 1,40 dólares por cada euro. En marzo de 2014 la moneda única marcó su máximo precio en más de dos años. En cambio, si ahora hicieran la misma visita, todos les resultaría mucho más caro: este miércoles por cada euro recibirían 1,05 dólares. La fortaleza de la moneda estadounidense tiene efectos en otros mercados más allá del europeo, en especial, las economías emergentes. El billete verde está en su mayor precio desde 2009 con respecto al peso mexicano (15,4 pesos por dólar). El sol peruano ha llegado a cotas de hace cinco años (3,09), el real brasileño no tenía un cambio de 3,12 desde 2004 y la lira turca nunca había alcanzado los 2,24. La debilidad de estas divisas puede impactar en las economías, ya que parte de sus deudas están vinculadas a la moneda estadounidense, por lo que el lastre crece. El llamado plan Draghi, el programa de deuda masiva que acaba de poner en marcha el Banco Central Europeo, ha cumplido uno de sus principales objetivos de forma inmediata: el euro se ha debilitado, lo que teóricamente impulsará las exportaciones, ya que los productos europeos resultarán más baratos para los compradores exteriores. Del mismo modo, encarece las importaciones, lo que puede influir en los precios al alza, y atajar la deflación que amenaza la economía de la zona euro. Que este círculo virtuoso se cumpla está todavía por ver. Pero el primer eslabón, el euro del euro débil, ya es una realidad. El BCE comenzó a realizar compras de deuda el pasado 9 de marzo. La institución invertirá 60.000 millones de euros al mes en la adquisición de activos públicos y privados al menos hasta finales de septiembre de 2016. El presidente del BCE indicó que las medidas adoptadas contribuirán a un "rebote de la inflación" y subrayó que incluso antes de haber comenzado el plan ya se habían "observado un número significativo de efectos positivos". El organismo, incluso, ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento (aunque a la baja la de inflación). En concreto, los expertos de la entidad prevén ahora que la zona del euro crecerá este año un 1,5% y en 2016 un 1,9%, frente al 1 y 1,5%, respectivamente, pronosticado el pasado diciembre.
 
El dólar sigue subiendo, donde esta la decadencia si todos lo queremos tener en el bolsillo.
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 Precio del dólar y del euro

Acerca de El Dólar Americano
El Dolar Americano (Codigo ISO: USD) es la divisa oficial de los Estados Unidos de América y la divisa mas utilizada en las transacciones a nivel mundial. El valor del dolar con respecto al Euro esta determinado por el Mercado.
Dos de las economías más fuertes del planeta, Estados Unidos de América y la Unión Europea, con dos de las divisas de mayor peso en la economía mundial, el dolar y el euro. Hoy en día conocer el precio dolar euro es sin duda una de las asignaturas obligatorias a diario para las personas que trabajan en el cualquier área relacionada con la economía de un país, no solo de la Unión Europea o de Estados Unidos, sino de cualquiera a nivel global, como Argentina, Canadá, Australia, Japón, etc.
El precio del dolar euro está en constante cambio. Ante el nacimiento del euro, muchos analistas económicos predecían que sería la moneda más influyente y poderosa del planeta, muy por encima de la divisa estadounidense. Nada más lejos de la realidad. El euro es una moneda fuerte, sí, pero el dolar sigue ejerciendo su hegemonía en el marco de la economía mundial, ya sea por sus años de existencia (muchos más que los de la divisa común europea) o porque pasa por ser la divisa oficial de la que es la primera superpotencia mundial. De cualquier forma, como hemos mencionado, el precio dolar euro es sin duda algo a tener en cuenta cada jornada laboral en los mercados de todo el mundo, y su evolución viene marcada por muchos aspectos a escala global.
Ante la necesidad de los países miembros de la Unión Europea de crear una moneda común, de libre circulación por sus fronteras y que igualara el análisis y las políticas económicas de los estados miembros, surge la divisa comunitaria, la que pasó a llamarse euro. Desde el día de su puesta en circulación, se estableció un precio dolar euro de uno a uno, la paridad perfecta, un dolar equivalía a un euro. Pero pronto empezaron las fluctuaciones, tomando al principio el precio del dolar euro una clara ventaja respecto a esta última, siendo así por un período de tiempo considerable.
Posteriormente, la tasa de conversión del precio dolar euro ha pasado por una situación desfavorable de la divisa norteamericana ante la divisa común europea, estando el euro una media en los últimos doce meses de unos 1,24 dolares por euro, llegando incluso a alcanzarse picos máximos el pasado ejercicio en el precio del dolar euro de hasta 1,60 dolares para obtener un euro, aunque fechas posteriores han hecho que la diferencia entre ambas no sea tan mayor, estando hoy por hoy el precio dolar euro entorno a 1,30 dolares por euro.
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Tanto que odián al $ Dólar de USA y tanto que lo quieren tener..jajajaja...
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*El dólar como símbolo de la decadencia de EE.UU. Este artículo TAMBIEN ES VIEJO--- *19 de octubre del 2009
*La caricatura y los articulos que yo pongon trato que seán actuales, si son viejos no los cuelgos..
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Los rasgos del “Efecto China” y sus vínculos con el extractivismo en A. Latina
La dinámica geopolítica actual del moderno sistema-mundo capitalista, con sus permanentes convulsiones, desestructuraciones, altas manifestaciones de caos e incertidumbre, nos muestra que estamos frente a un cambio sistémico sumamente complejo y de grandes proporciones. La inviabilidad de un modelo histórico de carácter mundial, que se proyecta como una crisis civilizatoria, se conecta con una crisis hegemónica, en la cual la supremacía indiscutible estadounidense se va resquebrajando, al tiempo que se produce la emergencia de China como actor clave en la partida maestra de ajedrez del siglo XXI.
