Un Orgullo sin armarios La marea arcoíris recorre las calles de Madrid para denunciar el acoso escolar a los homosexuales
Maria Comes Fayos / Madrid
La parada gay de este año ha sido una marcha multitudinaria -las previsiones hablaban de más de 1,2 millones de asistentes y 21 carrozas- a la que no ha intimidado los 40 grados alcanzados bajo el sol de Madrid y que ha alternado su reivindicación habitual del derecho a la igualdad de hombres y mujeres independientemente de su orientación sexual con otras reclamaciones igualmente potentes, como el derecho a la sanidad y a la educación pública. Así, la imagen de la jornada la han proporcionado un grupo de manifestantes que, en ropa interior roja o desnudos bajo la colorida bandera del Orgullo Gay, se han concentrado frente al Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad para protestar contra “los brutales recortes al Estado del Bienestar que estamos padeciendo”.
“Nos desnudamos porque nos dejan solos frente a los recortes”, han gritado los convocantes frente al Ministerio que dirige Ana Mato, al mismo tiempo que se hacían sonar campanas de duelo en un megáfono para exigir que se detuviese una política sanitaria -la del Gobierno de Mariano Rajoy- “donde importa más el dinero que las personas“.
Jóvenes sin armarios. Con este lema, la gran manifestación del Orgullo Gay reivindicó ayer en Madrid los derechos de la juventud y de su libertad sexual sin pensar en el miedo ni en la discriminación que en muchos casos conlleva salir del armario. 21 carrozas recorrieron las calles en una gran marea arcoíris para exigir que este derecho esté protegido por todas las instituciones, especialmente las educativas. “Hemos elegido este lema porque, según un informe sobre acoso escolar homofóbico, un 60% de los chavales sufren acoso en las aulas por su orientación sexual, un 43% piensa alguna vez en suicidarse y un 17% lo ha intentado alguna vez”, asegura el coordinador general del Orgullo, Juan Carlos Alonso. “Quizás no sucede en Madrid, en Barcelona o en Valencia, pero sí en muchos pueblos más pequeños. Nosotros defendemos que no tengan miedo ni se sientan diferentes”, añade.
Ronny De La Cruz, de 24 años y vicepresidente de COGAM, sufrió acoso en las aulas, después de que se perdiera una carta que le envió a un compañero del que estaba enamorado. Tenía 13 años y el destinatario era heterosexual. “Se enteró todo el mundo de que era gay. Fue duro porque, aunque no sufrí agresiones físicas, me convertí en blanco de insultos y bromas. Esto tiene que terminar”, decía agarrado a una pancarta que rezaba Ante los recortes, juventud LGTB.
Tras las marchas en las grandes ciudades españolas de las últimas semanas, Madrid acogía ayer la más multitudinaria de las celebradas en España. Pero su recorrido ha estado rodeado por la polémica. El desfile no ha discurrido, como era tradicional, por la Gran Vía. El nuevo itinerario —teóricamente más seguro en caso de incidencias— se fijó en una reunión entre los convocantes, la Delegación del Gobierno en Madrid y la policía. Y a muchos no les ha gustado este cambio.
Entre el redoble de los tambores y el agua que regaba a los manifestantes desde las carrozas, la música animó la marcha. Rodeados de banderas y pancartas, los dirigentes de las principales asociaciones de colectivos homosexuales (más de 30 entidades de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales), grupos políticos y sindicatos encabezaron la manifestación en una sofocante tarde. “A pesar del ajuste presupuestario que hemos sufrido, de un 30%, el evento está teniendo el mismo éxito. Lo demuestra la asistencia, que sigue en torno a 1,2 millones de personas de todo el mundo”, dijo el coordinador general del Orgullo. Los asistentes aprovecharon el nuevo recorrido para realizar una parada frente al Ministerio de Sanidad para protestar por los recortes sanitarios y reclamar una asistencia pública universal y gratuita.