La constitución de la República de Cuba establece la libertad de expresión, pero
dentro de los fines de la sociedad socialista, lo que no es libertad, sino totalitarismo
Libertad de pensamiento: derecho de todo hombre
Por Alberto Roteta Dorado | Desde Quito, Ecuador | Se conoce que Cuba es el país de Latinoamérica con mayor censura de los medios de comunicación, aunque muchos de los cubanos lo desconozcan a causa del aislamiento a que han sido sometidos por parte del régimen comunista. Esto demuestra, lo que a través de los años se le ha llamado violación del derecho de expresarse libremente.
La constitución de la República de Cuba establece la libertad de expresión, pero dentro de los fines de la sociedad socialista, lo que no es libertad, sino totalitarismo. No es posible que en una nación todos se expresen de igual forma como resultado de una sola posibilidad de pensamiento. Aquellos que viven en Cuba y no se sienten identificados con el socialismo, se han visto forzados a mentir porque la represión de la dictadura los obliga, a pesar de que muchos, por cuestiones filosóficas, éticas o religiosas estarían incumpliendo con el principio de no mentir o de decir siempre la verdad, presente desde tiempos antiquísimos en todos los grandes sistemas religiosos y filosóficos.
Este absurdo planteamiento es contradictorio respecto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que expone entre los artículos relacionados con los derechos de pensamiento, de conciencia, de religión y libertades políticas: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
Lo que ha sido violado por el gobierno cubano, hecho reconocido internacionalmente, suscitando grandes polémicas en torno al tema de la violación de derechos humanos, punto crucial dentro de los aspectos a tratar, a partir del restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos.
Si analizamos los conceptos expresión y pensar, desde el punto de vista filosófico, podemos afirmar que la primera es resultante del segundo. Todolo que está expresado en el Universo es el efecto de una Ideación de la Mente Universal, aunque tal vez les disguste a algunos, grandes hombres no solo de la filosofía, sino de la ciencia de hoy, están convencidos de esto.
Como el hombre es un reflejo del Universo, su copia a pequeña escala, la expresión de todos los actos e ideas del hombre son la consecuencia de su pensamiento. Si se limita la libertad de expresión ha de limitarse la libertad de pensamiento, lo que resulta menos perceptible, por cuanto, se nos ha acusado y marginado por expresar ideas diferentes a las consideradas correctas o convenientes, sin embargo, no se nos podrá reprochar lo que se piensa, se supone que nadie pueda saber lo que pensamos, a no ser por lo que se expresa. No obstante, los que en algún momento hemos sido entrevistados y amenazados por las autoridades cubanas recordamos frases como: “yo sé bien cómo usted piensa desde hace años”. ¿Acaso es posible que puedan llegar a penetrar en nuestro pensamiento? En sistemas totalitaristas en agonía todo es posible, pero a pesar de todo seguiremos pensando y expresando libremente: “La razón buena no conoce la cobardía filosófica: analiza todo lo que siente: estudia todo lo que ve”.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos también aparece: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de Creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.”
Pero en Cuba esto no es así. Los estudiantes universitarios no pueden discrepar de ciertas enseñanzas. Si alguno expresa su concepción del mundo y del Universo y se aparta de la idea establecida por el materialismo dialéctico exponiendo su creencia en Dios, se supone que los profesores le enfrentemos desde la perspectiva marxista y neguemos la existencia de la
Divinidad, lo que es para muchos en el mundo, incluidos una infinidad de científicos eminentes, una realidad, como lo ha sido para los grandes sabios y filósofos de todos los tiempos, pero esto no está permitido en las aulas cubanas y se invade el respeto a la individualidad, a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Recordemos los duros tiempos en los que se repetía: “la universidad es para los revolucionarios” y todos sabemos la concepción de ser revolucionarios que se maneja en Cuba.
Sobre la libertad de religión me limitaré a recordar los tiempos en que se prohibía o se limitaba la entrada a estudios superiores de los practicantes de cualquier religión. En las reuniones estudiantiles organizadas por la Unión de Jóvenes Comunistas se criticaba enérgicamente a aquellos que profesaban la religión y se les excluía, hasta tanto se enmendaran y “superaran rezagos del pasado”. Con el transcurso de los años y la aparente apertura hacia los temas religiosos, han reconocido su falta y lo resumen en la histórica frase de “errores cometidos”, pero los marginados y excluidos se quedaron sin cursar estudios superiores, a pesar de su talento, o se las agenciaron para poder burlarlos y seguir adelante. Al parecer los represores desconocen que: “como todos los hijos van a un Padre, y todas las ramas a un tronco y todos los rayos a un sol, todas las ciencias van a una ciencia, todas las verdades van a una verdad, todos los mundos van, en el universal sublime armónico sintético conjunto, a Dios”.
Alberto Roteta Dorado
ACERCA DEL AUTOR Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba, 11 de enero de 1965. Graduado de doctor en medicina, especialista en medicina general integral y pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias y especialista de segundo grado en endocrinología por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de pediatría y endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Actualmente radicado en Quito, Ecuador, continúa ejerciendo su profesión. Ha realizado estudios de filosofía, antropología y teosofía. Presidió en su ciudad natal la Fundación Cultural “Oasis Martiano” desde 1993 hasta su salida de Cuba en 2014. Presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Martiano”, de Cienfuegos, “Memorial Presidente Salvador Allende”, de La Habana, entre otras. Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí.

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