Es fundamental comprender que este proceso de reacomodo global y crisis hegemónica, dadas las condiciones actuales del desarrollo del capitalismo histórico, de las más sofisticadas y poderosas formas del imperialismo, y del rebasamiento de los límites del planeta, representa una especie de largo sismo geopolítico, de dimensiones incalculables.
Para América Latina es crucial atender al papel que juega China en esta dinámica. Las presiones externas de los capitales del gigante asiático, que operan en profunda articulación con su Estado, están teniendo significativos impactos en buena parte de las economías y sociedades nacionales de la región, lo cual es determinante no sólo en la viabilidad de los proyectos de transformación política que aún abanderan los llamados “gobiernos progresistas”, sino también en las posibilidades de estructurar mecanismos de defensa ante un recrudecimiento de la crisis económica global, y/o una nueva oleada de reestructuraciones neoliberales en la región.
La emergencia de China como actor geopolítico clave y la lógica del capital transnacional
Desde el año 2010, China sobrepasó a Japón como la segunda economía global, y a Alemania como el primer país exportador. Según el Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sustentable, en 2011, China superó a los Estados Unidos como el primer país con mayor producción industrial del mundo, es actualmente el principal productor agrícola global, y según el Centro para las Investigaciones Económicas y de Negocios, para el año 2020 la economía china representaría un 84% de la economía de los Estados Unidos[1].
En la actualidad, la influencia de China en el sistema-mundo es enorme y tiene gran capacidad para ampliarla. Esta nación se ha hegemonizado en el este y el sureste de Asia; se calcula que hoy tiene el 40% de sus inversiones de la UE en Portugal, España, Italia, Grecia y Europa del Este –como forma de penetrar el mercado europeo por la vía de sus “periferias”–, según un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores[2]; ha incrementado sus acercamientos con Medio Oriente —principalmente con Arabia Saudí—; es el principal socio comercial y la mayor fuente de inversiones en África, siendo además, junto a Reino Unido, Alemania e India, uno de los países con mayor participación en el proceso de acaparamiento de tierras que se está desarrollando en ese continente[3]; es el principal acreedor de bonos de la deuda de los EEUU;y registra un muy importante avance y posicionamiento en América Latina, principalmente en Brasil.
Cabe resaltar que la posición preponderante de China en el comercio mundial —el valor de sus intercambios comerciales fue de 4.16 billones US$ en 2013—viene de la mano con una estrategia de posicionamiento mundial del yuan, en su disputa con el dólar. Como lo explican los analistas Oscar Ugarteche y Ariel Noyola, la mira del gigante asiático está puesta en sustituir al dólar de su comercio, siendo que en 2013 alrededor de 390.000 millones US$ en exportaciones pasaron a facturarse en yuanes[4].
Conscientes de ser ya el primer importador mundial de petróleo, y las consecuencias geopolíticas del amarre del mercado de crudos al dólar, China además quiere comerciar petróleo en yuanes, y está impulsando la creación de un mercado de futuros en esta moneda a través de la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE), lo que de resultar exitoso, aumentaría el uso del yuan en el mercado petrolero mundial con el respectivo desplazamiento del dólar en el mismo, y la consiguiente reducción de su demanda global, con importantes consecuencias para la economía-mundo[5].
A su vez, según la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, en octubre de 2013 el yuan se colocó segundo dentro del ranking de divisas más utilizadas para el financiamiento comercial —dejando al euro tercero—, al tiempo que se han realizado la firma de swaps cambiarios bilaterales con más de veinte países, lo que va creando un gran mercado para el yuan que va incrementando su papel como moneda internacional[6].
Ugarteche y Noyola advierten que, si bien el yuan ha ganado posiciones como moneda de comercio y ahora como moneda de inversión financiera, aún está lejos de incrementar su status como moneda de reserva —los bancos centrales mantienen apenas 0.01% de sus reservas en yuanes—. No obstante, las estrategias de China para establecer mercados en yuanes (no sólo en el ámbito petrolero, sino también en el del hierro o el oro), establecen las bases para alcanzar un objetivo como este en un futuro no distante, siendo que para Patrick Zweifel de The Financial Times, en 10 años el yuan superaría al dólar como moneda de reserva[7].
La política exterior económica del «Socialismo con particularidades chinas» —como lo ha denominado el propio Partido Comunista—, donde ha dominado el principio de mayor integración a la economía global, ha impulsado crecientes inversiones directas, muy aceleradas en la última década, al punto de colocarse hoy en el segundo lugar después de las inversiones extranjeras provenientes de los EEUU. El gobierno chino selecciona a las empresas que competirán en el mercado mundial —en su inmensa mayoría empresas de carácter público—, las apoya y se asegura que se orienten las inversiones a los intereses estratégicos chinos, desde una estrategia de largo plazo.
Las severas carencias de China respecto a algunos bienes comunes, en particular de agua y tierra fértil respecto a su población, y una serie de bienes primarios necesarios para la acelerada dinámica de producción industrial doméstica, determina su enorme apetito por los llamados “recursos naturales”. China es el principal consumidor del mundo de hierro por vía marítima, carbón térmico, acero acabado, plomo refinado, aluminio primario, zinc refinado, cobre refinado, níquel refinado, y segundo en petróleo[8]. De ahí la búsqueda del gigante asiático por reposicionarse en pro del control y la administración de fuentes energéticas y bienes comunes en todo el planeta.
La estrategia china persigue diversificar, en la medida de lo posible, el suministro de petróleo de su dependencia con el Medio Oriente; a su vez las compañías energéticas del país asiático tienen claros intereses en Sudán e Irán, lo cual ha creado tensiones con Estados Unidos en ambas áreas; ha tratado de invertir en los yacimientos del Mar Caspio y ha competido con Japón por el acceso al petróleo ruso; ha destinado préstamos para desarrollos petroleros a sus vecinos de Asia Central y los productores de América Latina, entre ellos Venezuela; ha firmado acuerdos no sólo para la explotación de petróleo convencional sino también de los no convencionales, como las arenas bituminosas de Canadá y la Faja del Orinoco venezolana; los acuerdos de extracción se han extendido a las áreas de gas, carbón, uranio y otros recursos naturales importantes también de Irak, Australia, Turkmenistán y Sudáfrica[9]; y adicionalmente ha establecido acuerdos comerciales con países como Chile, Brasil, Indonesia, Malasia, Argentina y muchos otros más para importaciones agrícolas y madereras[10]. De ahí la reformulación de la política exterior estadounidense en la “Doctrina Obama”, otorgándole prioridad estratégica a la concentración de sus fuerzas en la región Asia-Pacífico.
Desde la crisis financiera mundial de 2008, China consigue una oportunidad única para la expansión del otorgamiento de préstamos externos, principalmente a países de los llamados “en vías de desarrollo” o “emergentes”. En la actualidad, por medio de bancos como el China Development Bank (CDB), Export-Import Bank de China (ExImBank) y el Banco de China, el gigante asiático ha prestado más dinero a estos países, que el propio Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, aumentado así su influencia global. Un informe de la calificadora Fitch de fines de 2011 planteaba que el Eximbank había otorgado créditos por 67.200 millones US$ a los países de África subsahariana en los últimos 10 años —20% más que el BM—[11], mientras que desde 2005 hasta 2012 China había concedido aproximadamente 86 mil millones US$ en compromisos de préstamos a países latino-americanos[12]. Este tipo de préstamos están íntimamente vinculados al acceso a la explotación de los recursos naturales y los proyectos de infraestructura de los países prestatarios.
El “Efecto China” en América Latina
China se ha convertido en un socio comercial clave para América Latina, y pudiera convertirse en el primero en este orden para la región en el futuro. El impulso chino ha sido determinante en el crecimiento sostenido de las exportaciones y del PIB de los países latinoamericanos. CEPAL (2012) afirma que el gigante asiático ya es el primer mercado de destino de las exportaciones de Brasil y Chile, y el segundo del Perú, Cuba y Costa Rica; también ocupa la tercera posición entre los principales países desde donde se originan las importaciones hacia Latinoamérica y el Caribe —13% del total—; y nuestra región se ha transformado en uno de los destinos más destacados de la inversiones extranjeras directas chinas[13].
El informe de CEPAL “China y América Latina y el Caribe. Hacia una relación económica y comercial estratégica”, sostiene que la nación asiática podría desplazar a la Unión Europea como segundo socio comercial de la región a mediados de la próxima década. Según esta institución, incluso si la demanda de China de los productos de América Latina y el Caribe creciera solo a la mitad del ritmo registrado en la década 2001-2010, este país pasaría a ser el segundo mayor mercado para las exportaciones de la región para este año 2014 superando a la Unión Europea. Del mismo modo, en el caso de las importaciones se prevé que China supere a la Unión Europea en 2015, tendencia que podría moderarse si se dinamizara el comercio bilateral tras los acuerdos de asociación de la UE con Centroamérica, el Caribe, la Comunidad Andina y, eventualmente, el MERCOSUR[14].
De 2000 a 2012, el intercambio comercial entre Latinoamérica y China pasó de 12 mil millones a 250 mil millones US$, según CEPAL,con lo que el mismo se multiplicó por 21, siendo que las exportaciones regionales en este período crecieron 25 veces, y las importaciones 18[15]. En 4 años (2008-2012), las exportaciones de América Latina al país asiático prácticamente se duplicaron, pasando de 5% a 9,1% del total de la región —si se suma el petróleo se llega a 15,3%.
Los principales productos que obtiene China del intercambio comercial con América Latina son cobre, hierro, soja y petróleo crudo. Para Brasil, Chile y Perú, el país asiático representa una cuarta parte del total de sus exportaciones de productos de base primaria para el año de 2012. Resalta sobremanera la extraordinaria velocidad con la cual China escaló posiciones de importancia en el comercio de algunos países de la región. De 2000 a 2008, es notable como en Colombia pasa de puesto 35 al 4 como receptor de sus exportaciones, y del 15avo al 2do puesto como origen de importaciones. También destaca su reposicionamiento en Costa Rica (del 26 al 2 en exp., y 16 al 3ero imp.), Venezuela (del 37 al 3 en exp., y 13 al 3ero imp.), Panamá (del 22 al 4 en exp., y 17 al 4to en imp.), México (del 25 al 5 en exp., y 6 al 3ero imp.) y Brasil (del 12 al 1 en exp., y 11 al 2do imp.), quien tiene en China su principal socio comercial. De igual forma, para este período las mercancías chinas lograron posicionarse en los primeros lugares de países como Perú, El Salvador, Nicaragua, Ecuador y Guatemala[16].
La gran mayoría de las inversiones realizadas por China entre 2000 y 2011 provinieron de empresas públicas y se orientaron en casi un 90% a las actividades del sector primario[17]. Las inversiones chinas del tipo greenfield (proyectos o iniciativas totalmente nuevos), que son expresiones de las orientaciones de los intereses estratégicos del gigante asiático —25% de los flujos de este tipo de sus inversiones en el mundo van hacia ALC—, muestran que la agricultura se ha convertido, sino en el objetivo más importante, en uno de los principales —un proyecto sojero de 2.500 millones US$ en Bahía, Brasil, y un par de convenios para el cultivo de granos de más de 1.000 millones US$ cada uno en Argentina, son muestra de ello—, aunque, como afirman Ray y Gallagher, aún es pronto para saber si se trata de una tendencia estratégica de largo plazo por parte del gobierno chino[18].
5 sectores principales de las inversiones greenfield chinas en América Latina para el período 2008-2012 comprenden el 90% de las mismas, y se concentran básicamente en países estratégicos dependiendo del rubro. A parte de los alimentos y el tabaco, aparecen los equipos para el sector automotor (19,9%) (Brasil, México y Argentina), metales (25,3%) (Perú, Guyana y Brasil), carbón petróleo y gas natural (Venezuela, Costa Rica y Cuba), y comunicaciones (Brasil y Colombia).
El otro tipo de inversiones chinas en América Latina, las fusiones y adquisiciones, se dan en su gran mayoría en relación a la industria petrolera —69,6% del total de este tipo de inversiones en ALC para el período 2008-2012—. En todo caso, las inversiones directas chinas aún representan un porcentaje relativamente bajo respecto al total de las inversiones extranjeras directas (IED) en la región: de los 174.500 millones US$ que ALC recibió en flujos de IED en 2012, China aportó solo 9.200 millones, el 5,3% del total[19].
Por otro lado, China se ha convertido en una fuente importante de financiamiento para Latinoamérica, en especial para países como Venezuela (1er lugar con 44,5 MM US$ hasta 2012), Brasil (2do con 12,1 MM US$), Argentina (3ero con 11,8 US$) y Ecuador (4to con 9,3 MM US$)[20]. Para el caso de Venezuela y Ecuador, que tienen mayores dificultades para acceder a los créditos internacionales de capital, los préstamos chinos han sido una opción atractiva —estos dos países representan el 67% del total de los préstamos chinos en la región—. La gran mayoría de estos créditos se orientan al desarrollo de proyectos de extracción y producción, en forma de infraestructuras (puertos, etc.) o inversiones directas en materias primas.
De 2008 a 2012, casi la mitad de los préstamos realizados (38.600 US$) se ha ido a infraestructura, principalmente a Venezuela y Argentina. Poco más de la cuarta parte del total de los créditos se ha dirigido a energía y minería, las cuales reciben la mayor atención, donde resaltan las inversiones petroleras en Brasil (pre-sal) y Ecuador[21]. Como ya hemos mencionado, los créditos chinos para ALC fueron mucho mayores que aquellos de la banca occidental —destacan los 37.000 millones US$ de 2010—, con una enorme mayoría de los mismos con montos de mil millones US$ o superiores, en comparación al BM, que solo otorgó un 22% de sus préstamos por estos montos, o el 9% de los del BID[22].
Los préstamos chinos representan vínculos y encadenamientos comerciales con la región que se canalizan con la mira puesta en los objetivos estratégicos del país asiático. Es importante mencionar que dentro de los paquetes crediticios chinos existen un tipo de ellos que son los “préstamos por petróleo”, que aplican aun si los fondos mismos no se hayan dirigido específicamente para el desarrollo de este sector energético. Este tipo de préstamos para ALC representa más de dos tercios de los compromisos de la región con China para el período 2008-2012, alcanzando los 59 mil millones US$.
Desde 2008, Venezuela ha negociado seis de estos préstamos (un total de 44.000 millones US$), Brasil firmó uno por 10.000 millones US$ (2009), Ecuador firmó dos compromisos por petróleo de 1000 millones US$ cada uno (2009 y 2010) y dos más por 3.000 millones en 2011[23]. A su vez, también es importante resaltar que existen líneas de crédito chinas vinculadas con la importación de bienes de este país, en las cuales se conviene que una parte del préstamo se gaste en el consumo de mercancías asiáticas por parte del país deudor.
A pesar de que China continúa otorgando créditos soberanos, los montos de los mismos han disminuido en 2011 y 2012 respecto a 2010: 6.800 millones US$ en 2012, casi la mitad de 2011, y 80% menos que en 2010. No obstante, Ray y Gallagher plantean que los préstamos del CDB y del ExImBank a los gobiernos latinoamericanos tienden a ser líneas de crédito en las que es probable que dichos gobiernos requieran tiempo para disponer de ellas, por lo que esto no necesariamente representa una desaceleración de la nueva deuda[24].
Esta dinámica descrita, desde al menos principios de este siglo, tiene extraordinarias implicaciones geopolíticas y políticas para los países latinoamericanos, principalmente los más tocados por la fuerza del avance chino en el sistema-mundo capitalista. Repercute enormemente en sus modelos dependientes, en sus esquemas domésticos de poder, en sus sistemas sociales, y en sus vinculaciones territoriales y de relacionamiento con la naturaleza.
La política oficial del gigante asiático para América Latina (2008) enuncia que “China tratará a los países latinoamericanos y caribeños en pie de igualdad y respeto mutuo (…) De acuerdo con el principio de beneficio recíproco”[25]. Sin embargo, la disputa geopolítica, los intereses estratégicos chinos, y en primera instancia, la lógica del capital, orientan esta relación hacia la profundización de nuestra función específica en la División Internacional del Trabajo y de nuestra condición de dependencia sistémica, en un contexto de crisis global que incrementa las vulnerabilidades de nuestra región.
La orientación extractivista de esta relación sino-latinoamericana se hace evidente al comparar el porcentaje de exportaciones de bienes primarios respecto a las exportaciones totales de América Latina en el mundo entre 2008 y 2012, que fue de 56%, y las exportaciones de la región sólo al país asiático, que en bienes primarios representaron la significativa cifra de 86,4%. Si advertimos que el 63,4% de lo que importa China son bienes manufacturados[26], se hace más notorio el papel de provisor de commodities que los asiáticos necesitan que cumplamos, lo que va en dirección opuesta a las reivindicaciones históricas de que Latinoamérica salga de la dependencia de únicamente vender naturaleza al mercado mundial capitalista.
Varios países de la región han visto como prácticamente se duplica su dependencia en la exportación de bienes primarios a China, tales como Brasil (hierro y soja), Argentina (soja), Perú y Chile (cobre y metales no ferrosos para ambos países)[27]. Lo que es fundamental resaltar, es que mientras China crece en importancia como mercado de exportación y genera presiones a la profundización del extractivismo en la región, cae el peso de la exportación de bienes manufacturados respecto al total de ALC, pasando de representar el 53% del total de exportaciones en 2002, al 39,7% en 2012, típico efecto de los ciclos de crecimiento y boom de los ingresos rentísticos por commodities. Además, desde 2008, el 70% de las exportaciones latinoamericanas a China provienen sólo de 6 sectores de 2 o 3 países cada uno, lo que refleja notables niveles de concentración extractiva de productos en su mayoría no refinados, que expone a la región a las fluctuaciones en los precios de los productos básicos[28], en buena medida influidos por la especulación financiera.
El posicionamiento de las mercancías chinas por la vía de la importación en numerosos países de la región está estrechamente vinculado con las consecuencias “desindustrializadoras” propias del llamado «Efecto China». Nueve de las principales diez importaciones provenientes de China hacia ALC son manufacturadascon un fuerte énfasis en electrónica y vehículos. El tipo de producto manufacturado que se importa primordialmente (en orden de importancia relativa) son equipos y repuestos de telecomunicaciones (9.3% 2008-2012), máquinas y equipos de procesamiento automático de datos (3.8%), barcos, botes y estructuras flotantes (4.0%), instrumentos y aparatos ópticos (3.3%), productos derivados del petróleo (2.7%), calzado (2.5%), maquinaria y aparatos eléctricos (2.3%), motocicletas, ciclomotores, bicicletas y carros (2.0%), repuestos para máquinas de oficina (2.1%), carritos de bebé, juguetes, juegos y productos deportivos (2%)[29]. ¿Son estas importaciones las más convenientes para favorecer a un proceso de transición hacia modelos menos dependientes del capital globalizado?
Las muy significativas diferencias en precio y productividad de la industria china en comparación con la mayor parte de la producción industrial de la región genera grandes presiones que reafirman los procesos de reprimarización económica e impulso extractivista, profundizando los rasgos de la relación funcional centro-periferia. Mientras los exportadores latinoamericanos dependen de unos pocos productos básicos, vulnerables a las fluctuaciones de precios, las exportaciones chinas manufacturadas hacia la región, que son más diversas y menos concentradas, han crecido en cantidad y valor al punto que desde 2011 existe un déficit en la balanza comercial de ALC. Estos efectos mencionados en general, tienen muy importantes implicaciones en el curso de las transformaciones políticas que vive Latinoamérica.
Venezuela, el “Efecto China” y la acumulación por desposesión
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El yuan alcanza su valor más alto frente al dólar de los últimos 19 años
La divisa china se ha revalorizado un 2% frente a la estadounidense en los últimos tres meses
La moneda china, el renminbi, ha alcanzado su nivel más alto frente al dolar en casi dos décadas pese a la desaceleración general de la economía del país, un frenazo que ha reavivado los temores a que la crisis europea y los problemas de EE UU pasen factura al resto del globo. Hay que recordar que la divisa china tiene limitada su fluctuación por el Banco Popular del China.
En los últimos tres meses, el renminbi se ha revalorizado un 2% frente al dólar en contra de las previsiones de muchos inversores que habían apuntado a una depreciación de la moneda para apoyar a las exportaciones del país. Al cierre de la sesión del viernes, el renminbi se negociaba a 6,2676 por dólar, con un repunte del 0,15% en comparación con el resultado del jueves.
China presentará los datos sobre la evolución económica del tercer trimestre del año el próximo jueves y los analistas prevén que se confirme la desaceleración (por séptimo trimestre consecutivo), debido sobre todo al comportamiento de las exportaciones, al borde de entrar en crecimiento negativo.
El ya exgobernador del Banco Central chino, Dai Xiaolong, aseguró que China "podría permitir" que su moneda fluctúe libremente en los mercados de divisas internacionales "entre los próximos 3 y 5 años".
Durante anteriores crisis económicas, como la que asoló el gigante asiático entre 2008 y 2009 y la que se produjo a nivel global entre 2008 y 2009, Pekín evitó recurrir a la depreciación de la moneda con el fin de transmitir una sensación de calma a los mercados globales. Ahora, el Gobierno sigue con la mirada puesta en la política de Estados Unidos y teme que las medidas de flexibilización de la Reserva Federal causen un aumento de los precios mundiales de los productos básicos, y un renminbi más fuerte es una forma de controlar la inflación.
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Rusia da el golpe de gracia a la Unión Europea (y al dólar)
El servilismo de la Unión Europea hacia a EEUU pasa factura. Las sanciones que ha impuesto Rusia a importaciones agrícolas, carne y pescado dan el golpe de gracia a la UE. Los primeros síntomas ya están aquí: Alemania y Francia se estancan, Italia entra en recesión y la tan propagandizada “mejoría económica” no es más que humo. Las sanciones de Rusia sobre el sector primario de la economía europea van a suponer unas pérdidas de entre 6.000 y 7.000 millones de euros y pone en riesgo unos 130.000 empleos vinculados a las exportaciones de alimentos (1). Hay que añadir los daños potenciales para las empresas proveedoras de artículos y servicios auxiliares, como el transporte. Pese a que desde los llamados medios de comunicación se está lanzando la versión de que todo está controlado, de que la Política Agrícola Común ha previsto situaciones de este tipo la realidad es que el presupuesto de compensación de pérdidas es de 400 millones, lo que supone una cantidad que no llega al 8% del total de pérdidas estimadas. Polonia, Lituania, Finlandia, España, Francia y la República Checa ya han pedido que se aplique el fondo de compensación. ¿A cuánto va a tocar cada país, a 70 millones? ¿y si en los próximos días hay más peticiones a 60, a 50 a…? Además, y como reconoce la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), EEUU, la UE, Canadá, Australia y Noruega –los afectados por las sanciones rusas- tienen que reorientar “rápidamente” su producción agrícola y ganadera. Pero la pregunta es ¿hacia dónde? ¿hacia China, un socio estratégico de Rusia en estos momentos y un enemigo potencial en el futuro –para EEUU lo es ya-? ¿hacia América Latina, un continente productor de frutas y verduras, así como de carne? ¿hacia África? La UE se encuentra con que no tiene escapatoria, no tiene mercados a los que acudir lo que supone un golpe que puede ser irremediable para el sector agrícola y ganadero. La decisión de Rusia tiene un impacto directo claro al tiempo que unas implicaciones indirectas. El directo: prohibición de fruta polaca, productos lácteos finlandeses y bálticos, pescado noruego… El indirecto: los agricultores franceses ya han dicho que no permitirán la expansión hacia el oeste de la fruta polaca y comienzan los movimientos de protesta en otros países, como en España. A largo plazo, las sanciones que ha impuesto Rusia a los productos agrícolas con una duración de un año, de momento, pueden cambiar la forma de toda la estructura de la producción y el consumo de la UE. No es una afirmación aventurada porque ya, en el corto plazo, se está produciendo una saturación del mercado por algo tan sencillo como que no hay dónde almacenar la producción que iba destinada a Rusia. Aunque la UE ha anunciado una ayuda de 125 millones de euros para la retirada y distribución gratuita de algunas verduras y frutas perecederas hay que tener en cuenta que se está en plena temporada en algunos productos y no hay planes de almacenamiento ni margen para buscar nuevos mercados. Los europeos, en una especie de alucinación colectiva, se sumaron a las sanciones que EEUU impuso a Rusia defendiendo, no se olvide, un golpe neofascista en Kiev y pensando que, como suele ser habitual, no habría respuesta. Pensaban que Rusia iba a ver afectado su Producto Interior Bruto y se frotaban las manos con ello. Pero no ha sido así. El PIB también era el indicador que esperaba Rusia y cuando vio que continuaba creciendo, a un ritmo no muy impresionante pero subiendo (el primer trimestre de este año creció el 0'9%, el segundo trimestre el 0'8%), asestó el golpe. Un golpe de gracia a la Unión Europea. Aunque las sanciones de Rusia apenas llevan un mes implementadas ya se puede decir que son el factor determinante para que la UE esté a punto de entrar en una nueva recesión puesto que se producen en un momento en que la economía de la UE está en una profunda crisis y asentada en el estancamiento. El Ministerio de Finanzas de Alemania acaba de publicar su informe mensual (2) en el que reconoce que “la disminución del PIB es probable que tenga que ver con el efecto de las sanciones y los efectos negativos sobre la confianza debido a la crisis de Ucrania”. Y añade que “si la crisis de Ucrania no se agrava más y no se imponen más sanciones más graves es de esperar que la actual desaceleración económica sea sólo temporal”. ¿A qué se está refiriendo? Pues al suministro de gas y petróleo que le llega de Rusia. La producción industrial de Alemania ha caído el 0'2% y una recesión en este país arrastraría no sólo al sur de Europa (España, Portugal y Grecia especialmente) sino también a su más cercana influencia: República Checa, Hungría y Polonia. Luego he aquí una de las razones por las que la UE se ha tentado la ropa con las críticas a la decisión rusa de enviar un convoy humanitario a Luganks. No se ha pasado de la crítica verbal porque la UE no puede ir más allá. Hacerlo equivaldría al haraquiri como ente político y económico. Y está muy cerca de ello. El informe también añade que “otras tensiones geopolíticas”, que no especifica aunque es de suponer que se refiera a la confrontación de EEUU y China y a Oriente Próximo y Medio, y “el débil desarrollo económico en la zona euro han contribuido a la contracción de la zona euro”. Más claro, agua. A la recesión de Alemania, o “ralentización” como han dicho los alemanes, hay que sumarle que Francia ha visto cómo se reduce su producción industrial y lo mismo ha ocurrido en toda la UE (el 0'3% en la zona euro y el 0'1% en el conjunto de la UE). Es evidente que el golpe asestado por Rusia ha desmontado el discurso de la recuperación y la situación económica de la UE ha demostrado ser demasiado frágil para resistir impactos externos y tensiones geopolíticas. Además, están comenzando a conocerse encuestas donde se refleja el sentir popular y en Alemania, por ejemplo, el 46% de la población se opone a las políticas de Bruselas y Bonn con respecto a Ucrania y Rusia porque están viendo las orejas al lobo. Los sindicatos consideran que se pueden perder 21.000 puestos de trabajo y eso erosionaría de forma considerable al gobierno de coalición que mantienen los cristianodemócratas y socialdemócratas puesto que éstos se verían muy presionados por los sindicatos, que fueron su gran apoyo en las pasadas elecciones (3). Pero no es sólo esta cifra la que asusta. Economistas críticos elevan esa cifra de posible pérdida de trabajo a los 400.000 porque este es el número de personas que trabajan en empresas ligadas con el comercio con Rusia, no sólo agrícola y ganadero. Esta es una de las razones por las que Alemania, junto a Francia, está intentando casi con desesperación algún tipo de acuerdo entre Rusia y Ucrania que permita salvar la cara a la UE por su apoyo al régimen neofascista de Kiev. Francia ve cómo tambien desciende su producción industrial, aumenta el paro, el PIB está en números muy cercanos a la recesión y se ve envuelta en una costosa maquinaria colonial-militar en África, además de haber sido sancionado uno de sus principales bancos y sufrir una constante amenaza su industria militar por los acuerdos con Rusia. Sobre esto volveré más adelante. No son los únicos países en pasar apuros. Siguiendo sólo con el baremo laboral, Polonia va a perder 23.000 empleos, Francia, España e Italia 10.000 y así hasta los 130.000 que estimaba la consultora danesa. Sin embargo, la única reacción hasta el momento ha sido la de Finlandia, que ya ha dicho que no se va a sumar a la postura de sanciones de la UE y que se desvincula de la decisión comunitaria porque “la cooperación con Rusia es, sin exagerar, una cuestión de supervivencia económica”. Quien dice esto no es un cualquiera, sino el propio primer ministro. No en vano, Rusia supone el 10% del comercio exterior de Finlandia y el 25% del total de las exportaciones de alimentos va para Rusia. Si Finlandia se sumase a la postura de la UE sería, literalmente, un suicidio. La oportunidad de América Latina Rusia propuso un programa de desarrollo mutuo, un área de desarrollo general con un régimen comercial preferencial desde Lisboa a Vladivostok. Esta propuesta fue despreciada por la UE y, en cambio, apostó por la Asociación Trasatlántica de Libre Comercio. Por lo tanto, es mucho pedir que los plutócratas de Bruselas hagan alguna autocrítica respecto a su seguidismo y vasallaje con EEUU, pero lo primero que tendrían que replantearse es la propuesta estadounidense de crear la ATLC. Si estuviese ya en vigor, la UE habría quedado atrapada como un insecto en una tela de araña y si no cambia de táctica política y el enfrentamiento con Rusia va a más pronto pueden llegar las complicaciones políticas a nivel interno y externo. Una de ellas, el fortalecimiento del euro escepticismo y los sentimientos antiestadounidenses. Otra, el debilitamiento del euro en paralelo al declive del dólar. Sobre ésta última volveré más adelante. Las revueltas de agricultores, aún pequeñas y más bien simbólicas, están siendo aprovechadas por los plutócratas de Bruselas para amenazar a otros países con su habitual política amenazadora. La UE ya está recurriendo a sus habituales tácticas de presión política con los países que considera más débiles. Es el caso de América Latina. Ya ha habido amenazas nada veladas sobre que América Latina no debe aumentar sus suministros de alimentos a Rusia para cubrir el déficit que se genera con las sanciones a los alimentos europeos, estadounidenses, canadienses y australianos. La neolengua de la burocracia de la UE dice que está “negociando” con los países latinoamericanos para “federar” al mayor número posible de ellos a fin de presionar a Rusia. Estos chicos no tienen remedio. Olvidan que 19 países, de los 42 que componen América Latina y el Caribe, o votaron con Rusia o se abstuvieron cuando en la Asamblea General de la ONU se votó sobre la anexión de Crimea. Y son estos países, precisamente, los que más interés tienen en suplir a los productos occidentales en Rusia. El argumento de Bruselas es curioso: dice que no es oportuno tratar con un socio “poco confiable” como Moscú y que “sería un error” que los países latinoamericanos “sacrificaran una relación económica ya extensa por beneficios a corto plazo”. Hay que hacerse una pregunta: ¿hay algún atisbo de inteligencia en la UE? El comportamiento es claramente colonial. Hay gente que no cambia y la única forma de que lo hagan es a estacazos. América Latina perdería el tren de la historia si no aprovechase la oportunidad, máxime teniendo en cuenta que no hace mucho tiempo, sólo un par de meses, tanto Putin como el presidente chino Xi Jinping realizaron una gira por el continente y en ella ambos, pero sobre todo Putin, hablaron de la cuestión comercial. Fue el caso de Brasil, sin ir más lejos. Ahora los brasileños ven el cielo abierto con las sanciones a la UE y EEUU y hasta los empresarios hablan de “revolución” con las posibilidades que ha abierto la decisión rusa. Lo mismo pasa con Argentina, inmersa en una batalla a vida o muerte contra los fondos buitres y amenazada por EEUU. La presidenta Cristina Fernández es muy consciente y ha dicho que el gobierno va a generar las condiciones para que el sector privado, con el impulso del Estado, pueda incrementar las exportaciones y satisfacer la demanda del mercado ruso. Argentina se ha desviado de forma espectacular del campo político europeo-estadounidense desde el colapso económico de hace más de una década y se ha acercado tanto al ALBA como a los BRICS. Seguro que la batalla que está dando ahora contra los “fondos buitres” tiene mucho que ver con todo ello. Las relaciones de Rusia con Brasil y Argentina conducen inevitablemente a unas relaciones positivas con Uruguay, el vecino menor de ambos países y socio del MERCOSUR. También este país ha dicho que está dispuesto a aumentar sus exportaciones a Rusia. Lo mismo ocurre con Ecuador, donde el presidente Rafael Correa ya ha dicho que no va a pedir ningún permiso a la UE para comerciar con Rusia y aprovechar esta posibilidad de abrir nuevos mercados para los productos ecuatorianos, fruta y flores sobre todo. Ecuador tiene mucho que ganar, máxime teniendo en cuenta que Rusia tiene la intención de invertir 1.500 millones de dólares en el sector de la energía. El comercio entre Brasil y Rusia en 2013 supuso más de 3.000 millones de dólares, de los que 563 fueron en exportación de carne bovina. Ahora se puede casi duplicar. Muy similar fue el comercio entre Argentina y Rusia, 2.677 millones de dólares. Así se podría ir país por país y comprobar que las posibilidades de Chile, Perú, México, Colombia… son inmensas. Los casos de Perú y Chile son curiosos. Miembros de la Asociación TransPacífico, un bloque neoliberal afín a EEUU y del que también forman parte Colombia, Costa Rica y México, quieren entrar en el mercado ruso desafiando tanto a sus patronos estadounidenses como a la UE. No es el momento para ahondar en este asunto, pero la relación que ambos países mantienen con China –los dos tienen firmados con los chinos acuerdos de libre comercio- tienen mucho que ver con su pretensión de aprovechar las sanciones que ha impuesto Rusia para comerciar con este país. A buen seguro China ha presionado para ello. En el momento de escribir este pequeño análisis, Rusia ya ha autorizado a empresas brasileñas y chilenas la exportación de carne y pescado y mariscos a su territorio. Todo esto es lo que quiere evitar la UE haciendo gala de su comportamiento colonial. Pero ya es tarde. Rusia y China tienen importantes acuerdos bilaterales con Venezuela, Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil; los BRICS ya tienen reuniones con la UNASUR y la CELAC… Los nuevos bloques regionales se están constituyendo en nuevos bloques de poder y ya nada será igual. No obstante, la valiente postura de América Latina no está exenta de riesgos ya que quien aparezca a ojos de EEUU como “socio de Rusia” estará marcado y será vulnerable a cualquier desestabilización patrocinada por Washington. El caso de Venezuela es un buen ejemplo, porque el papel de este país, sobre todo durante la presidencia de Hugo Chávez, en la reinserción de Rusia en el continente latinoamericano fue esencial. A la hora de hablar de la desestabilización de Venezuela, próvida y alentada por EEUU, hay que tener en cuenta este factor geopolítico. La vuelta al patrón oro Junto a este importantísimo cambio en las relaciones económicas hay otra consecuencia letal para la UE y, a largo plazo, para EEUU como consecuencia de las sanciones impuestas por Rusia: muchos países están “reconsiderando” la prepotencia del dólar en las relaciones económicas y Rusia está dando pasos para que, al menos, haya otras monedas. Y esto preocupa, y mucho, a EEUU. Joseph Quinlan, director estratégico del Banco de América, ha dicho que “este molesto giro de las relaciones entre Rusia y Occidente por culpa de las sanciones puede ser el catalizador del comienzo de un mundo multidivisa” (4). Aunque el efecto de las sanciones no pudiese apreciarse pronto, y ya se ha visto que sí con el ejemplo alemán, no es aventurado decir que es el paso más importante que se ha dado hacia la desaparición del dólar como moneda de reserva del mundo. La UE más temprano que tarde se dará cuenta que no puede seguir subvencionando las enormes deudas del gobierno de EEUU sólo para recibir palos y más palos, como las sanciones contra los bancos franceses, por ejemplo. Porque otra de las medidas que Rusia está poniendo en marcha es diversificar su intercambio comercial fuera del euro y del dólar. Una de las formas en que lo está haciendo es admitiendo la compra y venta de productos en las monedas de los países con que comercia. Es el caso de China, donde cada vez en mayor medida las transacciones son en rublos y yuanes. Lo mismo ocurre con los otros países BRICS. Otra, la compra de oro. Resulta que tres de los países BRICS (China, Rusia y Sudáfrica) producen casi el 40% del oro del mundo, así que quienes han dudado de que la puesta en marcha del Banco de Desarrollo de los BRICS sirva para algo deberían reconsideran su postura. No hay que mirar sólo a lo inmediato, sino a largo plazo. Además, resulta que Rusia tiene las quintas reservas más grandes de divisas del mundo y es el sexto país del mundo en reserva de oro. En el primer semestre de 2014, el Banco Central de Rusia decidió reducir sus reservas de moneda extranjera el 2'5% y anunció que esa tendencia seguiría en el futuro. Junto a este anuncio, otro: el aumento de las reservas de oro en 54 toneladas en sólo cinco años. Comparemos estos movimientos con los de la UE, que está viéndose obligada a vender sus reservas de oro como consecuencia de la crisis: Alemania ha vendido 2'9 toneladas, Italia, Francia y España han hecho lo mismo. No son muchos los que en Alemania y Francia se dan cuenta de hacia dónde les lleva la dependencia y vasallaje de EEUU, aunque alguno de los últimos movimientos de Ángela Merkel con Ucrania parecen dar a entender que hay un cierto hartazgo con Washington, lo que no significa ni mucho menos ni ruptura ni siquiera autonomía. Francoise Hollande es un payaso, pero no tanto como para ignorar lo que está en juego con la presión estadounidense contra el BNP Paribas –multado con 9.000 millones de dólares supuestamente por comerciar con Cuba e Irán- e intentando que no venda a Rusia dos portaaviones de la clase “Mistral”. Aunque la capitulación francesa fue total aceptando, por boca del gobierno, “la responsabilidad” del banco en la violación de las leyes estadounidenses, que no europeas, el malestar en amplios sectores de Francia es tal que no escasean las voces “para una recuperación de la patria”. Sea lo que sea esta frase y signifique lo que signifique, aunque sea el caso del BNP Paribas ha servido para que ahora el gobierno diga que va a cumplir el contrato con Rusia pese a las presiones que está recibiendo de EEUU y la OTAN para que no lo haga. El sentimiento europeo de hartazgo respecto a la sumisión a EEUU crece con una actitud que les lleva a actuar como policías de EEUU gratis mientras que tienen que pagar miles de millones de dólares en multas cada vez que intentan hacer algún negocio que no le gusta a EEUU. Eso se va a traducir en una paulatina distancia respecto al dólar como moneda financiera. El euro ya está en el alambre, un enfrentamiento mayor con Rusia precipitará su caída junto al dólar. Aún minoritarias, pero significativas, son las voces que están comenzando a sonar sobre el papel del dólar en la economía europea, en recuperar la soberanía nacional y en la necesidad de oponerse a unas leyes del mercado que sólo tienen como límites los que EEUU marca como propios. ___________ Notas: (1) Informe de la consultora danesa ING Groep, citado por RBC Daily el 22 de agosto de 2014. (2) Reuters, 22 de agosto de 2014. (3) Alberto Cruz, “Alemania y Portugal: ¿dos ejemplos para la izquierda? http://www.lahaine.org/alemania-y-portugal-idos-ejemplos-para-l (4) http://www.hardassetsalliance.com/
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